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2 de octubre de 1968

En ocasión de la conmemoración del 2 de octubre de 1968, me referiré a los acontecimientos de esa fecha, ya que como cada año, recordamos el movimiento estudiantil que surgiera en julio de ese año, que duraría 146 días y terminaría en una masacre. Este hecho se enmarca en un contexto internacional de luchas reivindicatorias por mejores condiciones de vida y gobiernos democráticos; también estábamos a unos cuantos días de que iniciaran en México los juegos olímpicos, fuimos el primer país latinoamericano en que se realizarían. Dicho movimiento dio inicio el 22 y 23 de julio de 1968, fechas en la que ocurren una serie de enfrentamientos entre alumnos de las Vocacionales 2 y 5 del IPN y la preparatoria Isaac Ochoterena, incorporada a la UNAM y los cuales fueron reprimidos por un cuerpo policíaco de granaderos, quienes detuvieron a varios estudiantes y entraron a las instalaciones de las instituciones educativas.

                Para la periodista y escritora Elena Poniatwoska, este movimiento fue un punto de inflexión en la historia de nuestro país, hubo un antes y un después de la masacre de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en la que se realizaba una manifestación de estudiantes, maestros, madres y padres de familia, intelectuales, amas de casa, obreros, campesinos, comerciantes y profesionistas que participaban en este movimiento, cuya lucha era animada por la revolución cubana y algunos otros movimientos como el llamado “Mayo Francés”. Para esta escritora, sólo hay otro hecho contemporáneo que es aún más grave que este movimiento y es la desaparición de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa.

                El movimiento estudiantil del 68 contaba una gran representatividad al tener en su Comité Nacional de Huelga, delegados de 77 instituciones educativas entre facultades y universidades no sólo de la ciudad de México sino de otros estados del país, el cual promovió un pliego petitorio con seis puntos[1]: “la destitución de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO) y la Porra Universitaria, (órganos en los que no sentían representados y de los cuales se tenía la sospecha que recibían recursos del gobierno), la expulsión de los estudiantes miembros de las agrupaciones mencionadas en el punto anterior y del PRI, la indemnización del gobierno a los estudiantes heridos y a los familiares de los muertos, la excarcelación de todos los estudiantes detenidos, la desaparición del cuerpo de granaderos y otros grupos de represión y la derogación del Artículo 145 del Código Penal, que penalizaba las manifestaciones[2]

                Después de la represión que sufrieron las y los estudiantes en las manifestaciones y marchas se podían leer consignas como: “Hoy todo estudiante que sienta vergüenza es revolucionario”, y, “Las madres apoyamos a sus hijos”. El estudiantado pedía un diálogo con el gobierno, el cual no se concretó, por lo que convocaron a sendas marchas, entre ellas la llamada “Marcha del silencio” en la cual se calcula participaron trescientas mil personas[3] que protestaban por la corrupción y el autoritarismo[4] del gobierno así como la falta de oportunidades para estudiantes que egresaban de las universidades y en alusión también a que no eran escuchadas sus demandas por parte del entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, marcha que concluyó sin mayores incidentes.

                El 2 de octubre de 1968 se programó una marcha que iría de la Plaza de las Tres Culturas al Casco de Santo Tomás, la cual fue suspendida de manera momentánea ante el intento de un diálogo con representantes del gobierno. Por la tarde llegaron a la Plaza de las Tres Culturas entre seis mil y quince mil estudiantes, alrededor de las 5:30 de la tarde se informó que se suspendería la marcha programada hacia el Casco de Santo Tomás; después se vieron unas luces de bengala que se consideró, eran una señal para que el ejército mexicano y el Batallón Olimpia abrieran fuego a las más de 15 mil personas que se calcula estaban en el mitin; no se sabe a ciencia cierta la cifra de personas asesinadas en la más absoluta indefensión, la más mencionada ha sido de 325 personas, pero es un hecho que ha marcado la vida de muchos mexicanos y mexicanas, generando una conciencia de que somos un pueblo que protesta contra la injusticia y contra un gobierno que lejos de representarlo, lo asesina. Para las siguientes generaciones de mexicanos y mexicanas este grave acto de represión _no sólo contra estudiantes sino contra personas de diversos sectores que se encontraban en ese momento en el lugar de la masacre_, debe continuar vivo en nuestra memoria.

                ¡Dos de octubre, no se olvida! es la consigna para recordar este lamentable hecho que cobró la vida de muchas personas pero que al mismo tiempo ha servido para cobrar conciencia de clase, una clase integrada por estudiantes, docentes, intelectuales, madres y padres de familia así como obreros, campesinos y profesionistas, que exigían la reivindicación de sus derechos. El movimiento del 68 ha sido objeto de grandes y numerosos análisis como el libro de Elena Poniatowska “La Noche de Tlatelolco” publicado en 1971 y que recoge más de cien testimonios de estudiantes que participaban en el movimiento; la película “Rojo amanecer” que relata estos hechos desde la perspectiva de una familia y cientos de artículos y estudios que se han realizado para continuar creando conciencia entre las nuevas generaciones y para que para la posteridad, el 2 de octubre, no se olvide.


[1] Televisa News, Noticieros Televisa, 2 de o0ctubre de 2018. Diez puntos para entender el movimiento estudiantil de 1968. Disponible en: https://noticieros.televisa.com/especiales/10-puntos-para-entender-el-movimiento-estudiantil-del-68/

[2] Artículo 145. . La soberanía nacional se afecta cuando los actos de disolución social puedan poner en peligro la integridad territorial de México, obstaculicen el funcionamiento de sus instituciones legítimas o propaguen el desacato de parte de los nacionales mexicanos a sus deberes cívicos

[3] El País, 19 de abril de 2008. Elena Poniatwoska. Matanza en Tlatelolco. Disponible en: https://elpais.com/diario/2008/04/19/babelia/1208561965_850215.html

[4] Demetrio Vallejo y Valentín Campa, los dos líderes obreros contestatarios fueron encarcelados como presos políticos, igual suerte correrían estudiantes que participaron en el mitin del 2 de octubre de 1968.

Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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