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Niñez mal alimentada en México y el mundo

Elizabeth Muñoz Vásquez*

05   de  noviembre   de  2019

Tener hijos o hijas, se ve como algo muy natural, es  la norma  social  que debemos cumplir las mujeres o bien es un mandato que deben también cumplir las parejas que se casan, es normal tener hijos, y que estos pequeñas y pequeños existan en nuestras vidas.

Pero yo le pregunto ¿sabe qué problemática enfrenta la niñez en el mundo, en México e incluso en el municipio  donde  Usted  vive?

Lo comento porque el próximo 20 de noviembre es un día importante para la infancia: se celebra  el Día Universal de la niñez, y se conmemoran los aniversarios de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos del Niño (1959) y de la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño (1989), y ante ello en este 2019 se cumplen 30 años de dicha Convención.

La Convención, es diríamos,  el  tratado internacional, que establece una serie de derechos para los niños y las niñas, incluidos los relativos a la vida, la salud y la educación, el derecho a jugar, a la vida familiar, a la protección frente a la violencia y la discriminación, y a que se escuchen sus opiniones.

¡Que alegría tener niños y niñas en nuestra casa!, pero la realidad es que este sector de la población está enfrentando y viviendo problemáticas muy fuertes, que los deja en una situación de vulnerabilidad.

Al respecto, cada año, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF),  lanza El Estado Mundial de la Infancia, que muestra la situación de la niñez y adolescencia en el mundo. En 2019 el informe1 trata sobre la niñez, comida y nutrición pues la mala alimentación está perjudicando la salud de la infancia mundialmente.

Un número alarmante de niñas, niños y adolescentes a nivel global sufre las consecuencias de la mala alimentación y de un sistema alimentario que ignora sus necesidades.

En el informe, se asegura  que  a pesar de los progresos realizados en las dos últimas décadas, una tercera parte de los niños menores de 5 años están malnutridos (retraso en el crecimiento, emaciación –adelgazamiento patológico- o sobrepeso), mientras que dos terceras partes corren el riesgo de padecer desnutrición y hambre oculta a causa de la deficiente calidad de su dieta.

Estos patrones reflejan una profunda y triple carga de malnutrición –desnutrición, hambre oculta y sobrepeso– que amenaza la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de la niñez  y de los países. En el centro de este desafío se encuentra un sistema alimentario deficiente que no proporciona a los niños las dietas que necesitan para crecer sanos.

Aquí, algunas cifras sobre la problemática:

  • Al menos 1 de cada 3 niños y niñas menores de cinco años – o 200 millones – en el mundo padece desnutrición o sobrepeso. En México, la obesidad y el sobrepeso afectan a 1 de cada 3 niños de 6 a 11 años.
  • A nivel mundial, casi 2 de cada 3 niños entre los seis meses y los dos años de edad no reciben alimentos que potencien un crecimiento rápido de sus cuerpos y sus cerebros, situación que puede perjudicar su desarrollo físico y cerebral, interferir con su aprendizaje, debilitar su sistema inmunológico, aumentar su vulnerabilidad ante las infecciones y, en muchos casos, conducir a su muerte. 
  • La pobreza, la urbanización, el cambio climático y las decisiones alimentarias mal y las decisiones alimentarias mal informadas están resultando en dietas perjudiciales.
  • La mayor carga de la desnutrición en todas sus formas recae sobre los niños y adolescentes de las comunidades más pobres y marginadas, señala el informe. Sólo 1 de cada 5 niños de seis meses a dos años de edad procedente de un hogar pobre consume una dieta lo suficientemente diversa como para que su crecimiento se considere saludable.
  • A nivel mundial cerca del 45% de los niños de entre seis meses y dos años no consume frutas o verduras, y cerca del 60% no consume huevos, productos lácteos, pescado o carne. En México el 59% de los niños tuvo una diversidad mínima en su dieta y el 18% no consumió frutas ni verduras.
  • En México el 5% de los niños de 0-4 años tiene sobrepeso y dentro de los niños y adolescentes de 5 a 19 años (2016) el 35% presentó sobrepeso y obesidad, mientras que el 2% estaba delgado o muy delgado.
  • Los niveles de sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia están aumentando en todo el mundo. Entre 2000 y 2016, la proporción de personas entre 5 y 19 años con sobrepeso se duplicó, pasando de 1 de cada 10 a casi 1 de cada 5.
  • En comparación con 1975, hoy hay 10 veces más niñas y 12 veces más niños en ese grupo etario (5 a 19 años) que sufren de obesidad.

Y yo le pregunto a Usted, mamá y papá, porque la responsabilidad es compartida, ¿Qué le da de comer a sus hijas e hijos?

¿Comida rápida como hamburguesas, hot dog, papas y pollo frito porque si no, no comen?

¿Sin menor precaución les da refrescos, de cualquier marca, sin importar la hora?

¿Los deja que vean televisión cuando comen, o bien duerman hasta altas horas de la noche por estar con el celular?

Como diría en el informe 2019 Henrietta H. Fore,  Directora Ejecutiva de l’UNICEFE,   “…la cucharada con que una madre o un padre alimenta a un niño pequeño, la comida es amor. En el banquete en el que una familia cocina para celebrar la mayoría de edad de un niño, la comida es comunidad. En los gritos y risas de los adolescentes que comparten refrigerios después de la escuela, la comida es alegría. Y para todos los niños y los jóvenes de todo el mundo, la comida es la representación de la vida, un derecho fundamental y la base de una nutrición sana y un desarrollo físico y mental sólido, sin embargo … muchos de nuestros niños y jóvenes no están recibiendo la alimentación que necesitan, y esta carencia socava su capacidad para crecer, desarrollarse y aprender al máximo de sus posibilidades”.

Recordemos que la sociedad en su conjunto, —padres,  madres, personal docente y de salud, dirigentes gubernamentales, líderes religiosos, personalidades de la política, del mundo empresarial, la sociedad civil y los medios de comunicación— desempeñamos un papel clave en promover el bienestar de la infancia.

Y por lo tanto debemos ponernos las pilas y trabajar para mejorar las  condiciones de vida de la niñez, y no hablo desde el punto de vista material, sino desde evitar la violencia física, respetar su cuerpo, alimentarlos adecuadamente y prevenir  enfermedades.

El cuidado de nuestras hijas e hijos, no es a partir de que nacen, lo ideal es desde antes de concebirlos, desde que están en nuestro vientre, y no solo es responsabilidad de las mujeres, de las mamás, sino también de los hombres, es decir de los padres, el compromiso es conjunto, no es unilateral y por lo tanto alimentarlos bien y adecuadamente es su derecho y de la población adulta es nuestra obligación.

  • Red Nacional de Periodistas

1 https://www.unicef.org/mexico/media/2436/file/Resumen%20ejecutivo%20espa%C3%B1ol.pdf

Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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