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Mientras el PAN se destroza, en el PRI trabajan para la unidad

Cuando en la guerra de la política unos descansan, otros ya están haciendo flechas y eso viene a colación, porque mientras en Acción Nacional en Tlaxcala busca purgar o limpiar a la militancia de aquellos que presuntamente traicionaron a ese partido en los pasados comicios locales, el Revolucionario Institucional ya está “descansando haciendo adobes” en búsqueda de la unidad.
El PAN, a través de su dirigencia estatal, la cual controla Adriana Dávila Fernández, inició el proceso de expulsión –o al menos de sanción- en contra de la nada friolera de 180 panistas que en los pasados comicios fungieron como candidatos a los diversos cargos de elección popular y algunos liderazgos que apoyaron a otro instituto en la elección de gobernador.
Es más, anuncian que el número de posibles huérfanos panistas podría ser superior, pues ya atienden diversas quejas y denuncias de traición en los municipios, a efecto de “sacudir el árbol panista”.
Sin embargo, la cúpula del PAN y la dueña de ese feudo, no se han detenido –ni lo harán, les gana la soberbia- a buscar también sus responsabilidades. La exclusión y el agandalle fue su sino en la asignación y reparto de candidaturas, e incluso, la venta de postulaciones.
La gran mayoría de quienes ahora acusan, fueron vejados, excluidos, relegados no solo en la toma de decisiones, sino del propio partido, pues todo se ha hecho, en los últimos seis años, en una especie del club de amigos en donde la amiga mayor, hoy senadora, quiere, ordena, asegura y decide lo que pasa.
A ellos, a esos que hoy señalan, quién los enjuicia. Ellos son responsables de esas escisiones y de muchas de las salidas, y de la carencia de unidad. Ellos y nadie más que ellos, son los responsables de la derrota electoral, esa que ha llevado al PAN a su pasado histórico de tercer lugar y de continuar en esa tesitura, van a regresar a ese espacio del espectro político local que en algún momento tuvieron: un partido marginal.
Mientras ahí se rasgan vestiduras, tirando palos a tontas y a locas, en el PRI buscan la unidad. Si bien, el control del poder y las victorias electorales siempre facilitarán la cohesión –muchas de las veces por intereses ya sean económicos, políticos o de plano, de solo trabajo-, ahora buscan solidificarlo.
Muestra de ello es la elección –muchos hablan de imposición- de Mariano González Aguirre como coordinador de la bancada priista en lo que será la LXII Legislatura local. Según, por unanimidad, los próximos legisladores se decantaron por el junior de la política tlaxcalteca.
El ex coordinador de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto –quien por cierto no entregó buenos resultados, porque perdió la plaza a manos de Andrés Manuel López Obrador- tendrá un gran reto, porque no solo asumirá esa posición, sino el destino del primer año del ejercicio constitucional de la próxima legislatura, pues es un hecho que presidirá también la Junta de Coordinación y Concertación Política.
La labor no será menor y sin lugar a dudas pondrá a prueba las capacidades del junior Mariano González, pues de los resultados de ello puede catapultarlo a ligas mayores de la política nacional o bien, enterrar sus aspiraciones de ocupar un día la silla que su padre habrá de dejar el próximo 31 de diciembre.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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