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Ricardo García y su grito de guerra

La carrera por la gubernatura ya empezó en el PRI. La reconstrucción del otrora partido hegemónico no está en la agenda de algunos, como tampoco los principios, porque la institucionalidad parece que se acabó, ahora ya iniciado la lucha por aparecer en la boleta electoral de los comicios del año 2021 y en especial, por la sucesión gubernamental.

Y a 40 días de concluya su mandato como diputado de la LXIII Legislatura, Ricardo García Portilla tiene ya lista su estrategia para lograr, ahora sí, la nominación, aunque sabe que tendrá que remar contracorriente, porque lleva como adversario al gobernador Marco Mena, quien asegura le quitó la nominación para integrar la fórmula al Senado de la República en los comicios del pasado 1 de julio.

Pero tiene en su imaginario, quizá con certeza, que los delfines del inquilino de Palacio de Gobierno ya se ahogaron; esa es parte de su fortaleza.

El ex coordinador general de campaña de Marco Mena cuando éste buscó la gubernatura no quiere esperar más en su intento y desde el 2 de julio, tras conocer los desastrosos resultados electorales del PRI en Tlaxcala, se abocó a encontrarse con algunos liderazgos para replantear su proyecto personal y el político de su partido.

Tiene claro que sin la titularidad del Ejecutivo federal, no existirá mucho contrapeso a las decisiones que políticamente tome el mandatario estatal, de ahí que buscará trazar su camino al interior de su partido pero a distancia de la mano y protección de Marco Mena.

Sin bien prácticamente Ricardo García no se dejó ver en las pasadas campañas, desde la próxima semana regresará a Tlaxcala a dar la batalla.

Con el pretexto de rendir un informe de actividades y dar las gracias a la militancia priista y a la ciudadanía por los casi tres años que estuvo en la diputación federal, emprenderá una estrategia de comunicación y de propaganda para fijar su nombre.

Bardas pintadas, algunos espectaculares, trípticos y apariciones en los medios de comunicación formará parte de su estrategia exterior; pero al interior del PRI va por los damnificados de esta contienda y por los autodenominados huérfanos, los que no han sido tomados en cuenta por el gobierno estatal.

Va por lo heridos, que de acuerdo con sus cálculos y números, son muchos; a ellos les dará la esperanza de curarles las heridas, porque no tiene medicinas para hacerlo, pero confía que será suficiente para armar su equipo que le impulse a la nominación, porque tiene claro, que jamás será la apuesta del gobernador para sucederlo.

Ellos, Ricardo y Marco, parece que así como tienen coincidencias, también tienen diferencias irreconciliables. Ambos fueron las propuestas de Mariano González Zarur para sucederlo; el primero era diputado local por el distrito 01 electo en 2013, y  el segundo diputado federal electo en 2015; los dos, ex secretarios del gabinete; los dos, ex presidentes estatales del PRI, los dos, hijos de profesores normalistas; los dos, con estudios en Estados Unidos.

Pero quizá pesan más las diferencias, que ahora, y aunque Ricardo García tiene claro que “el horno de la política estatal no está para bollos”, en especial para el PRI, está decidido a empezar con su revolución interna para imponerse en la nominación a costa de lo que sea y como sea, porque él más que nadie sabe que la política es de constancia, capacidad y mucha pero mucha circunstancia.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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