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De lengua me como un plato; menos llanto señores alcaldes

De lengua que como un plato y hasta la vajilla completa. La mayoría de los presidentes municipales no tienen ni la menor idea del lugar en donde están parados y mucho menos, de las facultades y obligaciones que tienen para ejercer el cargo por los casi 55 meses que les resta a sus respectivas administraciones.
Con muy escasas excepciones, los munícipes se la han pasado lamentando y llorando su suerte del estado en el que recibieron sus administraciones. Rateros, abusivos, ilegales, son los adjetivos que más han utilizado para calificar a sus antecesores; no hay quién se salve. Aunque de ello, no haya ninguna denuncia penal. Todo ha sido lengua.
Incluso, los más leales y fieles a sus predecesores, han arremetido en contra de ellos. Nada ha importado amistad, compadrazgos y mucho menos familiaridades cuando se trata de salvar el cargo a costa de los otros.
Muestra de esa realidad es la acción realizada por la alcaldesa de Texóloc, Maribel Cervantes Hernández quien arremetió en contra de su propio hijo Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, a quien como alcalde, lo denunció por sustraer equipo y bienes de la Comuna. Pero sorpresa, no hay denuncia penal
La madre acusó a su hijo de desaparecer cuatro cámaras fotográficas, una S3 Nikon; dos Kodak EasyShare-C713; y una Fuji JX680. Pero además, la mamita acusó a su pequeño hijito de desvanecer un vehículo, ya que la nueva administración municipal no tiene la posesión real y material de la camioneta marca Ford, modelo 2002, color blanco Oxford, número de serie 3FTEF17282MA39078, con placas de circulación 3-1706 particulares del estado.
Todo ha sido repartir culpas, acusar a los anteriores munícipes, sin las acciones legales pertinentes, y justificar, en suma, la inacción de sus incipientes administraciones.
A casi 40 días de haber asumido el cargo, ninguno, por ejemplo, ha presentado su plan estratégico gubernamental, sus proyectos y propuestas, esas líneas de acción que pregonaron durante sus respectivas campañas para lograr la confianza ciudadana.
Y qué decir de la plataforma política que enarbolaron durante los días de proselitismo; solo fueron buenas intenciones, porque lo que ahora cuenta es, al menos así parece, justificar la incapacidad de echar andar sus gobiernos.
Apizaco y Tlaxcala pudieran ser la excepción. Sus alcaldes van a apostarle a otro esquema.
Mientras el resto se aboca desde ya a mendigar apoyos, recursos, beneficios y demás canonjías que da “papá gobierno”.
El lunes, los nuevos alcaldes, dejaron sentir ese talante pedigüeño y por si había dudas de ello, sus respectivos desvoceros no escatimaron esfuerzo alguno en promover esa imagen lastimera de sus patrones. El de Zacatelco pidió que su municipio sea declarado capital del estado por un día; el de Apetatitlán se doblegó ante el mandatario para elogiar sus políticas –cuáles- de desarrollo y así fue el resto.
A trabaja señores, porque sus gobernantes no merecen ese tan deplorable espectáculo y sí han criticado a sus antecesores, sin denuncias de por medio, es tiempo de que den muestra de qué están hechos, porque como dice el refrán: de lengua me como un plato.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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