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Chantaje y sus dividendos

El chantaje y la amenaza ha sido una herramienta bastante socorrida en diversos ámbitos de la vida política, social y hasta económica en Tlaxcala.
Organizaciones de diversos tipos han obtenido jugosos dividendos a sus causas a partir de presiones a las autoridades estatales y en algunos casos, municipales. Los gobiernos terminan por ceder a las diversas presiones y pretensiones.
La última década del pasado milenio y la primera de esta centuria esa estrategia tuvo diversos dividendos que al final se constituyeron en un lastre para el desarrollo de Tlaxcala. Muchos podrán defender, por ejemplo, en 1995, las diversas movilizaciones y hasta actos vandálicos, los poderes, Legislativo y Ejecutivo accedieron a crear de 16 nuevos municipios. Tlaxcala pasó de tener 44 Comunas a 60.
También en esa época, el magisterio y su disidencia tuvieron importantes logros a través de esas acciones de intimidación. Hasta 92 días de aguinaldo como prestaciones y otras linduras como viajes y demás triunfos gremiales que han sangrado al erario.
A finales de la década de los 90, con la alternancia en el poder, la movilización de organizaciones sociales tuvo su jauja y desde luego, sus triunfos. Como nunca se creó un fondo especial para financiar a estas agrupaciones, de las cuales, muchos de sus líderes hasta diputados y presidentes de partido se convirtieron. Ahí están los célebres José de la Luz Sosa Salinas y Arnulfo Corona Estrada. El gobierno perredista los cobijó y después los utilizó para sus fines electorales.
En la primera década de este milenio las cosas continuaron y aunque los beneficios fueron solo para unos cuantos personajes, pero de la misma familia. El chantaje dejó de darse en las calles y se transformó en acuerdos de beneficio personal.
Por eso, ahora que los empresarios del transporte público han amenazado a la autoridad estatal con paralizar sus servicio si no les autorizan un nuevo aumento en el precio del pasaje –hasta de un peso en parada mínima-, se agradece como ciudadano que la autoridad en turno haya anunciado que no habrá salvoconducto para que ese costo se eleve a 7.50 pesos.
Si bien es respetable la exigencia de los empresarios de ese ramo, también es cierto que deben buscar otras alternativas para mantener o mejorar sus ingresos y dejen de tomar como rehén de su chantaje a la población en general, en especial los que menos tienen, quienes al final pagamos por el servicio que prestan.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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