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Frente Democrático por México debe convencer a sus propios militantes

Los líderes de las nomenclaturas que dan forma al Frente Democrático por México, como son el del PAN, Carlos Carreón Mejía, del PRD, Juan Manuel Cambrón Soria y de Movimiento Ciudadano, Refugio Rivas Corona, tienen claro que no solo con juntar sus siglas van a ganar las elecciones locales y federales del próximo año.

También tienen claro que ahora mismo sus principales adversarios no están en otro lugar y mucho menos con el PRI-gobierno, sino sus correligionarios y propios militantes, esos que no están de acuerdo en la fusión del agua y aceite. Los demonios de la traición y fractura están al interior de sus respectivos partidos.

Ayer, sin tapujos los tres líderes de partido así los reconocieron y lo hicieron evidente, lo cual para muchos no es un secreto, sino una realidad que está en el panorama estatal. En el PRD no son pocos los que han mostrado su inconformidad por concretar este frente, es más, algunos ya pintaron su raya con el sol azteca y han anunciado que apoyarán a Morena. Mientras que otros, esos que no se van pero que tampoco están en el PRD, ya hacen sus acuerdos personales.

A ellos, Luis Roberto Macías Laylle, Alejandro Martínez Hernández, Cristóbal Luna Luna, ayer el propio líder del PRD les dedicó, unos minutos, al reconocer que los disidentes están para apoyar a otros, menos al sol azteca y hacen de sus movimientos de inconformidad su “modos vivendi”.

“No quiero usar adjetivos (para ellos), los militantes y ciudadanos saben quién pesa y quién ha sido leal al partido, lo que digan ellos es irrelevante. (Pero) creo que no hay calidad moral en algunos actores de esa mesa (los demandantes), porque apoyaron a otra fuerza política, porque le levantaron la mano a otros candidatos, traicionaron al partido,  y no solo a la candidatura a la gubernatura, sino en los ayuntamientos, promovieron el voto de manera distinta  al PRD y con ello, naturalmente no tienen ni calidad moral ni política para hacer ningún planteamiento de ese tipo, pero no me quiero detener en eso algún llamado”. Así o más claro, ojo, es duda.

Además, les atizó a esos querubines al mostrar sus dudas sobre la legitimidad en la demanda de los disidentes, ya que recordó que “algunos que jugaron con otras fuerzas políticas están acostumbrados a generar crisis internas”.

Con esa visión del PRD, pero que comparten sus ahora aliados, tiene claro que su principal labor será trabajar al interior de sus respectivos feudos para evitar una diáspora de militantes y que el intento de coalición electoral se convierta en un Frankenstein diezmado y sin potencial.

Porque un frente como el que fraguan no es un asunto menor. No se trata de mulas, bueyes y borregos, que pastueñamente se sometan a los designios de su pastor. Son militantes con aspiraciones y sueños que deben ser guiados y conciliados.

De no ser así, el Frente, diseñado e ideado como hasta ahora, podría fracasar y solo allanaría el camino a la continuidad del actual régimen y del PRI, hasta ahora ubicado en tercer lugar de las preferencias electorales en los estudios de opinión. Si fracasan en la recomposición de esa plana, ellos y sus demonios de la escisión,  darían nueva vida la continuidad a lo que el taurinísimo y  premio Nobel Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa llamó la dictadura perfecta.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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