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Incongruencia

Incongruencia o pragmatismo, es a lo que muchos recurren con la finalidad de ajustar sus actos electorales a sus aspiraciones. Y en el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) hay muchos ejemplos de ello, en especial, de su delegada Leticia Ramírez y de algunos de sus candidatos.

Desde su fundación, su líder y candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador,  ha sido blanco de imputaciones respecto a su presunta incongruencia en el ejercicio de sus funciones y actos. Él es un hombre que sin duda provoca muchas pasiones, a favor y en contra, y con quien es difícil mantener una actitud neutral, pero independientemente de filias y fobias, nadie puede negar esa gran habilidad y olfato político que le han permitido jugar un papel protagónico en la vida pública del país durante casi dos décadas.
Uno de sus principales aciertos personales –pero muy incongruentes de sus seguidores-, es haber logrado posicionarse ante la ciudadanía como un político austero que no ambiciona acumular fortunas. Vivir en la medianía. Aunque se pueden decir muchas cosas de él, como el origen de sus gastos, propiedades, un rancho y la vida que se dan sus tres hijos enquistados en Morena, lo cierto es que hasta el momento no hay elementos que lo involucren directamente en actos de corrupción o en la incongruencia.

Pero su ejemplo no ha podido permear en su círculo cercano. Más allá de personajes como Gustavo Ponce o René Bejarano, que en el ámbito nacional han sido un lastre para el tabasqueño, en Tlaxcala las cosas son iguales o peores.

Hay incongruencias y pragmatismo en su equipo y sus candidatos. Por ejemplo, Leticia Ramírez se da la vida de magnate en Tlaxcala, al grado que sus gastos de representación, confirman al interior de Morena, se han convertido en una de las principales erogaciones.

Y cómo no, si a la señora, en una muestra más de incongruencia entre la austeridad republicana que promueve López Obrador, y lo que hace su gente, es asidua a sostener reuniones en los restaurantes propiedad del magnate más rico de México y crítico de las propuestas del candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia, como lo es Carlos Slim.

Doña Leticia le gusta citar a sus nuevas adquisiciones electoreras en aquellas instalaciones de la plaza Galerías y en el restaurante VIP’S. Hasta ahí han llegado para pactar acuerdos y estrategias con Morena personajes de izquierda y otrora diputados locales del PRD y del PRI. Hace unos días, plácidamente degustaron de algunas viandas en ese lugar, con doña Leticia, ex legisladores como un intelectual Melquiades Pérez González, un aguerrido José Isabel Juárez Torres y hasta un persistente Alfonso Sánchez Manzanilla.

Justo días después de que el magnate de la telefonía puso en predicamento a López Obrador con su idea de revisar la edificación del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, los hombres de izquierda y la mujer de Morena decidieron gastar parte de las prerrogativas de Morena en el negocio del señor Slim. Poco o mucho lo gastado ahí no es la discusión, sino la incongruencia de la austeridad y de incrementar la riqueza de los adversarios.

Y doña Leticia no es la única que actúa en contra de las máximas de su líder y candidato, pues hay otros abanderados a diputados locales y federales que son la antítesis de los principios de López Obrador, que son no robar, no mentir y no traicionar.

Ya habrá tiempo de desmenuzar, pero solo les adelanto que como ejemplo de sus engaños, ahora resulta que los tres candidatos a diputados federales, como son José de la Luz Sosa Salinas, Rubén Terán y Lorena Cuéllar Cisneros, han gastado el mismo monto de recursos en sus campañas; de acuerdo con lo reportado al INE, cada uno tiene erogaciones por solo 3 mil 826.5 pesos.

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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