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Paro de actividades de mujeres el próximo 9 de marzo

El llamado al paro de actividades de mujeres el próximo 9 de marzo se circunscribe en el contexto de la lucha feminista_ y subrayo_ feminista, iniciada desde hace muchos años en todo el mundo, destacando el año de 1789 en Francia, cuando Olympe de Gouges escribió la Carta de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, llamando la atención sobre la necesidad de que se incluyera a las mujeres en la reivindicación del derecho al trabajo remunerado, a la participación política y a ejercer pleno dominio sobre su cuerpo, que implica el respeto a sus derechos sexuales y reproductivos entre otros. Producto de esa lucha, las mujeres, unas más que otras, hemos logrado acceder a la educación, al trabajo y a la participación política; algunas definimos si queremos casarnos, vivir en unión libre, tener hijos o no; ser astronautas, ingenieras, políticas, artistas, pero algo de lo que no hemos logrado, es redistribuir la carga laboral de lo que implica el trabajo de cuidados, es decir, las actividades domésticas, el cuidado de hijos e hijas, de personas enfermas, adultas mayores, la limpieza y la elaboración de alimentos, todo lo que implica ese trabajo que no se ve, por tanto no se valora y no se paga.

Datos de OXFAM1 señalan que En 2019, los 2,153 mil millonarios que hay en el mundo poseían más riqueza que 4,600 millones de personas. Esta enorme brecha es consecuencia de un sistema económico fallido y sexista que valora más la riqueza de una élite privilegiada, en su mayoría hombres, que los miles de millones de horas del esencial trabajo de cuidados no remunerado o mal remunerado que llevan a cabo fundamentalmente mujeres y niñas en todo el mundo. El informe indica que “El valor económico del trabajo de cuidados no remunerado que llevan a cabo en todo el mundo las mujeres asciende a 1.8 billones de dólares anuales, una cifra que triplica el tamaño de la industria mundial de la tecnología” y el origen de esta situación lo identifican en “un sistema económico fallido y sexista”, basado en “la explotación del trabajo de mujeres y niñas y a la vulneración sistemática de sus derechos. “En la parte más baja de la escala económica, encontramos a las mujeres y las niñas, especialmente aquellas que están en situación de pobreza o pertenecen a colectivos excluidos, que dedican al trabajo de cuidados no remunerado 12 500 millones de horas diarias, e incontables horas más a cambio de sueldos de pobreza” 2 .

En México, de acuerdo a datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2014, indican que las mujeres dedicaron un promedio de 29 horas semanales al trabajo no remunerado, al trabajo de cuidados, en tanto los hombres destinaron 2 horas semanales a estas actividades. Las mujeres dedican al cuidado de los integrantes de su familia en promedio 84.5 horas semanales en tanto los hombres destinan 48.5 horas a la semana (INEGI, ENUT, 2014) y en el mismo sentido, las mujeres viven en condiciones de mayor pobreza que los hombres, (CONEVAL 2017) La urgencia de llamar la atención este 9 de marzo, radica en que esta situación se ha ido agravando y la tendencia es que empeore debido a la conjunción de este sistema económico mundial, factores como el envejecimiento de la población, el cambio climático y los recortes al gasto público _ y no me refiero a este último periodo de gobierno solamente, ya que debemos recordar la contracción, sino es que la desaparición del llamado Estado Benefactor, al transferir al ámbito de la iniciativa privada (del mercado), los servicios de salud y de educación entre otros y la reducción de la seguridad social sí como el desplazamiento de la atención a niños/as, enfermos y personas adultas mayores, como responsabilidad del Estado a las familias y en particular a las mujeres.

De ahí que el llamado no sólo es que el Estado Mexicano en sus tres niveles de gobierno y los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) haga lo necesario para cambiar esta situación, sino a revisar la necesidad de un cambio en el modelo económico que se basa en la fuerza de trabajo de las mujeres, que las tiene sumida en la pobreza, enfrentando discriminación y violencia, lo que limita el ejercicio de sus derechos más elementales. Es este el ánimo de origen de la inmovilización de las mujeres el 9 de marzo, por ese motivo, al igual que muchas mujeres en el país, ese día no cuenten conmigo.

Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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