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Freno a excesos de la clase política

Acabar con los excesos y el despilfarro de recursos públicos en la administración de los diversos niveles de gobierno deberá ser, además del sino de la nueva autoridad federal, un ejemplo en los estados y en el caso de Tlaxcala, el mandatario Marco Mena tendrá ante sí un gran reto para terminar de tajo con canonjías y beneficios de la clase política.

Y aunque no existe la certeza de que ex gobernadores, ex secretarios o ex magistrados del Poder Judicial cobren una gratificación o pensión tras culminar su mandato, lo que sí es una realidad es que el gobierno del estado paga anualmente una importante suma de recursos en la seguridad de éstos.

Guaruras, patrullas, armamento, municiones, gasolina, salarios,  hasta alimentos y servicios médicos de los escoltas que cuidan a los ex funcionarios de ese nivel corren a cargo de los impuestos de usted y de nosotros, de todos los que pagamos las contribuciones.

Pero además, esos beneficios no solo son para quienes trabajaron y desempeñaron un cargo, sino hasta para la esposa o esposo de quien ejerció el cargo y para sus júniores y pequeños vástagos, quienes sin hacer nada por Tlaxcala –en especial estos últimos, los primeros podríamos discutirlo-, tienen derecho a contar con ese beneficio hasta por 12 años después de haber dejado el mandato.

Y si no me cree,  por ejemplo, vaya usted por allá por la comunidad de Santa Anita Huiloac, en el municipio de Apizaco, en la calle que lleva por nombre la del matador de toros Jorge “El Ranchero” Aguilar, en la zona residencial de los adinerados, en donde sienta sus reales el ex gobernador Mariano González  Zarur.

Dar con el lugar será fácil, porque afuera de esa casita pequeña y muy blanca, invariablemente está apostada una patrulla de Seguridad Pública estatal, que resguarda el inmueble.

Además, a discreción, Mariano y sus hijos, cuentan con elementos de seguridad, llamados escoltas; no tengo la certeza de que ellos trabajen con cargo al erario, lo que sí estoy cierto es que hay equipo y armamento, además de personal del Estado, al servicio del ex gobernador.

Lo mismo ocurrió con Alfonso Sánchez Anaya y con Héctor Ortiz Ortiz; de José Antonio Álvarez Lima no lo sé, se exilió de Tlaxcala tras la conclusión de su gobierno.

Pero para sorpresa de todos, nada de los antes descrito es ilegal, porque existe un apartado en la Ley de Seguridad Pública del estado de Tlaxcala, que reconoce la posibilidad de dotar de estos beneficios de escoltas a funcionarios y ex servidores públicos.

La ley, expedida en la segunda mitad de la administración del propio Mariano González, establece que es de interés público proteger la integridad física de los servidores públicos del Poder Ejecutivo y Judicial del Estado que acrediten encontrarse en situación de riesgo. Para ello, incluso, los diputados de la LXI Legislatura, ordenaron que en el Presupuesto de Egresos del Poder Ejecutivo se contemplen los recursos pertinentes para proveer al servicio público de escolta de todo lo necesario para desempeñar correctamente la función asignada.

Y de manera precisa, en uno de sus numerales establece que el gobernador del estado, su cónyuge e hijos tendrán derecho a continuar con la protección a través del servicio público de escolta de manera automática una vez que haya concluido su encargo y tendrán derecho a continuar con la protección y el número de personal, equipo, vehículos y demás instrumentos para la protección de los ex servidores públicos,  que se determinará por el Comité de Autorización de Escoltas a servidores públicos y ex servidores públicos.

Ojala pronto haya una reforma legal o la derogación de todo ese capítulo sexto de la citada ley, a fin de evitar el dispendio, en especial, porque las nuevas condiciones que enfrenta Tlaxcala en materia de seguridad requiere la suma de esfuerzos y el uso adecuado de los recursos para enfrentar el hampa, amén de que la entidad y México están cansados de tener ciudadanos de primera y de segunda.

Al margen:

Gracias estimados lectores por seguirnos y tomarse su tiempo para conocer lo que su servidor piensa en voz alta. Es momento de hacer un alto en el camino; pronto regresaremos con renovados bríos.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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