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Lo que no se nombra no existe

Elizabeth Muñoz Vásquez*

03  de septiembre de 2019

Llegamos ya al mes patrio, nos enfilamos al tercer cuatrimestre del año. En nuestro país, el mes de septiembre inicia con el informe del presidente de la República y  la lectura del documento que escuchamos el pasado domingo por parte del Titular del ejecutivo,  causó confusión.

Por una parte, el formato no cambió, no fue diferente al de los mandatarios anteriores, es decir previo al 1 de septiembre en todos los medios de comunicación conocimos los 10  mensajes del Presidente, resaltando sus logros, claro muy a su estilo –en ninguno por cierto se refiere a las acciones de su gobierno en apoyo a las mujeres-,  luego,  el evento en donde leyó un mensaje ante sus invitados y finalizó con la entrega del documento oficial ante el Poder Legislativo. Nada cambió.

Lo que causó desconcierto es que nuevamente lee públicamente un documento, diferente al que entregó al Congreso de la Unión, tal como sucedió con el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024, del cual hubo dos versiones, el que elaboró la Secretaria de Hacienda y se entregó a la Cámara de Diputados y la versión del Presidente de 64 páginas, que fue el que se aprobó por el Poder Legislativo.

Y lo mismo sucedió esta ocasión, un documento fue el que leyó públicamente y se entiende porque era solo un “mensaje” y otro es el que entregó a las y  los diputados a través de la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, pero la pregunta es ¿qué documento analizará el Congreso de la Unión, el del domingo o el que entregó la funcionaria? Ya se verá.

Y algo más que llamó la atención y generó más  confusión fue que en la mampara del evento institucional decía “Tercer informe de gobierno al pueblo de México”, mientras, en el imaginario de la sociedad mexicana teníamos presente que era o es el Primer Informe y el desconcierto no se detenía porque  en la foto oficial difundida a los diversos medios de comunicación se alcanza a leer que en el documento entregado a la Cámara de Diputados dice “I INFORME DE GOBIERNO 2018-2019”, y mientras leía su mensaje el mandatario, en las redes sociales  surgieron centenas de cuestionamientos al título de la mámpara, del por qué decía “tercer informe” y a esa  hora tuvo que haber una aclaración de su equipo de trabajo, precisando que el primer informe fue cuando se cumplieron los primeros 100 días de gobierno, -una práctica por cierto de los gobiernos anteriores, que bien pudo haber sido eliminada ya del mandato de lo que llaman 4T, digo, si es que se pretende cambiar las cosas-, el segundo informe fue el pasado 1 de julio, al celebrarse un año de su triunfo electoral y este 1 de septiembre fue el tercer informe, al cumplir con lo que establece la Constitución, la cual señala que el Presidente deberá entregar dicho documento al Congreso de la Unión, el 1 de septiembre, justo cuando inicia el periodo ordinario de las legislaturas.

Y ya encarrerado el gobierno lopezobradorista, diversos analistas aseguran que probablemente el 1 de diciembre haya un cuarto informe de gobierno al pueblo de México,  con motivo de que se cumple un año de haber asumido el gobierno.

Ante el panorama anterior, se deduce que una persona cuando es autoridad, puede hacer lo que venga en gana y no cumplir con lo que establece la ley y cambiar lo que se quiera cambiar, así de determinante, pues  se está dando la señal que desde las alcaldías, gubernaturas o  la  presidencia del país, no será necesario hacer un plan de trabajo de acuerdo a las necesidades de su municipio, estado o país, cada autoridad podrá decir lo que a su gusto convenga y  no lo que realmente se necesita.

Algo más por resaltar y es preocupante, es que en todos esos informes, en sus spots de promoción del informe gubernamental  y  en la versión del presidente del Plan Nacional de Desarrollo,  la situación de las mujeres no se menciona, por lo menos no en los eventos masivos y hay que tener presente que LO QUE NO SE NOMBRA NO EXISTE.

Quienes representamos a más de la mitad de la población del país,  más del 51 % del total de habitantes,  es decir las mujeres, no figuramos en su discurso, sí en el papel, en lo privado, pero no en el ámbito público.

En este tercer-primer informe de gobierno al pueblo de México, las mujeres no fuimos nombradas en un evento que se considera importante, no fuimos parte del mensaje de la máxima autoridad,  nos invisibilizaron y eso fomenta la desigualdad y por ello el uso de lenguaje incluyente se hace más necesario que nunca.

Insiste el Presidente o quien le elabora sus discursos en replicar frases como “No solo de pan vive el hombre” –cuando se refirió a la Cartilla Moral-, no estamos presentes en la imagen institucional del gobierno, pues los únicos que aparecen son hombres, ah, y lo que faltaba,  hasta de los billetes nos eliminaron, pues la única imagen que había de mujeres, recién la  quitaron, ahora en los billetes de 200 pesos ya no está Sor Juana Inés de la Cruz  y su lugar lo ocupan Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón.

Por lo anterior la pregunta es ¿Las mujeres no  hemos contribuido o no estamos contribuyendo al desarrollo de este país? Evidentemente SI, pero  la autoridad se niega a reconocerlo en la esfera pública y abona entonces a la desigualdad que enfrentan las mujeres. ¡Lamentable la situación!

  • Red Nacional de Periodistas
Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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