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Ixtenco sede del evento Miss Tlaxcala, en apoyo de coro de niños “Voces Yumhu”.
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La Huamantlada un evento con historia y modificaciones.

No hay cohetón más esperado en Huamantla que el que truena desde hace mediados del siglo pasado, ese que ahora sonará a partir de las 11 de la mañana
Ese estruendo ha sido el preámbulo de un torrente de adrenalina entre los visitantes que inundan calles, casas, azoteas y graderío que circundan el gran escenario de asfalto, por donde toros de lidia son soltados para embestir a los toreros de ocasión en lo que se le ha denominado como Huamantlada.

Ha pasado más 60 años desde aquella primera ocasión en la que se corrieron astados bravos por la pintoresca Huamantla y ahora es una de las fechas más importantes del altiplano tlaxcalteca, en la que aficionados, curiosos y turistas llegan hasta ese lugar para vivir lo que para muchos es la capea taurina más grande del mundo.
El 15 de agosto del año 1954 se realizó la primera suelta de toros al estilo Pamplona, España, que ahora ha tomado sus propias características que la hacen única en el mundo taurino y que se han copiado o tratado de imitar en municipios de estados como Puebla, Hidalgo, Veracruz y hasta Baja California.

El cronista de la ciudad de Huamantla, José Hernández Castillo recuerda que este festejo, que por muchas personas es apreciado, pero por otras tantas repudiado por el exceso de alcohol, violencia, golpes y heridos, nació en esencia por la necesidad de atraer gente a ese municipio que disfrutara de su fiesta anual y generara una derrama económica.
“Fue en el año 1954 cuando el ganadero tlaxcalteca, don Raúl González González regresaba del viejo continente después de presenciar los famosos encierros que se hacen en honor a San Fermín, en Pamplona, España. Él quedó impresionado por los encierros taurinos que eran un éxito, por eso llega con la firme idea de realizarlos en Huamantla”, relata José Hernández.
“Pero no fue por el amor a la fiesta de los toros, sino como una acción para atraer a los turistas, ya que anteriormente lo que hacía que la gente viniera a la feria era la Casa de Juego, en la que había peleas de gallos, juegos de azar como la ruleta. Sin embargo, ese juego de la ruleta había sido suspendido en el año 1942, lo que ocasionó que ya no hubiera tanto visitante, por lo que surgió la idea de organizar un encierro callejero de toros que fuera un imán para los pobladores de la región”, detalla.

Resuelto en hacer esa réplica, Raúl González invita a “la aventura” a sus amigos Eduardo Bretón González, Manuel de Haro Caso, Gonzalo Macías Galaviz, Sabino Yano Sánchez, Miguel Corona Medina, Emilio Macías Sánchez, Francisco Ramírez Lima, Enrique Cervantes Aragón y Jesús Villaseñor para participar y organizar en este primer encierro.

“Ellos, como hombres amantes de la fiesta, realizaron los preparativos para tan singular evento y logran obtener los permisos ante las autoridades municipales y estatales, por lo que en el año 1954 se realiza la primera Pamplonada, pues lo hicieron así, un encierro idéntico al de San Fermín y por lo mismo se llamaba así, los toros los traían en cajones y los descargaban en un corral del barrio de San Miguel y de ahí salió el primer encierro hasta llegar a la plaza de toros, en donde, por la tarde, esos mismos astados eran toreados en una corrida en forma”, agrega.
La idea de realizar una Pamplonada en Huamantla no fue fácil de cristalizar, ya que el entusiasmo de estas personas se topó con la desconfianza que generaba en las autoridades municipal y estatal para que dieran los permisos.

Incluso, el gobernador Felipe Mazarrasa responsabilizó a su cuñado Miguel Corona y al doctor Alfonso Goya por si algo pasaba en la Pamplonada.
Una vez superado este recelo de la autoridad, en agosto de 1954 se realizó la primera Pamplonada en Huamantla.

Seis toros salieron por primera vez de la calle Roberto Covarrubias, casi esquina con Hidalgo, de ahí corrieron hasta la calle Zaragoza con Roberto Covarrubias, de ahí dieron la vuelta a la calle Zaragoza con rumbo al oriente para dar vuelta en la esquina de Allende hasta entrar a los corrales de la plaza de toros La Taurina.

Con camionetas improvisadas se levantaba a las personas que resultaron lesionadas, “pero casi no había percances”, refiere José Hernández, quien también menciona que no había burladeros. “Afortunadamente no pasó nada porque fue tan rápido el encierro que mucha gente ni se dio cuenta que ya habían pasado los toros”.

Para las primeras Pamplonadas, el novillero Gonzalo Macías y los mecánicos Saúl Galindo y Rogelio Hernández donaban cientos de jarros de barro cada uno, a los que se les pintaban frases chuscas y albures, pues se necesitaban recipientes para tomar el pulque de buena calidad que donaban los rancheros de la región, principalmente de Altzayanca.

A José Hernández le tocó hacer los cerrojos de las puertas, las bisagras y arreglar el lugar donde salían los toros. Además, recuerda que él hacía un carrito para que lo jalara un burro. Ese medio de transporte rústico tenía una llave para que por ahí se despachara el pulque. A nadie se le cobraba un peso por tomar un jarro con el néctar de los dioses.

Los matadores de la corrida de la primera Pamplonada en 1954 fueron Jorge El Ranchero Aguilar, Rafael García y Manuel Capetillo con seis toros de Piedras Negras.

Bajo esa modalidad, el festejo duró casi una década, siempre como una copia fiel de la Pamplonada, pues sólo eran corridos los astados por las calles, sin poderlos torear como ahora ocurre.
Castillo Hernández recuerda que la fama de la feria taurina y este encierro de Huamantla fueron en aumento, por lo que a mediados de la década de los setenta éste tuvo que cambiar de manera drástica, pues “los toreros ya no querían que los astados que iban a ser lidiados por ellos fueran corridos por las calles, pues ello les generaba el temor que aprendieran a embestir, así que decidieron comprar otros animales de este tipo para ser sueltos exclusivamente en las calles y la gente los pudiera torear”.
Es así como nace el encierro de toros al estilo Huamantla o Huamantlada como ahora se le conoce, en el que se modificó la ruta y se creó un circuito que consiste en cerrar varias calles de la ciudad para soltar los bureles y poderlos torear.

Lo que inició –hace 63 años– ahora pretende que se modifique a lo que venía siendo. Así, todo está listo para que Huamantla vuelva a vivir una de las fechas más importante de su calendario, en donde el valor, adrenalina y arrojo son los principales ingredientes, ojalá que la sangre en este año no corra por la piel de quienes consciente o no, quieren hacerla de toreros por un día.

Hay que hacer conciencia en un evento que atrae a muchos visitantes: Carlos Cejudo

Carlos Cejudo Melendez, titular de la sección Toros y Deportes en la Segunda Emisión del Noticiario En Punto, resaltó los cambios que se han realizado en la Huamantlada, desde sus inicio, hasta la actualidad “para poder establecer cuáles son los cambios, la huamantlada se inicia en aquel año 1953, cuando el afamado ganador tlaxcalteca, Don Raúl González, propietario de la ganadería de Piedras Negras, regresa de Europa, después de presenciar los encierros al estilo Pamplona, en las Fiestas de San Fermín, acompañado del matador Jorge “Ranchero Aguilar”.

El titular de Toros y Deportes, mencionó que la idea de la Huamantlada es a razón de las fiestas de San Fermín “vienen muy impresionados por los encierros taurinos, que se llevan a cabo allá, y esa idea la quieren cristalizar aquí en Huamantla, la comparten con varios huamantlecos, entre ellos podemos mencionar a Don Eduardo Bretón, Don Manuel de Aro Cazo, Don Manuel Bretón González, Gonzálo Macías Galavíz, a Don Sabino Llano Sánchez, a Miguel Corona Medina, a Don Emilio Macías, a Francisco Ramírez Lima, bueno pues todos ellos como aficionados, deciden hacer un ensayo de la pamplonada aquí en Huamantla y es precisamente un día 15 de agosto, del año 1954, cuando son las 9 de la mañana con 30 minutos, del domingo 15 de agosto, el espectacular encierro de los toros, de la ganadería de Piedras Negras, entonces el recorrido es el siguiente: en la calle Roberto Covarrubias, esquina con Hidalgo”.
“toma la calle Zaragoza Poniente, hasta llegar a la calle Bravo y en la Plaza de toros son encerrados, y al llegar el año 1960, son encerrados con lo que conocimos como la cancha de frontón”.
“en ese año de 1968, los aficionados, el público, la gente, todo mundo decía que la pamplonada o la Huamantlada, como se llamaba en ese tiempo, se deciden hacer ya la Huamantlada, cómo la iban a hacer, pues que no salieran los toros en trotel, sino en cajones, divididos por zonas”.
Cejudo Melendez refirió que “a partir de 1968, a la fecha, se ha llevado a cabo la Huamantlada, como hasta ahora, llevando la estafeta de Huamantla por toda la República Mexicana e incluso hasta el extrajero con la famosa Huamantlada, con un espíritu de torear en la vía pública, hemos visto entre las pamplonadas, donde en ese tiempo no hubo tantos heridos, sin embargo cuando se llega a encerrar la Huamantlada, si hemos notado que ha habido heridos, incluso muertos, pero por asta de toro han sido muy pocos”.
Finalmente, Cejudo Melendez hizo el llamado a las autoridades a crear conciencia sobre los sacrificios realizados para el desarrollo de este evento “hoy en día se trata de modificar nuevamente, la huamantlada, ojalá y las autoridades hagan conciencia para que este enorme encierro, este enorme esfuerzo que realizaron los fundadores, se cristalice y que la Huamantlada sea uno de los eventos más hermosos de la tauromaquia en esta ciudad de Huamantla, sobre todo que ese día noS visitan, según los conocedores, entre 200 y 250 mil personas, observando la Huamantlada”.

Voces rechazan la realización de la tradicional Huamantlada

“No se puede mostrar a los hijos este tipo acciones”, asegura defensora de los derechos de los animales.
A pesar de que en la entidad no existe una asociación antitaurina registrada, si hay personas que no están de acuerdo con las corridas de toros, específicamente por el maltrato físico que implica esta actividad, por ende, rechazan la tradicional Huamantlada, que este año cumple 63 años de realizarse en el Oriente de Tlaxcala.
Estas voces de repudio se han hecho presente en grupos disgregados en el territorio tlaxcalteca, incluso hay quienes a través de las redes sociales, como Facebook y Twitter, coinciden que esto es una ofensa a estos seres vivos.
A nivel país y mundial sí hay asociaciones que luchan para que se dé un alto a esta actividad, que en voz de antitaurinos, esta fiesta es una herencia española y no tlaxcalteca.
“La tauromaquia no es una tradición de México, es española, pero no se puede justificar la crueldad, tampoco se puede decir que los toros fueron criados para esto, eso nos vuelve irracionales”.
Lo anterior lo dio a conocer, Alejandra Vargas, abogada de profesión y quien desde hace varios años también se dedica a la protección de animales en abandono, así como a la promoción de campañas de esterilización en comunidades de Chiautempan.
La profesionista, altruista y madre de familia, comentó a este medio de comunicación el rechazo a esta acción, en específico el desagrado y mal momento que deben pasar los toros al ser soltados en las calles, lugar que no es su hábitat natural.
“Es un tema de amplio debate, el respeto a los derechos de los animales, y la tauromaquia como una supuesta cultura. Nosotros no podemos permitir que la cultura se pueda basar en el maltrato animal”, indicó.
Asimismo, señaló que esta es una vertiente muy ríspida, ya que en la vida actual se lucha para arraigar los valores a los menores de edad, y no se puede mostrar a los hijos que este tipo acciones, porque no es un valor, mucho menos una expresión de cultura.
A esto sumó, que ella, así como su familia, hermanos, hijos, tíos, padres, no podrían ser espectadores de un evento de esta naturaleza, ya que contrasta con lo que inculca, que es vivir en armonía, además que esto, implica un aplauso a la muerte.
Lamentó que la Ley de Protección a los Animales para el Estado de Tlaxcala, donde se precisa en su marco jurídico el trato humanitario de los animales en custodia del hombre, de todas las especies, además del uso racional, no se haga y mucho menos que se sancione los actos de crueldad.
“Lo que sucede es que en el congreso no se trabaja para que se haga respetar, así como las autoridades, los cabildos, los municipios. La ley está, quizá muchos digan que está ambigua, pero si deberíamos hacerla valer, yo creo que sería la base para la erradicación de la tauromaquia en el estado”, afirmó.
Asimismo, agregó que en estos eventos se invierte dinero público, y quienes obtienen beneficios son los ganaderos y los que hacen este tipo de eventos, entonces, -aseveró- que no se le hace algo digno tener un beneficio a costa del sufrimiento de los toros.
Complementó que desde su trinchera estará aportando su lucha contra el maltrato a los animales, de todas las especies, por ello, siempre busca y trabaja para que estos tengan una vida digna, pero sobre todo de respeto.
La Huamantlada, es un evento que congrega a miles de personas de diversos estados del país, como Puebla, Estado de México, Veracruz, Ciudad de México (Cdmx), y por supuesto, Tlaxcala. Incluso arriba turismo internacional, la cifra ha llegado a ser de 250 mil personas.
Este año, de acuerdo a las autoridades municipales de Huamantla, el armado de burladeros comienza el jueves 17 de agosto a las 12:00 horas y finalizará el día viernes a las 18:00 horas.
El 19 de agosto, a las 11:00 horas inicia este suceso, ideal para quienes gustan de sentir la adrenalina, pues los valientes se disponen a torear a estos animales, que este año serán 17 toros limpios en igual número de calles.
Este evento, significa para este municipio una importante derrama económica, y a pesar de los cuidados que se hacen a través del gobierno municipal, así como estatal, se presentan heridos y muertes por asta de toro.
Se ha dispuesto la presencia de 250 elementos, así como la PGJE pondrá dos ministerios públicos móviles, mientras que la Secretaría de Salud tendrá un grupo especial de 150 médicos y enfermeras para la atención de los asistentes.
Ante todo esto; la preparación, organización y espera de este fructífero acontecimiento, hay voces que no están de acuerdo con él, porque esto implica el maltrato animal, el sufrimiento físico, donde el astado, actúa en defensa propia.

Necesario cambiar aspectos de la Huamantlada

La Huamantlada tiene que cambiar. Renovarse o morir, aunque en este caso es, al menos en el papel, la idea de la edición es regresar un poco a lo que fue sus orígenes, aunque con amplios matices.
Motes como la cantina más grande del mundo, la capea taurina más grande, el circo romano moderno y otros calificativos más ya no eran tolerables para una fiesta que había nacido y había crecido grande.
Aunque a muchos no les parezca, Huamantla tiene mucha de su fama nacional e internacional a partir de esta capea, la cual, en sus últimos años, los intereses económicos le dieron al traste. Y para no ir muy lejos, la edición 2016 dejó como saldo 16 personas heridas, de las cuales una perdió la vida después de ser embestido por uno de los toros y en ediciones anteriores, muertos y heridos era lo principal, y muy poco se hablaba del toro, lo que importaba era esa barbarie en la que habían convertido este festejo.
El interés económico en torno a este festejo es de varios millones de pesos. No es exageración cuando se habla de que en este encierro se llegan a comercializar más de 1 millones de latas de cerveza. Cifras oficiales hablan de 250 mil asistentes a este encierro.
La derrama económica es tal que las empresas cerveceras les conviene “patrocinar” la suelta de más toros, ampliar el circuito y que el horario sea mayor, todo eso se traduce en más ventas, y más ingresos para los suyos.
“Los intereses económicos han podido más que la afición al toro porque, de acuerdo con los que saben y conocen y están inmersos en ellos, se venden más de un millón de latas durante ese día, es decir que, si la empresa cervecera se lleva de tres, cuatro o cinco pesos por cada lata estamos hablando de tres, cuatro o cinco millones, y lo que hay entorno de ello, no hay quien ese día pague menos de 150 pesos para tener un espacio para ver la Huamantlada y, a veces, es más caro que ver una corrida de toros, se ha vuelto mercantil”, afirmé hace unos meses en un medio de comunicación y hoy lo reitero.
Y es que considero que la integridad de quien se arriesga a meterse al circuito de 17 calles debe pesar más que la derrama económica, lo que ha echado por tierra su origen, cuando el empresario de Piedras Negras, Raúl González lo hizo como una estrategia de atraer turismo y generar economía.
Por ello, es responsabilidad, en primer término, de la autoridad municipal de mostrar “voluntad” para emitir un reglamento, pese a los intereses económicos que representa para empresarios taurinos y ciudadanos, porque de lo contrario, vidas y seguridad, por aquello de las batallas campales que ahora se dan, seguirán en el mismo tenor
“Como aficionado no quisiera que dejara de existir, pero tampoco me gustaría que siga como hasta ahora con esta forma en la que operó el año pasado. Lo que sí me gustaría es que se modificara, se reestructurara y se reglamentara, ¡claro que se puede regular!, pero insisto, falta voluntad porque es un asunto de mucho dinero”, expresó.

Trabajo realizado por: Juan Luis Cruz, Elizabeth Espinoza, Diana Muñoz y Noemí Carmona

Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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