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Lo que empieza con cólera acaba en vergüenza; sistema estatal anticorrupción

Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza refiere una frase atribuida a Benjamín Franklin y que aunque espero equivocarme, advierto que ese será el derrotero que tendrá el proceso de creación del sistema estatal anticorrupción.
Fue el cólera y la lucha por el poder al interior de la bancada del PRI lo que llevó al Congreso local dejar esa tarea al presidente de la Comisión de Información Pública y Protección de Datos Personales, Enrique Padilla Sánchez.
De hecho, facultar a esa comisión aspectos que no le son atribuibles ya es una pifia de los diputados, pero con tal de llevar la fiesta en paz con el sobrino de Beatriz Paredes, su coordinador de bancada, Mariano González Aguirre, le dejó esa labor “para que se entretuviera”.
Sin embargo, el asunto no es menor, se trata de un proceso de reingeniería legal, que incidirá en la Constitución Política de Tlaxcala y de al menos 13 ordenamientos secundarios, de los cuales, esa comisión parlamentaria nada tiene que ver.
De acuerdo con el Reglamento Interior del Congreso local, a la Comisión de Información Pública y Protección de Datos Personales, le corresponde coordinar y supervisar las acciones tendientes a garantizar el acceso a la información que sea clasificada como pública a través de la Secretaría Parlamentaria que será el área Responsable de la Información.
También deberá organizar y facilitar el acceso a la información y dar trámite a las solicitudes de información presentadas ante el Congreso del estado; elaborar los proyectos de iniciativa de reformas y adiciones a la Constitución, a la Ley de Acceso a la Información pública y Protección de datos Personales para el estado de Tlaxcala y demás leyes en la materia, y elaborar los dictámenes con Proyecto de Decreto o Acuerdos sobre los asuntos que le sean turnados, según sea el caso.
Pero en ninguna de las facultades y obligaciones de esta comisión parlamentaria se advierte conocer sobre la ética ni el combate a la corrupción, por eso, la acción encomendada al ex empleado del ex gobernador panista y hoy también diputado local, Héctor Ortiz, nada tiene que ver con sus funciones, por lo que el parto de ese sistema está viciado de origen.
Pero además de gestado en esas condiciones, el desarrollo del producto no ha sido cuidado; no ha habido ni sensibilidad ni cortesía política de Kike, para los cuates o El Iguana para los más cuates, lo cierto es que el diputado Enrique Padilla no ha invitado ni a sus propios homólogos a participar en la creación de este sistema, el cual tiene este miércoles, su primer foro en el Congreso local y al que espero, usted amigo lector, si haya sido convocado.
El proceso legislativo no es sencillo; en este tema ya hay mandatos específicos por disposición Federal, porque aunque hay coincidencias, también hay divergencias entre propios y extraños, como es la creación autónoma de un fiscal especializado en combate a la corrupción o bien, crear una subprocuraduría dependiente del gobierno estatal.
El tema no es sencillo y será peor, si éste se mantiene secuestrado en su paternidad por un legislador, quien atrajo ese tema no por sus cualidades parlamentarias o su capacidad jurídica en la materia, sino por sus dotes para generar conflictos en el Congreso local.
Espero que el darle “ese dulce al niño” no traiga otra vergüenza más para Tlaxcala, como la que nos endilgó la abogada tlaxcalteca Angélica Palacios Zárate, quien en su legítima aspiración a convertirse en la Fiscal Anticorrupción del país, presuntamente plagió o copió parte de su ensayo con el cual participaba en el proceso de selección.
Zárate Palacios, quien estudió derecho en la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) y fue responsable de la Agencia del Ministerio Público especializada en Delitos de Género y Violencia Intrafamiliar de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) zona sur, además de haber sido Ministerio Público en Contla de Juan Cuamatzi en el sexenio de Héctor Israel Ortiz Ortiz, ya no continuó en el proceso electivo que realiza el Senado de la República al verse descubierta en su ardid.
Como lo tituló el político y especialista Jorge Castañeda en una de sus columnas periodísticas, “El Fiscal anticorrupción: otro oso para el zoológico nacional”, esperemos que el caso de Tlaxcala el actuar de nuestra fauna no genere más pifias en el circo legislativo.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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