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La tierra que estamos matando

Este lunes 22 de abril se conmemoró el Día Mundial de la Tierra, una fecha que estableció  la  Organización de las Naciones Unidas (ONU)  con el objetivo de alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, las sociales y las ambientales de las generaciones presentes y futuras, y para promover la armonía con la naturaleza y la Tierra.

Sin embargo la humanidad (hombres y mujeres de todas las edades), estamos  detrás del declive de la biodiversidad del planeta, que ahora amenaza su bienestar y lo enfrenta a la primera extinción masiva de especies desde la desaparición de los dinosaurios.

La Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) presentó en abril de 2018 un diagnóstico del estado de la flora y fauna en el mundo.

Aquí  las principales cifras 1

América

 1. La región tiene el 13% de la población de la tierra, pero genera casi el 25% del impacto mundial sobre la biodiversidad.

2. Más del 50% de la población de esta región,  tiene problemas de agua.

3. Con el escenario actual del cambio climático, se espera que el 40% de la biodiversidad original del continente se pierda para 2050. Actualmente el daño abarca el 31%.

4. El 17% de la Amazonía se transformó en zonas colonizadas por los humanos desde la Conquista europea en el siglo XV.

5. El impacto ecológico en cada subregión americana ha aumentado entre 200 y 300% desde 1960.

África

 1. Unos 500 mil kilómetros cuadrados están degradados por la deforestación, agricultura no sostenible, erosión, minería ilegal, cambio climático o invasión de especies no nativas.

2. Más del 50% de las especies de mamíferos y aves de África podrían extinguirse para 2100 por el cambio climático.

3. Se prevé que la productividad de los lagos africanos se reduzca entre un 20 y 30% para 2100.

4. El 25% de los 930 millones de habitantes del África subsahariana padecen hambrunas y malnutrición. Esta es la región con más deficiencias de comida en el mundo.

5. Cerca del 62% de la población rural africana depende directamente de la naturaleza salvaje para sobrevivir.

Asía-Pacífico

 1. Los peces para consumo humano se podrían acabar en este lugar para 2048 si se mantienen las prácticas actuales de pesca.

2. Hasta el 90% de los corales podrían sufrir un “severo daño” para 2050 por el cambio climático.

3. Alrededor del 45% de las especies y hábitats se perderán para 2050 si continúa la misma visión empresarial del mundo.

4. Los ríos más contaminados del mundo están en Asia, pues ocho de cada diez están en pésimas condiciones.

5. El 25% de las especies endémicas del continente están amenazadas.

Europa y Asia Central

 1. El 25% de la tierra para la agricultura en la Unión Europea y el 23% de la de Asia Central están afectadas por la erosión. 

2. Ha habido una reducción del 15% en la disponibilidad per cápita del agua desde 1990.

3. El 27% de las especies marinas europeas muestran estados desfavorables de conservación.

4. El 26. 6% de especies de peces han visto reducida su población por la pesca insostenible, degradación de su hábitat, cambio climático o invasión de especies foráneas.

5. La población de anfibios se ha reducido 60% en la última década.

Otros datos globales

 1. Dos especies de vertebrados desaparecen en promedio cada año desde hace un siglo. 

2. La tierra está experimentando en la actualidad una “extinción masiva”, la primera desde la desaparición de los dinosaurios hace unos 65 millones de años, la sexta en 500 millones de años y la primera provocada por la humanidad.

3. Cerca del 41% de los anfibios y más de una cuarta parte de los mamíferos están en peligro de extinción. 

4. Un total de 25 mil 821 especies (28.2%) que figuran en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) -actualizada en 2017-, han sido clasificadas como “amenazadas”.

¿Y ante el desastre qué hacemos?

¿Actuamos o sólo somos un público espectador y crítico? 

¿Separamos la basura en nuestras casas y en nuestro trabajo?

¿Dividimos vidrio, cartón, plástico, Pet, pilas, aparatos electrodomésticos,  equipo  de cómputo o de celulares, focos, agujas o jeringas?

¿Portamos en nuestro auto una bolsa para depositar la basura que generamos o deliberadamente sacamos la mano por la ventanilla del auto –o si caminamos por la calle- y sin el menor escrúpulo tiramos lo que sea,  latas  de refresco o cerveza, envases de vidrio, papel higiénico o servilletas, vasos desechables, chicles, popotes e incluso hasta pañales desechables bajo el argumento que es basura?

¿Separamos todo el desperdicio orgánico que se genera en la cocina de nuestra casa, en el negocio o en la empresa?

¿Como empresarios –sin importar el tamaño de nuestra empresa o negocio-, manejamos adecuadamente los residuos?

Habría que visitar los ríos Zahuapan y Atoyac,  la laguna de Acuitlapilco y la de Atlangatepec, que de ser fuentes de vida, ahora son afluentes de muerte  de flora y fauna; así como causantes enfermedades, aunque la autoridad se niegue a reconocerlo y nadie se hace responsable.

¿Cuando  va a la playa junta su basura, evita consumir unicel, plástico o envases de lata y vidrio, o por lo menos lo deposita en el bote para basura y obvia hacer sus necesidades fisiológicas en la playa?

Porque al respecto la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris)  reveló hace unos días las 10 playas más contaminadas del país, por heces fecales, siendo éstas: la de Sayulita, localizada en Bahía de Banderas en la costa de Nayarit, le siguen Suave y Hornos de Acapulco, Guerrero; Puerto Angelito y la principal de Puerto Escondido en Oaxaca, así como Playa Antón Lizardo de Veracruz; Golfo de Santa Clara Machorro y Santa Clara Pueblo Palapa en San Luis Colorado, Sonora; Santiago en Manzanillo, Colima y Norte y Centro en Isla Mujeres, Quintana Roo.

¿Evita llevar a su perro a la playa para pasear o hacer sus necesidades fisiológicas o cuando lo saca a la calle recoge las heces fecales?

¿Cuida el agua en su casa y en el trabajo?

La lista de lo que podemos hacer es inmensa, pero es evidente que no queremos hacernos responsables, no educamos a nuestras hijas e hijos en acciones que preserven nuestro medio ambiente más cercano y con la población adulta ya no queremos lidiar.

Criticar es muy fácil, el domingo por la noche fuimos espectadores de imágenes muy lamentables en nuestra majestuosa montaña Malintzi, pues en la parte más alta se observaba una extensa línea de fuego voraz que nos dejó un desagradable sabor de boca a kilómetros de distancia.

Lo lamentamos y nos sorprendimos. Diversas redes sociales  como Facebook, Whats App e Instagram fueron el desfogue de centenas de comentarios que lamentaban, criticaban y ofendían tanto a las autoridades como a quienes habían visitado la montaña y dejaron una fogata mal apagada, pues al parecer esa fue la causa de la tragedia ambiental que afectó a cerca de 77 hectáreas de zacatón y no hubo daños cuantiosos a árboles maduros, flora, fauna o pérdida de vidas humanas, pero insisto ¿qué hacemos en lo individual?

Dejemos de criticar y actuemos, y no,  no defiendo a nadie, pero es necesario no dejar la plena  responsabilidad del cuidado de la tierra a las autoridades, porque el cuidado del medio ambiente es una acción común y también individual, no exijamos lo que no hacemos, seamos conscientes,  sensibles  y respetuosos con nuestra casa común,  que es la  madre tierra.

1 https://elnuevosiglo.com.co/articulos/03-2018-dano-ambiental-del-planeta-en-20-cifras

  • Red Nacional de Periodistas

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