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Las malas noticias no se acaban matando al mensajero

Las malas noticias jamás se acabarán matando al mensajero, pero eso no lo saben aquellas autoridades que buscan esconder sus excesos, abusos e ilegalidades a través de imputaciones o señalamientos pueriles que nada cierto tienen de verdad.
Ayer vivimos un ejemplo más de ese tipo de conductas de quien descubierto en sus abusos prefiere recurrir a la diatriba y a muchas medias verdades cargadas de grandes mentiras. Luego que se diera a conocer que los diputados Julio César Álvarez García y el impoluto Roberto Zamora Gracia, tienen en la nómina del Congreso del estado al cónyuge del primero y a la sobrina del segundo, las cortinas de humo no se hicieron esperar por éstos para tratar de justificar su ilegalidad.
El panista Julio Álvarez –quien ha mostrado una desmedida debilidad por dar trabajo a su parentela, ya que en 2015 otorgó una plaza sindical a su tío Ángel Adelfo Álvarez García- soltó una serie de sandeces para tratar de salvar su vituperado pellejo. Acusó que la información difundida fue gracias al pago de 5 mil pesos que recibieron los reporteros para dar a conocer esos datos.
Sin presentar pruebas, contrario a lo mostrado por los medios de comunicación a través de un recibo de talón de pago a nombre de su esposa Mariana Jiménez Zamora, el legislador aseguró que había una grabación en la que se evidencia ese pago a cambio de “mancillar” su imagen. El panista es un claro ejemplo que para blasfemar es muy fácil, porque solo se necesita boca y poca vergüenza, condiciones que cumple. Esto se lo hice saber, de frente y sin tapujos, pero fiel a su estilo, reculó, fingió no haber dicho nada al respecto, a pesar de que varios reporteros lo increpamos.
Además, solo y sin ayuda de nadie, el bisoño político –quien en el gobierno estatal panista era un afable estibador de leche de la paraestatal Diconsa- terminó por darnos la razón, pues dijo que su esposa trabaja para la casa de gestión de su tío político, Roberto Zamora, aunque dijo que como su caso, hay varios diputados en las mismas condiciones. Vaya, repartió culpas el valiente muchacho.
Quizá lo único cierto en las palabras de defensa del panista es que todo este tinglado en su contra ha sido orquestado por fuego amigo, aunque fiel a su talante, le escurrió al bulto cuando se le pidió ponerles nombre y apellidos a los autores de esas ráfagas que dejaron muy maltrecha su endeble reputación.
De la misma manera, su tío político y compañero de andadas, Roberto Zamora tildó de calumniosa la información, aunque al final, aceptó que sí dio empleo a su sobrina Mariana Jiménez, pero “únicamente” por un semestre, al inicio de la legislatura. Pero como siempre una mentira genera nuevas mentiras, la defensa endeble de sus hechos está por derrumbarse, porque ahí están los cheques de BBVA Bancomer que todavía la pasada quincena cobró la esposa y sobrina de diputados de Acción Nacional.
Diputados, las malas noticias de sus abominables excesos no se acaban matando al mensajero, éstas se terminarán cuando ustedes decidan a conducirse con legalidad y alejados de abusos.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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