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México canta y no llores; con su gente Tlaxcala de pie

México canta y no llores. Sí, nos dueles México y sus más de 218 personas muertas por el sismo de ayer. La naturaleza nos volvió a enseñar su fuerza y la importancia de la prevención, la educación y la solidaridad. Crujió la tierra y con ello se desmoronó el alma de miles de personas. México, canta y no llores, así entonaban la madrugada de este miércoles, cientos de hombres y mujeres que hacen las veces de rescatistas que remueven entre los escombros que dejó a su paso el movimiento telúrico. Al cierre de este espacio, suman ya 218 personas fallecidas en nuestro país y en especial en la Ciudad de México, Morelos, Hidalgo, Guerrero, Estado de México y Oaxaca; 43 decesos tan solo en el vecino estado.
32 años después volvió a cimbrarse México. Justo al recordarse el sismo de 1985, nuestro país, en la zona centro y sur de la República, volvió a sentirse la fuerza de la naturaleza. El sismo de 7.1 grados Richter que se registró la tarde de este martes, con epicentro en Axochiapa, Morelos, provocó en nuestra entidad daños en por lo menos 57 templos religiosos, 106 planteles educativos, en algunos edificios públicos – la SESA reporta que el Hospital General de Huamantla presentó fisuras y cuarteaduras- y privados, pero sobre todo, generó pánico entre toda la sociedad y desnudó nuevamente la voracidad informativa y la desfachatez de muchos que se dicen periodistas que se dedicaron a publicar “borregos”, notas falsas, abonando a la sicosis.
Por fortuna, solo daños materiales, dos heridos fue lo que propició en Tlaxcala este movimiento de la tierra. El mayor daño, quizá por su visibilidad, se registró en la iglesia de San José, en la capital del estado; las vibraciones provocaron que se colapsara parte de la cúpula del campanario, además de fisuras en su infraestructura.
Pero también se registraron daños en otros templos como los ubicados en más de 15 municipios de la entidad, como los ubicados en Tepeyanco, Cuapiaxtla, Natívitas, Ocotelulco, en Totolac, San Pablo del Monte, Zitlaltépec, Tetlanohcan, Panotla, Zacatelco, Apetatitlán, Acuamanala, Ixtacuixtla, Xiloxoxtla y Santa Cruz Tlaxcala, la basílica de Ocotlán y la iglesia de Acuitlapilco, en la capital. En La Malinche se registró un derrumbe.
La intensidad de los movimientos hizo pensar que la desgracia en Tlaxcala sería mayor y por fortuna, la prevención y los protocolos puestos en marcha por el gobierno estatal, principalmente, porque a fuerza de la verdad, su reacción fue rápida, no fue así.
De acuerdo con los reportes de Protección Civil, del Servicio de Emergencias 911 y Procuraduría General de Justicia del estado, no se registran personas fallecidas por el sismo, únicamente una persona de 53 años de edad que sufrió un desmayo en Chiautempan, así como un joven de 15 años lastimado al caerle parte de un tablero de básquetbol en una cancha de Apizaco.
Pacientes y personal del Hospital General de la Secretaría de Salud (Sesa), ubicado en la capital tlaxcalteca, fueron evacuados con la finalidad de que las unidades de Protección Civil revisarán el inmueble y descartar posibles riesgos. La escena no se había visto, o su servidor nunca lo había presenciado.
La naturaleza nos volvió a mostrar su fuerza y la necesidad de aumentar las medidas de prevención, de que las autoridades y la sociedad, inviertan en la protección y prevención, con edificación de inmuebles sin escatimar recursos en ello, en establecer métodos y esquemas de atención de desgracias, no bajar la guardia en la educación al respecto y profesionalizar las áreas municipales y estatales de protección civil.
México, canta y no llores; pese a que las cifras de decesos aumentarán por desgracia, la unión del pueblo nos ayudará a enfrentar la desgracia.

Al margen

Ya no más periodismo de barandilla, de rumor, de Facebook y de sicosis. Ayer nuevamente algunos “periodistas” –chalecos y firmar notas no hacen a reporteros- se encargaron de propagar una serie de rumores y afirmaciones que a más de uno asustaron, lastimaron, entristecieron y sobre todo, lamentaron por la falta de rigor en su veracidad y profesionalismo.
La nota de la caída de la cúpula central de la iglesia de San José, en la capital del estado, se propagó. Pero nada más falso que la credibilidad y el nombre de quien la firmó. A ensuciarse los zapatos, ese periodismo del rumor, la estridencia y especulación nos daña a todos y más en momentos de crisis. No se vale tratar de ganar lectores con mentiras y más cuando éstas se basan en desgracias.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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