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El presunto traslado a Tlaxcala de la Secretaría de Cultura, como lo anunció el virtual presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, además de generar algunas complicaciones, ha puesto inquietos a varios actores políticos que ven en esa acción un campo fértil para lograr algunos dividendos.

La diputada federal electa de Morena,   Lorena Cuéllar Cisneros, ha usado ese  tema para tratar de sacar raja política y apuntalar sus aspiraciones por la titularidad del Ejecutivo local, posición que perdió en los pasados comicios.

La ex priista ha tocado la puerta de propios y extraños, así como a algunos ex correligionarios, a quienes les ha ofrecido gestión e intercesión con “ya saben quién” para que dicha dependencia federal se asiente en sus territorios.

Es más, hay quienes aseguran que esa estrategia le ha llevado a tender nuevamente su operaciones en edificio que ocupó hace algunos ayeres cuando ejerció el cargo de presidenta municipal de la capital, porque busca alianzas hasta con el propio adversario para cumplir sus objetivos.

La moneda de cambio –que no es suya – ha sido la Secretaría de Cultura Federal; ha ofrecido que hará todo lo posible y un poco más, para que ésta se quede en la capital del estado, pese a los imponderables que ello generaría.

Esta acción y otras más de Cuéllar Cisneros ya generaron algunos diferendos en el grupo estatal y nacional de Morena, al grado que Gonzalo Alfonso López Beltrán, ya tomó cartas en el asunto y al parecer, ya hizo los llamados de atención y en próximos días habrá medidas y ajustes. No inician funciones, y ya hay diferendos, allá ellos.

Sin embargo, más allá de estas condiciones internas, lo cierto es que la eventual llegada de esta Secretaría a Tlaxcala tiene sus complicaciones y sus dificultades, que en materia de infraestructura, servicios, comunicaciones, vivienda y demás, serán complicados de dotar para los miles de trabajadores que ahora tiene la dependencia nacida en el año 2015.

Son 92 instancias, entre museos, institutos, bibliotecas, centros, direcciones, fondos, escuelas entre otros, además de oficinas centrales, los que integran esta Secretaría. En ésta confluyen, por ejemplo,  el Canal 22; el Centro Nacional de las Artes (CNA), la Cineteca Nacional; Educal, Libros y Arte; Estudios Churubusco Azteca; Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca); Fonoteca Nacional; Radio Educación; así como muesos y galerías, entre otros, que al menos, sus centros operativos estarían en Tlaxcala en caso de que se concrete esa migración.

Para todos esos trabajadores se necesitan casas, viviendas, centros educativos, servicios de salud, diversión, entretenimiento para ellos, y sus familias. Además, se requerirán espacios para sus oficinas y centro de operaciones.

El Centro de las Artes de Tlaxcala se convierte en el lugar más idóneo para la operación de la Secretaría, pues además de su ubicación geográfica, en el “ombligo” de la entidad, con vías de comunicación estratégicas y espacio para el desarrollo de vivienda y servicios, ya tiene un edificio emblemático  para la cultura que permitirá cumplir con la función ideada por el presidente electo.

Hacerlo en otro espacio, creo, sería un despropósito.

Sobre este tema, ayer, en su columna La República de las letras que publica en el periódico Excelsior, Humberto Musacchio calificó como un desatino enviar la Secretaría de Cultura a Tlaxcala.

“Trasladar a los gigantescos ejércitos de burócratas puede ser un remedio peor que la enfermedad, pues, por ejemplo, Tlaxcala no tiene capacidad para alojar a miles de empleados federales que llegarían con todo y sus familias. Además, “descentralizar” y mover las dependencias a otros lugares del altiplano no parece lo más sensato. Lo aconsejable sería enviar las dependencias del gobierno central a lugares donde haya agua y que requieran de infraestructura para el desarrollo regional. Amontonar gente donde ya sobra no es una política inteligente y la consecuencia puede ser un fracaso de altísimo costo”.

De ahí la necesidad, insisto, que de concretarse el arribo de esta Secretaría a la entidad, sea en un lugar, como el que ocupa el Centro de las Artes de Tlaxcala…había que saber qué dice el titular del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura, mi tocayo, Juan Antonio González Necochea y cuáles son los intereses del mandatario Marco Mena, porque en Morena y algunos aliados del PRI quieren que la dependencia llegue a generar caos a la capital del estado.

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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