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Consulta Infantil y Juvenil 2018

En esta ocasión compartiré con ustedes parte del análisis de los resultados de la Consulta Infantil y Juvenil 2018 realizada por el INE, como me comprometí en días pasados. Este ejercicio tuvo como finalidad conocer la opinión de niñas y niños de entre 6 a 9, de 10 a 13 y adolescentes de 14 a 17 años de edad respecto a diversas problemáticas que les aquejan.

            En el ámbito estatal los datos indican que es posible observar que en las niñas y niños participantes de entre seis y nueve años de edad, si bien prevalece la idea de que hay juguetes con los que puede jugar una niña o un niño, también se observa que un número significativo de ellos y ellas señalan que ambos pueden hacerlo de manera indistinta. En cuanto a quienes pueden ser más inteligentes, opinaron que en ambos casos pueden serlo, lo mismo ocurrió con relación a quienes pueden realizar tareas de casa y ser más fuertes. Por lo que este es un factor que habrá que fortalecer, se trata de que estas ideas sobre que tanto hombres como mujeres tienen la misma posibilidad de realizar las mismas actividades y tener las mismas cualidades permeen en nuestra sociedad. Esto es así porque justamente los roles y estereotipos de género tradicionales, por ejemplo, creer que las niñas son débiles y los hombres son fuertes, son en las que se sustenta la desigualdad, la discriminación y la violencia que enfrenta la niñez y la juventud. Este mismo patrón de percepción se repite en el grupo de edad de entre 10 y 13 años de edad.

            Por su parte el grupo de edad que cuenta entre 14 y 17 años piensa que los roles de género pueden ser indistintos tanto para mujeres como para hombres en lo que se refiere a quienes pueden realizar las tareas de la casa, practicar deportes extremos y cuidar de sus hermanos/as. No obstante, persisten ideas sobre los estereotipos tradicionales como el hecho de pensar que las mujeres son más sensibles.

            Casi tres de cada diez niñas y niños de entre seis y nueve años de edad, señalaron que alguna vez los han maltratado en su casa, en la escuela y en la calle. Las conductas de violencia perpetradas contra ellas y ellos son: que los hagan sentir mal, los golpes, las groserías y el 67 % identificó otras conductas violentas.

            La madre, los hermanos, el padre y los amigos son identificados por las y los niños de entre 6 y 9 años, como las personas que más incurren en actos de violencia contra ellos, no obstante, el hecho de que la madre sea identificada de esta forma está vinculada a su rol de cuidadora de éstos; en contraparte, seis de cada diez niñas y niños identificaron a otras personas como las que incurren en actos de violencia contra ellas y ellos.

            Por su parte, uno de cada diez adolescentes cuya respuesta fue bien definida en el grupo de edad de 10 a 13 años, señaló haber sufrido violencia; en su casa y en la escuela. Las groserías y los golpes son las conductas de violencia más recurrentes. Los amigos, hermanos, mamá y papá son en menor medida a quienes los y las adolescente identifican como las personas que ejercen actos de violencia contra ellas y en mayor medida identificaron a otras personas las que ejercen violencia contra ellas y ellos.

            En lo que respecta al grupo de edad de 14 a 17 años, uno de cada diez jóvenes señaló haber sufrido violencia en el último año, en el lugar donde trabajan, en la red de internet, en su casa, en la escuela y en la calle. Llama poderosamente la atención que el 36 % de las y los adolescentes señalaron recibir actos de violencia física (36 %), verbal (30 %), psicológica y sexual (8 %) y el 18 % de quienes contestaron afirmativamente a esta pregunta no supo o no quiso contestar. La policía, las maestras y maestros y otras personas son quienes incurren en este tipo de conductas violentas con los jóvenes y ya no la madre, el padre o los hermanos y hermanas como sucede en el caso de los grupos de edad más pequeños, y un 30 % no quiso contestar.

            En cuanto a las percepciones de las y los jóvenes de entre 14 y 17 años de edad, las ideas tradicionales como salir de noche que es permitido como una conducta propia de los hombres está aún muy arraigada, así como fumar y tomar alcohol. En contraparte, tener relaciones sexuales, trabajar en lo que quieran, hacer tareas como cocinar, lavar, etc., y demostrar afecto se reconocen ya como actividades que pueden realizar tanto mujeres como hombres, lo cual es un aspecto positivo que habrá que fortalecer al igual que en el grupo de edad de seis a nueve años. En cuanto al ejercicio de la sexualidad de manera responsable, señalaron que tanto hombres como mujeres deben asumir su responsabilidad. No obstante, el embarazo es identificado por este grupo etario como la causa de deserción escolar en las mujeres. El matrimonio origina deserción escolar en ambos (es recurrente que ante un embarazo adolescente, se presione a las y los jóvenes a unirse por el mandato de género que vincula el ejercicio de la sexualidad con la reproducción; la violencia escolar y la necesidad de trabajar son factores que intervienen en el abandono de los estudios por parte de las y los jóvenes.

Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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