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Deplorables caminos alternos

Elizabeth Muñoz Vásquez

El pasado 22 de julio se cumplieron 8 meses de que empezaron  los trabajos de modernización –así los llaman las autoridades estatales-,  de la carretera  Tlaxcala- Apizaco, que consideran la construcción de un entronque en el área de “El Molinito” y de 2 kilómetros de carretera de ese punto hasta el puente que lleva a la zona de hospitales, ubicado en los limites de San Matías, municipio de Apetatitlán y Yauhquemehcan.

Desde que iniciaron dichos trabajos, hay decenas de historias que contar por parte seguro de las propias autoridades estatales y municipales; de las constructoras responsables de la obra y de las y los automovilistas que a diario por diversas razones transitamos de Tlaxcala hacia Apizaco o viceversa.

Evidentemente las autoridades municipales de Tlaxcala, Apetatitlán y Yauhquemehcan, en incluso de Amaxac de Guerrero, fueron rebasadas en sus capacidades viales y a más de 240 días de iniciados los trabajos no han logrado superar el intenso tráfico que por su comunidades transita y lógico es algo que compete también al gobierno estatal.

Recién que iniciaron los trabajos, podíamos observar unidades de la policía estatal en el trayecto de la obra, así como más elementos de las policías municipales de las comunas ya señaladas, situación que ha cambiado, porque parece que las autoridades dan por hecho que las y los automovilistas ya sabemos por dónde transitar para llegar más rápido a nuestro destino o bien suponen que entendemos las precauciones que debemos tomar quienes vamos al frente de un volante y hay que además adivinar los escasos y deteriorados señalamientos viales  que están colocados a lo largo del trayecto de la construcción.

Nos queda claro que para obtener algo siempre hay que hacer sacrificios, en este caso las autoridades,  la constructora y sus trabajadores con sus arduas jornadas laborales y por supuesto la población, pero considero que para sacrificios por parte de las y los usuarios de la carretera, ya fue suficiente, pues en el caso de los caminos alternos que usamos para transitar en Apetatitlán, específicamente en Belén, San Matías  (por la parte de Hospitales y cerca del centro de dicha comunidad) y un tramo de Atlihuetzia, éstos se encuentran en condiciones deplorables, tanto por el intenso tráfico, el exceso de humedad que han generado las lluvias y la deficiente calidad en los materiales con los que se habilitaron dichas vías.

De verdad el sacrificio de las y los automovilistas ya rebasó los límites de la tolerancia,  pues no observamos la actuación de las autoridades, en lo que se refiere a mantener en condiciones dignas y transitables las vías alternas; y se observa además una deficiente actuación en cuanto al orden vial de parte de los autoridades municipales.

Si iniciamos por Apetatitlán, específicamente en el entronque hacia Chiautempan, solo hay elementos de vialidad de lunes a viernes, pero fines de semana no están ahí y tampoco se colocan los conos naranjas.

Así mismo en el crucero donde están las oficinas del Colegio de Tlaxcala y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la circulación se vuelve “el salto de la muerte” para quienes usamos ese cruce, pues cada quien pasa a la buena de Dios y hay automovilistas que no respetan el 1 x 1.

Sigue el tramo de las curvas de Belén, pasando La Aguanaja (hacia Apizaco) en donde se acentúa considerablemente la circulación por tantos topes y que decir de la calle interior del mismo Belén que nos saca hasta el Cerro de Otongatepec y al puente de Hospitales, que además de vendedores (desde menores de edad hasta adultos-, que con tal de vender sus productos se exponen entre los autos,  hay que pasar por continuos baches y  topes,  esto además de los anuncios de comercios que instalan los propietarios  frente a sus negocios y reducen el espacio para circular y ante ello se hace un solo carril.

Si Usted viene de Apizaco y quiere pasar por Belén, desde Atlihuetzia toma el camino a lo que llaman La Loma, y ese camino está peor,  adoquines rotos en partes, tramos de pavimentación devastados o bien plena terracería con áreas afectadas porque el agua se ha llevado la tierra.

 Y que decir de la carretera de San Matías que va a Hospitales, donde exactamente en la zona de los nosocomios el carril se reduce, porque Secoduvi no delimitó, ni pagó lo correspondiente a los propietarios de esa zona, cuando se decidió crear ahí el ITAES, el  Hospital Infantil y el Hospital de la Mujer; así mismo al avanzar en la carretera donde construyen el nuevo Hospital General,  desde que iniciaron los trabajos existen unos grandes baches que nos obligan a tomar el carril contrario, generándose así la posibilidad de algún accidente, y en 8 meses  ninguna autoridad ha puesto el remedio a esos baches, que incluso en la radio han sido denunciados.

Ante el panorama anterior, es decir los deplorables caminos alternos,  la pregunta es ¿quién nos pagará los daños a nuestras unidades si sufren alguna avería por el mal estado de los caminos alternos? el recorrido nos implica más tiempo -y por ello salimos más temprano para llegar a nuestro destino-, ahora  nos gastamos  más gasolina –y las autoridades no absorben ese gasto-, imposible mantener limpias las unidades, porque cuando no es el polvo, es lodo;  los señalamientos viales son deficientes y en la noche no hay iluminación suficiente en algunos tramos de la obra, y no vemos a las autoridades actuar.

Desconozco si en la gran inversión que hace el gobierno para la obra -520 millones de pesos, como se anunció pomposamente-, está considerado un seguro para el pago de daños a unidades vehiculares por mal estado de los caminos o bien si a las autoridades municipales les advirtieron de las responsabilidades en las que incurren por omisión, porque con los trabajos de la carretera los municipios de Apetatitlán y Tlaxcala, se vieron favorecidos al ser arregladas calles y caminos para ser transitables –demandas  añejas de los vecinos que por fin fueron resueltas-, solo que no verificaron la calidad de los materiales y la mano de obra con la que hicieron los trabajos y los resultados ya están a la vista: DEPLORABLES CAMINOS ALTERNOS PARA TRANSITAR Y NINGUNA AUTORIDAD ASUME LA RESPONSABILIDAD.

  • Red Nacional de Periodistas
Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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