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Miércoles de turbulencia y para el olvido, sobre todo, para aquellas familias que padecieron los embates de la violencia, las agresiones y la delincuencia, como dos policías municipales que recibieron impactos de bala y uno de ellos, se debate entre la vida y la muerte. Ayer no fue un día normal; lejos estuvo de ser así y ojalá nunca más Tlaxcala viva episodios de ese tipo.

Muchos dirán que hay una ausencia de gobernabilidad y otros más que son hechos aislados y responsabilidad de unos pocos, pero lo cierto es que estos casos pasaron y han puesto en entre dicho la paz social y la tranquilidad que por décadas presumimos de nuestro bello Tlaxcala.

Habían pasado los primeros 200 minutos del día miércoles cuando se suscitó el primer hecho deplorable. En Papalotla, un comando armado asaltó la casa de un diputado.  De ese hecho, dos policías heridos, presuntamente un asaltante muerto y uno de sus cómplices lesionado, fue el saldo preliminar que dejó el robo a la casa del congresista local, Alberto Amaro Corona, del cual también él y al menos dos integrantes de su familia, resultaron con golpes, aunque todos ellos, entre los cuales hay dos menores, el hecho les arrancó lo más preciado, su tranquilidad.

En el sitio, los dos tripulantes de la patrulla de la policía municipal de Papalotla, con número económico P-005 fueron heridos, uno de ellos en la cabeza, el cual está grave, y otro más en sus extremidades inferiores, los maleantes arremetieron en contra de ellos presuntamente con armas automáticas AK 47 conocidas como cuernos de chivo, además de calibre 38 y 9 milímetros, y en el sitio las autoridades encontraron más de 120 casquillos de bala.

En su huida, los maleantes abandonaron una camioneta tipo suburban, en la que había cargadores de AK 47 y radios de comunicación y horas después, cerca de las 10 de la mañana, la Fiscalía de Puebla reportó la localización de una camioneta en el fondo de una barranca, en donde había dos hombres, uno muerto y otro herido, quienes llevaban consigo una caja fuerte y pertenencia del diputado Alberto Amaro.

Más tarde, a plena luz del día, el hogar de una compañera reportera fue robado; lo material, es lo de menos, aunque a ella ha trabajado por años para lograr el patrimonio que le hurtaron; pero lo más grave es que con esta acción se llevaron su tranquilidad, la de su hija y familia.

Casi a la par, padres de familia de la secundaria Joaquín Fernández de Lizardi, del municipio de La Magdalena Tlaltelulco, bloquearon  la carretera de la vía corta Santa Ana Chiautempan-Puebla, para exigir al edil Rubén Pluma Morales que inicie de forma inmediata la construcción de la techumbre de ese plantel.

Por más de dos horas, miles de conductores fueron los paganos de esta medida de presión que pusieron en marcha para exigir al edil de ese lugar, Rubén Pluma, que ejecute la obra, pues tienen el temor de que ese dinero “se nos pierda”.

Después, casi al mediodía, el hogar del alcalde de Cuapiaxtla, Arturo Hernández fue impactado por siete disparos de arma de fuego. El ataque en contra de la autoridad municipal afortunadamente no lesionó a ninguna persona, pero generó pánico y zozobra entre familiares y vecinos del munícipe.

Y para colmo, la violencia y confrontación entre autoridades del municipio de Ixtenco y pobladores del mismo, estalló tras la decisión del edil Miguel Ángel Caballero Yonca de abandonar el dialogo con funcionarios inconformes con su mandato y decidió recuperar con violencia el inmueble de la alcaldía. De ese hecho, varias personas resultaron detenidos y lesionados.

La respuesta no se hizo esperar, al grado que pobladores retuvieron a funcionarios municipales y nuevamente los golpes afloraron; por ello  hay lesionados en hospitales, al menos cuatro patrullas dañadas y hombres y mujeres con golpes.

Lo relatado debe llamarnos a la reflexión. En Tlaxcala ocurren hechos que antes ni pensar que existían y por desgracia, ahora tampoco son asuntos aislados; pero responsabilizar de ello a un solo nivel de gobierno, ya sea Ejecutivo estatal, federal o municipal, sería muy fácil y hasta banal. Lo que es un hecho es que hay una deficiente coordinación en materia de seguridad y los esquemas implementados a favor de ésta ya no son suficientes, lo que debe obligar a las autoridades a replantear sus políticas públicas y acciones en la materia. El sistema de inteligencia y de contención de conflictos que opera el Estado no ha dado resultados.

Y las autoridades municipales de Papalotla, Panotla, Tlaltelulco, Cuapiaxtla e Ixtenco tiene mucho de responsabilidad todo lo ocurrido ayer y del tema de seguridad, principalmente, pero los demás munícipes están en similares condiciones o hasta peores. Es tiempo que  los alcaldes “se bajen”  de su atril para dar respuesta a la seguridad de sus pobladores y garantizar la gobernabilidad, porque no queremos ver a un Tlaxcala bárbaro en donde la gente se haga justicia por su propia mano.

Al margen

Lo dicho en este mismo espacio desde hace unas semanas y que molestó sobremanera a Minerva Hernández Ramos, pero los Chuchos, Jesús Ortega y Jesús Zambrano, se salieron con la suya y la designaron como candidata en la fórmula uno al Senado de la República. La noche de ayer, el Comité Ejecutivo Nacional del PRD también se decantó porque el compañero de la ex candidata a gobernadora sea Gelacio Montiel Fuentes, aunque éste ya anunció que no iría ya a la contienda. De mantenerse en su determinación y contrario a lo expresado  por su servidor, que no le veía ninguna posibilidad de ser ungido, Santiago Sesín podría ser el compañero de fórmula de Minerva Hernández, aunque sus posibilidades de llegar a la Cámara Alta del Congreso de la Unión son exiguas. Aunque también falta saber qué dice la cúpula del PAN. Además, el pataleo de la dirigencia perredista se quedó en eso, al exigirle a su dirigencia que fuera un militante del sol azteca su candidato

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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