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Distanciamiento social para contribuir a prevenir el contagio del COVID-19

En el contexto de las medidas que se están implementando, como es el distanciamiento social para contribuir a prevenir el contagio del corona virus 19, les invito a que reflexionemos sobre el impacto diferenciado que tienen y tendrán estas medidas en las personas en nuestro país, derivado de la gran desigualdad que existe.

            Cono sabemos, dos de las primeras previsiones que se adoptaron por parte de gobiernos estatales, autoridades educativas y centros de trabajo fue la implementación del trabajo desde casa, la permanencia de los niños, niñas y jóvenes estudiantes en casa a partir de la semana pasada y el adelanto del periodo vacacional a partir del 20 de marzo; una de las consecuencias de esta medida se traduce en el incremento del trabajo de cuidados de quienes integran la familia así como del trabajo doméstico.

            Estas tareas las realizan en mayor medida las mujeres, dictado de los roles y estereotipos de género tradicionales; de acuerdo a los datos reportados por la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INEGI en 2014, las mujeres dedican un total de 113 horas a la semana al trabajo no remunerado de cuidado de las y los integrantes del hogar, en tanto los hombres destinan 61.4 horas semanales a estas actividades. En promedio las mujeres destinan 29 horas en tanto los hombres apenas 12.4 horas a estas tareas a la semana.

            Asimismo, las mujeres dedican al trabajo doméstico 64.4 horas a la semana, en tanto los hombres destinan 26 horas; en promedio las mujeres laboran 30 horas en tanto los hombres trabajan 10 horas en estas labores, por lo que el incremento del trabajo doméstico y de cuidados recaerá en mayor medida en las mujeres; por ello, es necesario que implementemos medidas para redistribuir estas tareas entre las y los integrantes de la familia y evitar un mayor desgaste en las mujeres.

            Por otra parte, en cuanto al trabajo remunerado, los hombres duplican el número de horas que le dedican a esta actividad, es decir, existen menos mujeres en el mercado laboral, aquéllas que logran tener un empleo, lo hacen en el sector de servicios y en actividades de informalidad, por lo que aunque exista una medida de distanciamiento social, muchas de ellas, no podrán dejar de laborar porque les implicaría dejar de percibir su salario en virtud de lo que las mujeres se enfrentarán a dos problemas: por una parte, el incremento del tiempo que deben destinar al trabajo doméstico y al cuidado de integrantes de la familia, y por otra, a la imposibilidad de dejar de trabajar debido a la necesidad de contar con su ingreso económico.

            En el mismo tenor estarán las personas adultas mayores quienes se emplean como empacadores/as en los centros comerciales y han sido retirados para evitar un contagio que les pongan en riesgo de enfermar; así pues vemos como en un país tan desigual como México, el impacto de las medidas que se adopten para hacer frente a esta pandemia, actúan de manera diferenciada, sin dejar de mencionar esta desigualdad en el acceso a los servicios de salud, por ello, es necesario reflexionar en la necesidad de fortalecer las  acciones orientadas a modificar este estado de cosas.

Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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