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No solo de buenas intenciones vive el hombre, sino de educación

No solo de buenas intenciones vive el hombre, sino de acciones. La educación es la palanca del desarrollo para cualquier pueblo y sociedad; pero por desgracia, Tlaxcala no ha tenido una verdadera política pública que abata la deficiente calidad que existe en ésta. Históricamente, para la mayoría de los sectores de la población, la mejor forma para acceder a mejores estadios es a través de la educación, pero no esa que finge formar una mejor sociedad de manera integral, como la que ha padecido nuestra entidad.
De nada ha servido destinar miles de millones de pesos, si éstos no son bien empleados. La inversión en educación no es la varita mágica ni la panacea de los problemas que enfrenta nuestra compleja sociedad, sobre todo, si no se amalgaman con acciones y vinculación entre ese sector, los gobernantes y la planta productiva y si no se piensa en educación de calidad.
Muestra de ello es que Tlaxcala se mantiene por debajo de la media nacional en el rubro de aprovechamiento en los niveles de primaria y secundaria en las asignaturas de matemáticas y lenguaje y comunicación, de acuerdo con los resultados de la prueba Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) 2015.
Los resultados de este ejercicio, que fue aplicado en el mes de junio de 2015 a alrededor de 21 mil alumnos que cursaban en ese momento el sexto de primaria y a 14 mil de tercero de secundaria del subsistema de educación básica local, dan cuenta de las debilidades del sector.
De acuerdo con los resultados, el 50.9 por ciento de los alumnos de sexto de primaria se ubicaron en el nivel más bajo en lenguaje y comunicación, pues “sólo seleccionan información sencilla que se encuentra explícitamente en textos descriptivos”.
Mientras que 2.1 por ciento de los alumnos evaluados logró puntajes que los ubicó en el nivel más alto, es decir, “comprenden textos argumentativos como artículos de opinión y deducen la organización de una entrevista”.
Aunado a ello, los resultados de la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de 2012 dan cuenta de las deficiencias que existen y ubican a Tlaxcala en el tercer último lugar de aprovechamiento.
En el comparativo 2003–2012 de las medias de desempeño en la escala global de matemáticas, Tlaxcala se ubica en el lugar 27 de 29 entidades evaluadas, sólo arriba de Guerrero y Tabasco. En el resultado específico de 2012 se localiza en el lugar 18.
El 85 por ciento de los estudiantes se encuentra en los primeros tres niveles de seis en que distribuye la escala, lo que determina que la mayor parte de ellos tiene dificultades con los contenidos básicos y con el uso del conocimiento en la vida diaria.
Pero la desgracia es mayor cuando nos damos cuenta que existe un retroceso y empeoramiento de la realidad educativa, porque las cifras no han cambiado mucho respecto a hace 12 años, dos sexenios. En 2003, la mitad de los adolescentes de 15 años de la entidad tenían serias dificultades para utilizar la lectura como herramienta eficaz para aumentar conocimientos y destrezas en diversas áreas, además de que no pueden solucionar problemas matemáticos elementales y apenas cuentan con capacidad suficiente “para utilizar el conocimiento factual científico en la elaboración de conclusiones”. Peor aún, pareciera que nada se ha hecho para mejorar esos niveles, pues en los hechos, Tlaxcala retrocedió, ya que en aquellos años en habilidades de lectura, matemáticas, ciencias y solución de problemas estaba arriba de Tabasco, Oaxaca y Chiapas. Ahora solo se está por encima de Guerrero y Tabasco.
Ante esa realidad, ayer, el gobernador electo Marco Antonio Mena Rodríguez presentó, a groso modo, los planteamientos que tendrá su administración en materia de educación y destacó la necesidad de no alimentar más ese túnel sin salida que viven los estudiantes y las familias en el nivel superior, pues de poco ha servido ya la educación superior si ésta no atiende las demandas del sector productivo de la entidad.
Persiste una desvinculación entre educación superior y sector productivo. Tlaxcala no debe aspirar a formar astronautas si carecemos de un centro espacial.
Eso es evidente; sin embargo, la reingeniería del sector educativo debe ser total y desde mi punto de vista, requiere que su sustento se concrete desde educación inicial. Preescolar y primaria –educación obligatoria-, debe ser la piedra angular en el que a educandos y educadores, como el resto de la sociedad, modifiquen el quehacer a fin de generar una mejor educación base fundamental a futuro.
No hay que olvidar que no solo de buenas intenciones y de proyecciones viven los programas ni las propuestas. El qué ya existe, es tiempo de saber el cómo.
En su momento, a la hora de ganar simpatías transformadas en votos, el hijo de maestros y ahora gobernador electo, se comprometió a implementar el programa de becas más ambicioso que haya tenido el estado, garantizar el acceso a internet para los ciudadanos, fortalecer el programa de mejoramiento de la infraestructura escolar, dotar de útiles y vestimenta escolar a los alumnos de educación básica, incrementar el presupuesto de los comedores escolares y gestionar recursos para ampliar el programa de escuelas de tiempo completo.
Ayer en su encuentro con la prensa esos compromisos electorales no fueron aclarados en el cómo los concretará; en su momento, dijo, anunciará las acciones que emprenderá.
Pero desde la conformación de la propuesta de presupuesto de 2017, el primero de su administración, ya se advierte la prioridad que darán a educación y salud, rubros a los que proyectan destinar 11 mil 708 millones de pesos.
De ese total, 7 mil 80 millones de pesos serían para educación, es decir, más dinero a educación que a salud; pero ahora, esperemos que sí incida en la calidad de los 344 mil 724 estudiantes que tiene la entidad en las aulas de las mil 871 escuelas que existen y en donde son atendidos y adiestrados por 19 mil 331 mentores.
Para ello, cobra relevancia el llamado del gobernador electo para que los actores y liderazgos que hay en torno al sector educativo de Tlaxcala, de todos los niveles, se desprendan de sus pretensiones de carácter político y de sus agendas de tipo personal, a cambio de sumarse a los trabajos a favor del desarrollo de Tlaxcala a partir de mejorar el nivel académico en la entidad.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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