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Por fin

Por fin, terminó la LXII Legislatura local y con ella, renace la esperanza de una mejor labor parlamentaria y de resultados legislativos para Tlaxcala, esos que nunca vimos en los 20 meses que cobraron quienes hasta ayer ejercieron el cargo de diputados.

Este miércoles y como lo establece la legislación, el Palacio Legislativo fue el escenario de una eterna dualidad, esa que por un lado festeja la vida y por otros, quienes lloran la muerte; por un lado prevaleció un ambiente festín y de alegría que acompañó a los diputados que llegan y por el otro, la tristeza, la sombra y la añoranza de quienes se van.

Fueron 20 meses de varios excesos, sobre todo, legislando en beneficio personal. Ahí están las reformas a la Ley Orgánica del Poder Legislativo y a la Ley Electoral, para permitir su reelección hasta por cuatro ocasiones; también aplazaron sus licencias al cargo para competir en la elección, tampoco dejaron llegar a los suplentes. Pero el pueblo fue sabio, no permitieron que algunos continuaran.

También concretaron la reforma al Código Financiero para regresar a sus arcas los recursos de los ajustes trimestrales de los excedentes de las participaciones federales; fueron varios millones de pesos que disfrutaron con esa enmienda.

Se gastaron 25 millones de pesos en plafones, tabla roca, pintura y en otros materiales, entre éstos mobiliario de muy chafa calidad, que según invirtieron en la flamante remodelación del Palacio Legislativo. Lo cierto es que todavía hay pendientes en esa obra.

Los hasta ayer diputados locales también crearon los muros de la ignominia, esos que los dividen de la chusma, no deja llegar la plebe a los señores hacendados. Cerraron las puertas del Palacio Legislativo con el argumento de garantizar su seguridad y desde luego, para evitar el contacto con la gente, con el pueblo.

Crearon un sistema estatal anticorrupción sin funcionar y sus leyes, son inoperantes; aprobaron cuentas públicas a conveniencia –no había de otra forma-, suspendieron funcionarios, como los de Ixtenco, a contentillo y dejaron muchos pendientes porque no les dejó dividendos.

Y antes de su partida, no podría ser distinto, los diputados decidieron aprobarse su cuenta pública de los ocho meses de este año. El temor a que sus sucesores revisen los gastos realizados en este periodo, los llevó a que en una presunta sesión privada y extraordinaria, avalaran el informe de cuenta pública que presentó el presidente del Comité de Administración, el priista Mariano González Aguirre.

Sin embargo, varios diputados consultados, pero que no quisieron que se revelaran sus nombres, dijeron desconocer esa medida y más aún, rechazaron haber participado en esa plenaria.

La media resulta inconstitucional, pues de acuerdo con el inciso b de la fracción XVII del artículo 54 de la Constitución Político local, el Congreso del estado tiene la facultad de dictaminar anualmente –y no por ocho meses- las cuentas públicas de los poderes, municipios, organismos autónomos y demás entes públicos fiscalizables, basándose en el informe que remita el Órgano de Fiscalización Superior. Esperemos que sus sucesores no validen esa ilegalidad.

También, antes de su partida, los diputados recibieron del Ejecutivo un bono –como gratificación a su labor. De la cuenta bancaria  00110362565 de Bancomer  y del RFC: GET 850101 110, del gobierno del estado, salieron las gratificaciones a los diputados. Pero como no hicieron mucho, por no decir que nada, el pago por el impulso procesal parlamentario fue inferior a los 100 mil pesos, hecho que a más de uno molestó. Limosneros y con garrote.

Pero ayer mismo, llegaron sus sucesores; con renovados bríos y quizá con otras formas; eso nos da una esperanza y les doy el beneficio de la duda, pero sobre todo, hago votos para que con ellos se termine la maldición, es que a final de su mandato les lleva a ser calificados como la peor legislatura de la historia, como ocurre ahora mismo con la que ya, por fin, se fue.

Tlaxcala ya se merece algo distinto, ojalá las cosas cambien para bien de la sociedad.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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