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Comunidades afromexicanas

Las comunidades afromexicanas son entre las minorías, quizá uno de los grupos más olvidados en nuestro país, pues no se hace mención alguna en la constitución política por ejemplo, y entre ellos, las y los jóvenes, enfrentan una serie de obstáculos para tener acceso pleno a sus derechos.

            La llegada de grupos de mujeres y hombres provenientes de África al territorio mexicano se remonta a los siglos XVI al XIX en el contexto de la esclavitud para trabajos forzados en haciendas y en labores de cultivo, la cual fue abolida en 1829. Por ello, es necesario reconocer su contribución en el ámbito productivo, cultural y social de nuestro país. La definición de población afromexicana deviene del concepto de afrodescendiente que retomamos del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED)[1] el cual señala al respecto:

            “(…) Una persona afrodescendiente es aquella de origen africano que vive en las Américas y en todas zonas de la diáspora africana por consecuencia de la esclavitud. Y se identifica población afromexicana predominantemente en algunas zonas como en la Costa Chica de Guerrero, Oaxaca (región de Pinotepa Nacional y frontera con Guerrero), Coahuila, Zacatecas, Veracruz, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo, Jalisco, Tabasco, Puebla, Colima, Michoacán, Sinaloa, Guanajuato, Querétaro y Distrito Federal.[2]

            La Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2017 identifica una doble discriminación hacia la población joven afromexicana; en primer lugar por ser joven:

            “Enfrentan discriminación y “[…] graves carencias y omisiones que afectan su formación integral, al privarlos o limitarles derechos como: la educación, el empleo, la   salud, el medio ambiente, la participación en la vida social y política y en la adopción de      decisiones, la tutela judicial efectiva, la información, la familia, la vivienda, el deporte, la             recreación y la cultura en general. Ante esta situación, debe avanzarse en el      reconocimiento explícito de derechos para los jóvenes, la promoción de mayores y            mejores oportunidades para la juventud y la consecuente obligación de los Estados de   garantizar y adoptar las medidas necesarias para el pleno ejercicio de los mismos.”[3]

            Y además por formar parte de Pueblos y comunidades afromexicanas. Apenas, la Encuesta Intercensal 2015 realizada por el INEGI integró por primera vez esta categoría de la población y en sus resultados destaca que 1.38 millones de mexicanos se identificaron como afrodescendientes (o afromexicanos), lo que representa 1.2% de la población nacional, de los cuales el 51 % son mujeres y el 49 % son hombres.

            El INEGI señala que esta población se encuentra concentrada en los estados de Guerrero, (7% de los habitantes), Oaxaca y Veracruz, y se ubica entre los grupos más pobres y con menor grado de escolaridad en relación con la media nacional.[4] Se identifica que las mujeres jóvenes afromexicanas tienen un mayor número de hijos/as que la media nacional con los picos más elevados en los rangos de edad de entre 20 a 29 años.

            Entre las y los jóvenes existe una mayor conciencia sobre la vulneración de los derechos de grupos discriminados. No obstante, apenas el 31.6% de la población en general de 18 años y más opina que le gustaría poco o nada que se eligiera para la Presidencia de la República a personas afrodescendientes.

            En general, la desigualdad socioeconómica, la falta de oportunidades laborales y la desigualdad de trato son las problemáticas declaradas como limitantes para el pleno ejercicio de los derechos de los grupos que históricamente han sido discriminados. La ENADIS 2017 indica que:

            Para las y los adolescentes de 12 a 17 años, el principal problema declarado es el de las adicciones al alcohol, el tabaco y las drogas, con 39.5 por ciento; este problema      también es identificado como el principal para 30.5 por ciento de las y los jóvenes de 18        a 29 años. En segundo lugar, tanto para adolescentes como para jóvenes, está la falta     de oportunidades para seguir estudiando. La principal diferencia entre estos dos grupos             radica en que el tercer problema identificado para las y los adolescentes es el embarazo en temprana edad, mientras que para las y los jóvenes es la falta de empleo.        ENADIS 2017, p.102.

                Es importante señalar que es reciente el ejercicio para visibilizar a la población afromexicana y en el ámbito formal, es donde se encuentra el mayor rezago en virtud de que no se ha incorporado su reconocimiento como parte de la comunidad mexicana en la constitución. Lo cual indica la gran brecha respecto al ámbito internacional que prevé ya una serie de instrumentos normativos que nuestro país está obligado a observar.


[1] COPRED. Disponible en: http://data.copred.cdmx.gob.mx/por-la-no-discriminacion/personas-afrodescendientes/

[2] Bis.

[3] Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes. Disponible en:

http://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2008/6258.pdf?file=fileadmin/Documentos/BDL/2008/6258 Retomada de: INEGI, 2018. ENADIS 2017. Marco conceptual.

[4] INEGI, 2016. Datos de la Población Afrodescendiente en México Principales Resultados de la Encuesta Intercensal 2015  Disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/199489/Datos_INEGI_poblacio_n_afromexicana.pdf

Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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