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¿Qué nos prometen los candidatos? La dignidad es más importante que el dinero.

La fecha del cierre de campaña está prácticamente a la vuelta de la esquina. Donde la contienda está muy cerrada, esto sucede en el primer distrito federal, de acuerdo a varias encuestas que están circulando. Pero, ¿qué opina la gente de los candidatos? Esto es mucho más importante que lo que dicen las encuestas, porque al fin y al cabo es la gente que va a salir a votar este 1 de julio.

De José de la Luz, el candidato de Morena, se sabe cómo lucró con los programas de apoyo federal y local de vivienda. Desde CENOCIR, donde llegó con el apoyo de Rosalía Peredo Aguilar, pedía una cuota entre 8 y 15 mil pesos de “trámites de gestión”, en los municipios de Cuapiaxtla, Huamantla y otros municipios del noveno distrito local, para viviendas que aún no se entregan. Con la AC que creó a su nombre, lucró con la necesidad de la gente, pidiéndoles dinero a cambio de apoyos que nunca llegaron. Como diputado local, no bajó recurso alguno durante su gestión, ni se le conoce alguna iniciativa legislativa, ni siquiera tuvo el valor de hablar en la tribuna alguna vez. Simplemente, vivió tres años del erario público. De acuerdo a lo que la gente dice en la calle, se la pasó de fiesta en fiesta, y hay muchas dudas sobre su alcoholismo y la posibilidad de funcionar de manera sobria. Parece que Morena lo escogió de candidato por no tener ninguna otra opción.

De Mariano González Aguirre, hijo del exgobernador Mariano González Zarur, poco se sabe de su trabajo de diputado local, del cual actualmente pidió licencia. Lo único que se sabe es sobre la remodelación del palacio legislativo de Tlaxcala, que costó una millonada y que promueve un trato desigual entre diputados, empleados y visitantes, pues no pueden entran por la misma puerta. Igual que José de la Luz, no gestionó recurso ninguno para la gente que lo votó. Esto sí, está usando los extensos recursos económicos de la familia de empresarios y caciques de la cual es parte, para regalar varias cosas a cambio del voto, al estilo más rancio y clientelar del viejo PRI. Su comportamiento altanero y creído con los simpatizantes y las estructuras, han levantado ya muchas quejas, a pesar de las regalías. Y los priistas de las estructuras más viejas y sólidas empiezan a ver otras opciones frente a la actitud de desprecio de esta familia de políticos que quieren todo el estado para ellos: la dignidad es más importante que el dinero.

Por el abandono del voto ciudadano, el PRI está ante la que puede ser su derrota histórica, no solo en Tlaxcala, sino en todo el país. El partido tricolor deberá renovarse o morir.

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