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Nacimiento doloroso

El parto de la LXIII Legislatura local ha sido más que difícil, tortuoso y muy complicado, por condiciones propias y entes externos que ha generado una dubitativa y errática actuación de los 25 diputados en los 10 días que ya llevan en funciones.

La inexperiencia de la mayoría de los congresistas, solo dos han sido diputados y algunos se han desempeñado como munícipes, les ha cobrado factura en el quehacer parlamentario, al grado que, por ejemplo, ya violentaron Ley Orgánica del Poder Legislativo y el Reglamento Interior del Congreso local, al aprobar a destiempo su programa legislativo.

Los intereses personales y de grupo por el dinero, aunque digan lo contrario, les ha llevado a priorizar ese tema y han dejado la actividad legislativa para mejor ocasión; aunque les moleste a los sensibles diputados, la realidad es esa; sino cómo explicar que el único cambio concretado en el personal fue en el ámbito administrativo. Dicen que el interés tiene pies y aquí hasta garras llevan.

Las limitaciones personales y gustos también han permeado en su quehacer; ocurrencias en tribuna es lo que hemos escuchado en algunos de ellos; sin fundar ni motivar propuestas, se lanzan como el borras, acusan y señalan solo para acaparar reflectores y han demostrado que algunos, por su lenguaje, son fanáticos de series de narcos y de intriga por el poder; solo recuerden, ya no tienen fuero.

Pero también, a su descargo, son víctimas de condiciones externas que les afectan. Sus antecesores, por aquello del intereses económico, al parecer cargaron hasta con el perico y no les dejaron recursos financieros para atender algunas condiciones.

Aunado a ello, la lucha por el poder que se gesta por el control de Morena en el estado ha afectado el desempeño de esta legislatura; el grupo mayoritario del Congreso es víctima de la pugna que viven sus grupos de poder.

Las diferencias, imposiciones y determinaciones que pretenden hacer tanto Lorena Cuéllar  Cisneros como Joel Molina Ramírez en la LXIII Legislatura han debilitado la unidad de los 11 diputados de ese franquicia; ambos y otros más, quieren imponer agenda y hasta personal no solo en áreas técnicas y administrativas, sino en las operativas.

Eso y las formas utilizadas para ese fin, ya han generado diferencias entre ellos y algunos no ven a su coordinador Víctor Manuel Báez López como un ente cohesionador y de liderazgo. Eso, en conjunto, le pega a la gobernabilidad y al trabajo del Congreso.

El parto de esta legislatura es sui generis; lo que viene, con la integración de comisiones ordinarias y la designación de los titulares de los órganos técnicos y administrativos puede marcar el derrotero de su mandato; que sea lo mejor para Tlaxcala porque no sería bueno que se cumpla ese adagio popular: lo que mal empieza, mal acaba.

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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