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Revuelo y suspicacia que se acabarían con resultados; obligación de Alvarado

Revuelo y suspicacia es lo que generó en propios y extraños la designación de Anabel Alvarado Varela como la próxima titular de la Secretaría de Gobierno en el estado de Tlaxcala. Son pocos los que le ven tamaños a la poblana-tlaxcalteca para estar frente a ese espacio de gobierno; la segunda de abordo en el esquema gubernamental de nuestra entidad.
También han puesto en duda su fidelidad al nuevo proyecto gubernamental; la mayoría la pone en una función en la que más allá de servir a los intereses del nuevo inquilino de Palacio de Gobierno, atenderá la parcela que desde el 31 de diciembre dejó su mentor, Mariano González Zarur. Y a la gente qué le interesará más: si sirve a los intereses del ex gobernador o de quien ahora la designó o si dará resultados en su nuevo encargo.
Pero eso es especulación, eso que nos gana a quienes creemos saber de política y de los entretelones de ésta; pero cierto es también que nadie sabe, solo ella y nadie más que ella es la que sabe de su papel en ese escenario político.
Aunque para muchos, en el ejercicio de la función pública no cabe eso del beneficio de la duda, es prudente ver y observar el quehacer que tendrá en esta encomienda. No llega y ya empezó el revuelo y la suspicacia, una especie de ave de las tempestades.
Pero la mujer tiene talante y como refirió el maestro Raúl Jiménez Guillén en el programa radiofónico Disonancias, en el que colaboró con él, esta unción parece más –para abonar en aquello de las especulaciones- una ardid electorera fraguada desde el estado de México, del feudo del presidente Enrique Peña Nieto y a donde Anabel Alvarado sirvió en su exilio tlaxcalteca, en aquellos años de alternancia.
La abogada de profesión y con carrera trunca en ciencias políticas sabe de concertar y coordinar, tiene sensibilidad –aunque lo dicho por el gobernador Marco Mena, que su llegada es un reconocimiento a la mujer, es solo un cumplido-, pero sobre todo, se faja los pantalones cuando se trata de poner a cada quien en su lugar.
Ella será la segunda mujer que ocupe la Secretaría de Gobierno, antes ya lo ostentó otra Anabel, pero con otra L en su nombre y de apellidos Ávalos Zempoalteca.
Aunque desprenderse de sus filias y sus fobias deberá ser una máxima; lo cierto es que el “debiera” no existe y de eso lo sabe su propia tocaya y hoy presidenta municipal de Tlaxcala y su ex compañero de sueños, y todavía homólogo de la LXIII Legislatura federal, Ricardo García Portilla.
La joven mujer tiene ya carrera, desde abajo. Primero fue regidora en el año 2001, cuatro años después fue delegada del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de su partido en el distrito XXVI de Netzahualcóyotl y un año más tarde trabajó en la coordinación de campaña priista del distrito federal 02 de Tlaxcala y en 2009, se desempeñó en la coordinación del área de mensaje y vínculo con la estructura ciudadana de mujeres; un año después en la coordinación de área de mensaje y responsable de brigadas estratégicas de promoción del voto allá en el estado de México, en donde se vinculó con el equipo de Enrique Peña Nieto.
Todo eso es currículo, pero falta ver cómo lo pone en práctica y que ese revuelo y suspicacia se apacigüe con determinaciones que beneficien la gobernabilidad de Tlaxcala.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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