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Canonización de los niños mártires de Tlaxcala

Con suma alegría recibió el pueblo de Tlaxcala y desde luego de México, el anunció que hizo El Papa Francisco, de la aprobación de la canonización de Cristóbal, Antonio y Juan, los “Niños Mártires de Tlaxcala” asesinados por odio a la fe en México entre los 1527 y 1529.
Tras casi 27 años de que el entonces Santo Padre Juan Pablo II beatificara a los niños de Tlaxcala, ahora Jorge Mario Bergolio logró los votos favorables de la Sesión Ordinaria de cardenales y obispos miembros de la Congregación para la canonización de los tres mártires mexicanos.
Y aunque no existe una fecha precisa para la ceremonia de canonización de los Niños Mártires, el administrador de la Diócesis de Tlaxcala, Jorge Iván Gómez, consideró que podría ocurrir en la segunda quincena de abril cuando se lleve a cabo en la Santa Sede, en Roma, Italia, dicho acto para que Cristóbal, Antonio y Juan sean oficialmente santos.
La canonización es elevar a santos la figura de ciertos fieles, es decir, al proclamar solemnemente que esos fieles han practicado heroicamente las virtudes y han vivido en la fidelidad a la gracia de Dios.
La Iglesia reconoce el poder del Espíritu de santidad que está, en este caso, en los niños, y sostiene la esperanza de los fieles proponiendo a los santos como modelos e intercesores (cf Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 40; 48-51). “Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de la historia de la Iglesia” (Exhortación Apostólica Christifideles Laici 16, 3).
De acuerdo con diversos tratados y en especial, los que sirvieron para la canonización de nuestros niños, en el año de 1527 el indígena Cristóbal, fue martirizado por su padre Axotécatl, uno de los más distinguidos Señores de la ciudad de Tlaxcala. Axotécatl fue obligado a enviar a sus cuatro hijos con los frailes franciscanos, a fin de que aprendieran los principios de la fe cristiana. Cristóbal no sólo aprendió los principios sino que se convirtió e intentó apartar a su padre de la idolatría y embriaguez.
Su padre intentaría matarlo a golpes. No pudo y finalmente lo asesinó en una hoguera. Lo arrojó cuando el fuego estaba en mayor voracidad.
Antonio fue nieto de Xicoténcatl, señor de Tizatlán y fue martirizado en 1529 a la misma edad que Cristóbal entre los doce a trece años.
Juan era un vasallo de Antonio ya que era originario del mismo lugar y prácticamente tenía la misma edad sirviéndole como su criado personal.
En 1529 el fraile dominico Bernardino Minaya se dirigía a la evangelización del estado sureño de Oaxaca, al pasar por Tlaxcala, solicitó apoyo a los frailes franciscanos para su misión solicitando que le acompañaran algunos de los niños que eran educados por los franciscanos por lo que voluntariamente decidieron participar Juan, Antonio y un niño más que sobrevivió a la misión.
Al pasar por Tepeaca, los niños fueron enviados solos a Tecali y Cuautinchán, al llegar ahí, Antonio se metió a una casa a recoger ídolos para proceder después a su destrucción, quedándose Juan en la puerta; de repente llegaron dos hombres con macanas y golpearon a Juan quien murió al instante.
Antonio salió de la casa e increpó a los hombres diciéndoles que habían asesinado a un inocente ya que él era quien tomó sus ídolos y los rompió en su presencia por lo cual los hombres irritados mataron al niño también.
Con esas acciones y a partir de las gestiones del Obispo don Luis Munive, que continúo don Jacinto Guerrero, realizaron los trámites para la santificación de los niños, a quienes ya se les atribuyen algunos milagros a favor de quienes piden su intercesión.
El domingo habrán de repicar al unísono las campañas de las distintas parroquias e iglesias de la entidad para festejar la designación de los niños mártires de Tlaxcala y su pronta canonización.

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Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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