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Tlaxcala y su gente, son grandeza y solidaridad

Tlaxcala y su gente son grandeza, sensibilidad y solidaridad. Siempre dicho que los tlaxcaltecas son de una sola pieza, desprendidos, generosos, solidarios, pero las muestras que en la víspera vivos prácticamente en todo el estado son única, inimaginables y les puedo apostar, que difícil de superar.

Dar más de lo que muchos tienen; con los ojos cerrados, sin pensar en el rostro, nombre o apellido y muchas veces ni el lugar de quienes recibirán su ayuda son el ejemplo de lo que ocurrió con mucha gente.

Abuelos, padres, hijos y nietos; pobres, clase medieros o ricos por igual salieron a las calles para donar y para organizar centros de acopio. Fuentes oficiales tenían contabilizados 250 centros de acopio en toda la geografía estatal, aunque la cifra era “muy austera”.

La solidaridad y unión entre los tlaxcaltecas para apoyar a los damnificados del sismo del pasado martes de Morelos y Puebla, organizaciones civiles, fundaciones, instituciones públicas de los tres niveles de gobierno y estudiantes de diversas escuelas, por su cuenta, salieron a juntar víveres.

Desde temprana hora se fue poblando la Plaza de la Constitución, la Plaza Juárez, Xicoténcatl y la plaza de toros Jorge El Ranchero Aguilar, en la capital del estado, de improvisados stands para solicitar apoyo para las familias afectadas por los sismos de este mes en el país.

Pero la escena se replicó en Huamantla, Apizaco, Ixtacuixtla, Tlaxco, Texoloc, San Pablo del Monte, Chiautempan, en fin, en los 60 municipios y en las más de 400 comunidades había gente, paisanos, que dejaron la comodidad y se quitaron algo de su propiedad para darlo a quien más lo necesita.

En Tlaxcala, a falta de figuras públicas con el reconocimiento social y la confianza, fueron Pedro, Marcos, José, María, Raúl, Tere, Montse, Charly, en fin, miles de personas que sin apellidos y alias, quienes de manera espontánea dieron ejemplo, coordinador, se esforzaron para dar un poco de ellos mismo. La gente no confía en los políticos, en las autoridades, en la iglesia y fueron ellos los que tomaron en sus manos esta acción.

Servir, ayudar, apoyar y dar fueron los verbos activos de esta jornada espontánea y con el sentimiento de la solidaridad y la colaboración a flor de piel colectaron alimentos no perecederos, jabones, agua embotellada, pañales desechables, arroz, lenteja, sopa de pasta, cascos, guantes de carnaza, agua oxigenada, alcohol, vendas, curitas, en fin, todo lo que ayude a las familias que perdieron todo tras los sismos.

Qué bueno que ninguna autoridad se atrevió a tratar de liderar esta acción y mucho menos los partidos políticos. Fue un movimiento auténtico, al grado que las principales plazas públicas de la capital del estado eran una verdadera romería de solidaridad y hasta ahí llegaban familias a dar, no lo que le sobraba, no, ahora fue un dar lo que tengo y quizá un poco más.

Otros centros de acopio son los que instalaron el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en el centro expositor Adolfo López Mateos de la capital, la Secretaría de Educación Pública del Estado en el complejo administrativo SEPE–USET, la Cafetería la Casa Azul en el Parque Xicoténcatl de Tlaxcala, en San Pablo Apetatitlán en la calle Santos Degollado número 45, en el establecimiento Escenario Tlaxcala de la Plaza Xicohténcatl.

También en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), el Hospital Central de Apizaco, el palacio municipal de Apizaco, las delegaciones de la Cruz Roja, el Club Rotarac Huamantla, enfrente de la presidencia municipal de Calpulalpan, el grupo uno scout en la privada Ignacio Picazo Sur  número 11 de Chiautempan.y en la basílica de Ocotlán.

Pero fueron los espontáneos los que se ganaron el corazón de todos. Tlaxcala y su gente son grandeza.

Aunque en la viña del señor hay de todo. Mientras nuestra gente da sin poses ni exageraciones, pues ellos no miden lo electoral, nuestros diputados locales se rasgaron las vestiduras para ver si donaban una o dos quincena de sus salario, si proponían que sus partidos renunciaran a sus prerrogativas; en fin, perdieron otra vez más el rumbo y el camino ese que buscarán encontrar cuando lleguen los tiempos de luchar por su reelección. El pueblo no olvida.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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