Desorden, acarreados, y más en la visita de Antonio Meade
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¿Despierta el dinosaurio?

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, así parafraseando al doblemente centroamericano Augusto Monterroso en su diminuto cuento, ayer el PRI hizo sentir su fuerza y sobre todo, su ADN. Con la visita del candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña, el tricolor  quiso demostrar que no se había ido y mucho menos que está perdido, eso al menos en Tlaxcala, porque al parecer, la maquinaría está en marcha, la empezaron a aceitar y se empieza a mover.

Los informes oficialistas dan cuenta de 15 mil asistentes, pero los que saben, esos del CISEN, hablan de 12 mil personas, todos atiborrados literalmente bajo un majestuoso domo elaborado exprofeso para la ocasión que “ni Obama lo tiene”. Pero en las inmediaciones había otros 5 mil más que ya no pudieron entrar. Todos llegaron a la cita. Algunos arribaron por voluntad propia, muchos fueron llamados, otros citados, otros más acarreados para la ocasión.

 Hay quejas y señalamientos que el Sindicato 7 de Mayo obligó a sus agremiados a llevar a 15 personas a cambio de apoyos y hasta de boletos para una rifa “de estímulo” por su abnegada colaboración. La fórmula se habría repetido; según las quejas, en dependencias del gobierno estatal, en las delegaciones federales, poderes y hasta en organismo autónomos.

Si fue así muy malo, y peor, no presentar las denuncias de ello, aunque entendemos, muchos temen perder su empleo, pero como dijera el ilustre michoacano Felipe Calderón Hinojosa “aiga sido como aiga sido”, los del tricolor mostraron músculo y operación y recordaron su ADN.

El gobernador Marco Mena –dicen los que saben- fue el orquestador de este evento y aunque cuidó las formas de no asistir al acto, desde lejos operó y coordinó todo, muestra de ello es que ahí estaba su hermano Fabricio Mena, muy activo y vigilando los detalles y también su esposa, Sandra Chávez Ruelas.

El primer priista de Tlaxcala cumplió su objetivo, dejó ver su músculo y demostró que el poder se ejerce. Los exgobernadores Beatriz Paredes, Tulio Hernández y Samuel Quiroz de la Vega lo palparon y también lo hizo el hijo del ex gobernador Mariano González.

Ese escenario fue usado por el candidato Meade Kuribreña para llamar a los suyo a mantener la unidad entre sus aliados y al interior de los partidos que lo apoyan y sobre todo, “convencer” a éstos de que ganarán los comicios del próximo 1 de julio a pesar de que las encuestas lo ubican en un tercer lugar.

Fue usado como un aliciente, una bocanada de ánimo para incentivar al trabajo de los suyos, en especial, de aquellos que ya ven perdida la batalla.

A ellos, les pidió convencerse y salir a convencer al electorado para lograr no solo el triunfo a la presidencia de la República, sino al Congreso de la Unión y en la contienda por la renovación del Poder Legislativo local.

La maquinaria se dejó sentir y mostró que están dispuesto a mucho para no dejarse ganar la guerra electoral en Tlaxcala y como en la guerra y el amor todo se vale, ojalá sobreviva la democracia.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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