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Inseguridad, desinformación y una nula comunicación oficial dan como resultado una psicosis social

Tlaxcala entró en una especie de psicosis por la presunta existencia de casos de “secuestro” en la entidad. Las redes sociales han jugado un papel fundamental en este clima; a través de éstas se denuncia o difunde la existencia de hechos que muchos han dado por reales respecto al plagio de al menos cuatro personas. Y hasta ahora, no existe acción ni política oficial para contener esas versiones con altos índices de especulación pero que también pueden ser verdades.
Sin embargo, cómo saber la realidad de esos hechos. Existen denuncias penales sobre esas conductas; los familiares y amigos de los afectados han presentado las querellas correspondientes o al menos, quienes aseguran sobre la existencia de esos hechos han tenido conocimiento sobre las negociaciones de esos presuntos plagios. Son dudas, no afirmaciones.
Y es que de acuerdo con diversos libros de derecho, coinciden que el secuestro es “un delito mixto contra la libertad individual y la integridad de las personas y , por lo común, contra la propiedad, ya que su objetivo primordial consiste en obtener una suma de dinero, a costa del rescate de una persona del afecto de aquel a quien se le exige la cantidad; cuya negativa conduce, de acuerdo con las amenazas, a la muerte, tortura, ultraje u otro desmán del que será víctima el privado de libertad y situado en lugar secreto.
Entonces, para afirmar sobre la existencia de secuestros, los hechos deben tener una relación con la exigencia de un pago por el rescate de las personas que fueron privadas de su libertad.
Quiero afirmar que no defiendo a nadie, mucho menos al gobierno, ese tiene a sus corifeos, simplemente quiero ser mesurado al discernir sobre esos hechos.
Si bien en Tlaxcala esos índices de seguridad que hace unos 20 años presumíamos a propios y extraños, ya no existen, porque ahora las condiciones son distintas, aunque todavía gozamos de cierta tranquilidad. Empero, el robo en las carreteras ha ido en aumento, al grado nuestra entidad ocupa los primeros lugares del país sobre esa incidencia. También el incremento a robos a casa-habitación, a transeúntes, en fin.
Sin embargo, asegurar que en Tlaxcala existe una ola de secuestros es delicado, por el clima que se genera y lo que pudiera desatar. Muestra de ello es que ya en redes sociales hay grupos de alerta que denuncian la existencia de autos sospechosos, de personas de dudosa procedencia, en fin, una serie de dudas sin respuesta oficial.
Además, ayer dos diputados utilizaron ese clima para solicitar la intervención del Ejército en el cuidado de la seguridad de Tlaxcala.
Sin embargo, el bisoño perredista Santiago Sesín Maldonado demandó dos cosas: llamar a comparecer a la Procuradora –sí, la misma persona que ayudó a su familia a realizar un operativo personal por un robo en su negocio de venta de bebidas alcohólicas- y de paso, que los legisladores “coadyuven” en el combate a la delincuencia. Vaya esta tontería, usted les confiaría su seguridad a un legislador de éstos, cuando han sido claros y evidentes sus excesos a través de ilegales acciones.
No se debe sacar raja política de esto. Si existen o no estos hechos delictivos es necesario que todos pongamos de nuestra parte para advertir y cuidar a la sociedad de esos peligros, pero no es válido generar, a partir de especulaciones, climas de pánico y psicosis sociales que podrían detonar en otros hechos.
Lo que sí es una realidad, es que el gobierno del estado ha contribuido a este clima, pues sus diversas áreas, tanto de seguridad, procuración de justicia y comunicación, no han establecido la estrategia adecuada para hacer frente a esas versiones. Tienen equipo tecnológico y humano para ello. En dónde está el sistema de video vigilancia, pues a través de éste se puede conocer de las entrañas de esos casos. Sin embargo, o no sirve o de plano, lo denunciado es verdad. El que calla otorga y nuestras autoridades estatales están mudas.
Hasta ahora, públicamente, solo el delegado de la Procuraduría General de la República (PGR), David Alejandro Macedo Santos ha dicho que es necesario “ver la veracidad de cada uno de ellos (los supuestos o presuntos casos de secuestro) y en su momento realizar la investigaciones y agotar la línea de investigación”. Los demás o no saben qué pasa o no quieren decirlo. Tanto lo uno como lo otro es peligroso.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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