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Efecto cucaracha y cerrar el paso al huachicol, obligación de Estado

La puja por el control del robo de hidrocarburos está a todo lo que da y eso ha incrementado la lucha y la violencia en torno a ese ilícito. Si bien, esos hechos, que generaron esta semana al menos 12 homicidios, ocurrieron en Puebla, en Tlaxcala no podemos estar ajenos a la situación, en especial, cuando uno de los ultimados era un líder del llamado huachicol, de nombre  Alfredo Flores Valencia, alias “El Cuino o Kino”, quien a decir de las investigaciones, es originario de Nativítas y tenía una célula criminal en esta zona de la entidad.

Fue el pasado lunes cuando en Tlaltenango, Puebla, donde fueron masacrados “El Kino” o “El Cuino” y otras cuatro personas más;  ahí fueron encontrados 120 cartuchos de armas de alto calibre. Fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública informaron que él fue ultimado porque se había convertido en una amenaza para otros grupos de chupaductos debido a que extendió su área de acción desde Acajete hasta la zona de San Martín Texmelucan, allá en Puebla.

En el sitio donde fue ultimado fueron encontrados más de 120 de casquillos de rifles AR-15, además de mangueras, válvulas, conexiones y bombas usadas para el robo de combustible, así como tres vehículos con reporte de robo entre ellos dos camionetas y un automóvil Volkswagen Vento.

Además, las mismas fuentes explicaron que Alfredo era un distribuidor de huachicol que tenía atrasados algunos pagos con sus proveedores, por lo que el ataque podría tratarse de un ajuste de cuentas.

Ese mismo lunes, después a las cuatro de la tarde, cinco hombres armados se robaron una camioneta Ford Lobo en Amozoc, en el atraco dispararon contra una persona, que fue trasladado al CESSA y murió una hora y media después.

A las 5:10 de la tarde en el carril de San Lorenzo, abandonaron el auto y se robaron otro Ford modelo 2016, ahí asesinaron a una persona más.

De ahí se trasladaron a una clínica en la ciudad de Puebla en donde entraron a ejecutar a  cuatro, entre ellos Jesús Mirón, “El Kalimba”, quien escapó penas el pasado 7 de septiembre de un operativo en Tecamachalco. Se presume que esta clínica atendía delincuentes, entre los muertos está una enfermera y el doctor Guillermo Noriega Espinoza.

Todo terminó en Amozoc en donde seis hombres se enfrentaron a otros cinco cuando se dirigían a comprar en una panadería, ahí una persona más fue asesinada y otra herida, fue trasladada al Cessa de ese municipio y su estado de salud se reporta grave.

La versión oficial de la Fiscalía General del Estado, el Gobierno del Estado de Puebla y la Secretaría de Seguridad Pública Estatal señala que “se ha generado la escasez de producto robado y como consecuencia se registran enfrentamientos entre bandas dedicadas a esta actividad ilícita, que están impedidas para realizar sus entregas”.

Todo esto debe alertar al gobierno del estado a fin de evitar o frenar en su caso, el llamado efecto cucaracha, que ante el incremento en el combate de ese delito del robo de hidrocarburos y la lucha por el control del mismo, los delincuentes de aquella entidad se refugien o trasladen su operación en Tlaxcala.

Ya hemos advertido en este mismo espacio del incremento en el robo de hidrocarburos. Un reporte de la paraestatal Petróleos Mexicanos da cuenta que en los últimos seis años, en Tlaxcala se han registrado 241 tomas clandestinas de hidrocarburos, pero en el primer trimestre del año, cifras oficiales han detectado más de 20 robos de este tipo y detrás de la mayoría de esos hurtos está el crimen organizado.
Dichas cifras demuestran que el robo de hidrocarburo se ha convertido en una actividad que gana adeptos y que la autoridad, en sus diversos niveles de gobierno, no han hecho nada o muy poco para frenar ese delito, que tiene sus daños colaterales, como la inseguridad y el peligro que genera.
Este mismo reporte, da cuenta que, pese al discurso del gobierno, el crimen organizado es el encargado de ordeñar los ductos Pemex en al menos 25 estados del país, incluido Tlaxcala.

Por eso se deben extremar acciones y el gobierno del estado debe ser el más interesado en evitar que este delito crezca y sobre todo, frene el efecto cucaracha para evitar que Tlaxcala se infeste de esas lacras del huachicol.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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