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Carambolas

Golpe de autoridad sin duda fue el que ayer asestó el gobernador Marco Antonio  Mena Rodríguez al oficializar el primer movimiento en su gabinete, luego de que anunciara que haría “un refresco de funcionarios”, como le llamó a la limpia de aquellos desleales y deshonestos en su administración.

El golpe de autoridad se dio en tres bandas, cual juego de carambola. La primera cuando hizo pública la destitución de Tito Cervantes Zepeda como titular de la Secretaría de Gobierno, la segunda cuando designó a su nuevo hombre de confianza en esa posición, José Aarón Pérez Carro y la tercera, consecuencia de las dos anteriores, porque puso a temblar a todos los del gabinetazo.

El mensaje es que no le temblará la mano al mandatario; si corrió a su segundo al mando, podrá hacer lo mismo con cualquiera de sus “empleados”.

Ambos movimientos no se esperaban, el primero porque se decía que era hombre de todas sus confianzas y el segundo, porque llega sin pertenecer a ningún grupo político; quizá, como están las cosas, ésta sea una virtud.

Pasaron solo cuatro días desde el anuncio de la reestructuración del equipo de trabajo del mandatario  para que se vieran los primeros movimientos.

“No voy a tolerar la falta de compromiso en el desempeño de la función pública.  Tampoco, desgano ni falta de resultados.  No voy a permitir ni la indiferencia, ni la apatía, ni la deslealtad” y parece que el destinatario era Tito Cervantes, el otrora procurador, ex secretario de Gobierno, ex presidente del Poder Judicial y ex diputado local. Un priista de cepa fue corrido. Solo duró en el cargo cinco meses y días.

Qué paradojas hay en el mundo de la política. Hace cuatro días, al término del acto en el que el titular del Ejecutivo local emitió el anuncio de la reestructuración de su gobierno, el propio Tito Cervantes anunciaba a los medios de comunicación que en los próximos días, la administración estatal realizará un análisis para determinar si los funcionarios estatales habían actuado de manera desleal o no en su encargo.

“Estamos analizando si hubo o no actitudes desleales, y también en el momento oportuno los daremos a conocer…Ya lo dijo el gobernador, en su momento habrá los cambios necesarios, por el análisis de la conducta que cada uno desplegó como funcionario, como servidor público y como integrante de un gobierno, que debió haber estado integrado en una forma leal y eficaz para Tlaxcala”; sopas, no pasó la autoevaluación y él fue la primera víctima o consecuencia de esa guadaña aplicada a la deslealtad a Marco Mena.

Pero el arribo de Pérez Carro causó también una sorpresa mayúscula con respecto a la generada con Tito Cervantes. Ello porque el funcionario estatal no tiene grupo político, ni equipo humanos local ni aliados de peso en Tlaxcala.

El ex funcionario de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) y encargado de las investigaciones del caso de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, es un lobo estepario; ha actuado solo, parece desconocer a los grupos políticos, sociales, liderazgos de Tlaxcala. Pero al final, insisto, eso puede ser su mejor virtud, en especial, porque al parecer no tiene intereses políticos ni aspiraciones electorales.

Con estos dos movimientos se generó una andanada de especulaciones. Quién será propuesto como el bueno en la terna para que el Congreso, así dividido como está, elija al nuevo titular de la Procuraduría. También, no exagero cuando afirmo que entre la clase política estatal  ya corren las apuestas y quinielas para advertir quienes serán los próximos funcionarios en dejar la comodidad de sus oficinas para irse a la banca o a las frías calles de Tlaxcala.

Nombres hay muchos, por desgracia, de aquellos que reúnen las cualidades descritas por el mandatario para dejar su administración. Allá por las oficinas de la Contraloría, de Sefoa, de Ecología, de Turismo, de Secte, de Sepe y hasta en el propio despacho del mandatario, hay varios especímenes que han tratado de llevar agua a su molino sin atender a la lealtad y a su obligación de funcionarios. Sin embargo, al final, solo Marco Mena sabe de sus decisiones y con quien seguirá esos golpes de autoridad.

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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