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Condenado a la marginalidad

En Tlaxcala como en el resto del país, parece que el Partido Acción Nacional (PAN) tendrá una grave crisis después de los comicios del próximo 1 de julio.

Cualquiera que sea el resultado de estas elecciones, las lanzas, las agresiones, las traiciones y los rompimientos vividos en el albiazul de Tlaxcala, como en muchas partes del país, les cobrarán facturas.

Pero lo peor, que los militantes de ese partido, otrora doctrinario, parece que olvidaron sus principios; aventaron al retrete el bien común, la dignidad de la persona humana, la igualdad, la familia, y el desarrollo humano sustentable, baluartes y pilares del ejercicio de la política.

Todo ello lo perdieron solo por un espacio de poder, por una aspiración política, por un proyecto personal, en suma, por un hueso, como se dice despectivamente a una candidatura.

Si bien, todo el proceso de designación de candidaturas, como siempre, genera enconos, fisuras y divisiones, en esta ocasión, los panistas se perdieron en sus luchas intestinas internas y con eso, olvidaron que los enemigos eran otros, esos adversarios que ahora los ponen en la antesala de algunas derrotas.

Por ejemplo, el grupo de Adriana Dávila Fernández se desquebrajó; algunos dirán que por la ambición interna y personal de sus liderazgos, otros más, por la intransigencia de la Senadora. Lo cierto es que Carlos Carreón Mejía, Ángelo Gutiérrez Hernández y la propia Adriana Dávila decidieron ir en sus propios caminos.

Y en su lucha dejaron damnificados y sobre todo, el descrédito del bien hacer y la buena política en el PAN, porque los tres priorizaron sus proyectos personales.

También las autoridades municipales y los diputados del PAN influyeron en ello. Cada quien cuidó su parcela y los frutos que ésta les da. En el caso de los segundos, pizcaron a manos llenas y dejaron de ocuparse en dar resultados.

Los paganos de ello y de muchas cosas más, son los candidatos a diputados federales y senadores, así como los aspirantes a legisladores, quienes caminan solos, sin el debido respaldo del albiazul. Incluso, cómo estarán las cosas, que muchos de ellos se sienten más arropados por los partidos aliados como el PRD y PAC.

Como lo dijo el ex gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, a manera de crítica, el PAN se desconectó de la militancia y la sociedad, se alejó de sus postulados. Privilegiaron la construcción de candidaturas, en lugar de un proyecto generoso de patria y de estado, en el caso de Tlaxcala.

Tampoco supieron o no quisieron, responder satisfactoriamente al impulso de un cambio verdadero; perdieron la oportunidad, y cualquiera que sea el resultado de la jornada electiva del 1 de julio, dejará muchos heridos y muertos, políticamente, que en caso de no atenderlos, corre el riesgo de regresar a ese PAN que fue en Tlaxcala en la última década del siglo pasado: un partido marginal.

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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