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Austeridad parlamentaria, una vieja utopía

La austeridad no es una palabra que está en el lenguaje y mucho menos en el diccionario de los legisladores de Tlaxcala, que pese a la reducción en el número de congresistas, la realidad es que el gasto hacia nuestros llamados representantes populares continúa casi en el mismo tenor.
Los diputados decidieron aumentar en 30 por ciento el rubro o partida de gestión social, esa con la que cual dicen atender las peticiones de apoyos que reciben de la sociedad tlaxcalteca. Sin embargo, históricamente, esos recursos nunca se transparentan y son gastados por los legisladores a su libre arbitrio.
Pese a la demanda casi generalizada de la población para que sus autoridades y la clase política en general se reduzcan sus gastos y demás prebendas, los diputados de Tlaxcala decidieron hacer oídos sordos a esas demandas.
La semana pasada, el presidente del Comité de Administración, Juan Carlos Sánchez García anunció con bombo y platillos que los humildes y abnegados legisladores locales habían decidido renunciar a los poco más de 12 mil pesos que tenían asignados de manera mensual para la adquisición de gasolina y para el pago de su telefonía celular.
En antaño, los diputados tenían una partida de 10 mil 600 pesos por concepto de apoyo para gasolina y mil 500 pesos adicionales para telefonía móvil, pero los integrantes de la LXII Legislatura presumieron que con el afán de generar ahorros y en solidaridad con la situación apremiante que enfrentan millones de mexicanos, renunciaban a esas canonjías.
Sin embargo, todo quedó en una tomada de pelo, en una burla la hecha por el panista Juan Carlos Sánchez García y el resto de los integrantes del Comité de Administración, pues si bien los diputados habían renunciado a poco más de 12 mil pesos, lo cierto es que se dieron eso y más en la partida de gestión social.
Ello porque los legisladores se otorgaron 65 mil pesos para el rubro de apoyos sociales, monto que representa 15 mil pesos más que los ejercidos por sus antecesores.
Si bien se reducen 12 mil 100 pesos de los recursos que tenían para gasolina y telefonía, al final se aumentan 15 mil para un fondo que tiene para atender, según así lo justifican, sus demandas de apoyos y compromisos sociales.
No dudo que muchos si ejerzan esos recursos, e incluso pudieran ser hasta insuficientes dadas las demandas y don de apoyo a sus semejantes, pero lo cierto es que otros más ven esa partida como parte de sus ingresos propios o como parte de la dieta a la que tiene derecho como representantes populares.
Es tiempo que los legisladores en verdad cumplan con el principio de máxima publicidad en el manejo de sus arcas, y por fin transparenten el uso y destino de esos recursos de gestión social, que en su mayoría no se sabe a dónde van a parar y que si sumamos todos los asignados en el año a nuestros flamantes representantes populares la cifra asciende a más de 19 millones de pesos, más de tres cuartos de millón de pesos por congresista.
Para nadie es desconocido que muchos diputados, su gran mayoría, se niegan a atender las demandas de apoyos, pues aseguran que su función de gestión social es llevar las demandas de sus representados ante las autoridades ejecutivas y no de erogar recursos públicos de manera personal en atender esas necesidades.
La austeridad no es un asunto propio de nuestros legisladores ni de nuestra clase política, por eso la gente ya demandó –puedo adelantar que hasta de manera infructuosa- a los diputados reducir sus salarios en 50 por ciento y aplicar otras medidas de racionalidad.
La austeridad no está en el número de diputados locales, sino en la razón y en su proceder, el cual siempre es contrario a los intereses y a la realidad que enfrenta el pueblo que los llevó a esos cargos.
Al margen:
La desesperación no es buena consejera y ayer, les cobró la factura a un grupo de perredistas que alzaron la voz públicamente para pedir trabajo en el gabinete estatal. Con el argumento de que fueron parte fundamental del triunfo del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, el grupo liderado por Arnulfo Corona Estrada y Antonio Mendoza Romero, salió a pedir, con los medios de comunicación como mensajeros, sean tomados en cuenta para encabezar algunas áreas de la administración que todavía no tienen titular.
La estrategia, errada, pocos dividendos les darán.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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