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Burocracia que daña es la que menos resultados genera a Tlaxcala

La burocracia sin resultados es dañina, como humedad y salitre en la pared. Existe, tiene muchos efectos adversos y es muy difícil quitar. Y en Tlaxcala, parece ser, que los representantes del gobierno federal gozan de extraordinarias ganancias, canonjías y beneficios que ninguno está dispuesto a perder.
Es una beca que gozan poco más de 40 delegados federales que han hecho de Tlaxcala su paraíso. Incluso, algunos de ellos, hacen algunas ganancias para sus peculios, al menos eso dicen y denuncia, por ejemplo, los hombres del campo.
Ayer dábamos cuenta de los recursos que obtienen delegados que ganan mayores percepciones que el propio gobernador, Marco Antonio Mena Rodríguez, aunque hay otros que están casi a su par pero sin las responsabilidades de éste.
Ahí está el caso de la ex legisladora federal panista Perla López Loyo, quien como delegada del ISSSTE tiene ingresos mensuales por 99 mil 328.29 pesos
Pero también está el caso del ex regidor de Apizaco, ex secretario técnico en el Congreso local, ex integrante de la dirigencia estatal del PVEM y desde hace ya algunos años, delegado de la Semarnat, Ramiro Vivanco Chedraui quien cada mes se embolsa algo así como 100 mil pesos, bueno le falta 16 pesitos para llegar a esa bondadosa cantidad.
También están los ex diputados locales y ex alcaldes de Apizaco y Españita, José Fernando León Nava –pariente político del ex gobernador Mariano González Zarur- y Fernando Zamora, quienes son los delegados de Infonavit y del Registro Agrario Nacional.
Ellos y los restantes delegados federales y sus empleados, en su mayoría, están lejos de padecer lo que miles de tlaxcaltecas y millones de mexicanos enfrentan para lograr medio cubrir las necesidades familiares.
Son casi 5.4 millones de mexicanos que laboran en el sector público, según los datos que publicó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), ya sea gobierno federal, gobiernos locales, empresas u organismos públicos.
Y es que tan solo en 2014, las remuneraciones mensuales de los trabajadores del sector público promediaron 28 mil pesos, monto que 300 por ciento más de lo que percibía en promedio un trabajador formal del sector privado, según dio a conocer ArenaPublica.com en una nota fechada el 1 de octubre de 2015, con información de Inegi y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Hace dos años un burócrata percibía en promedio 27 mil 964 pesos al mes en cifras corrientes, frente a los 8 mil 427 pesos que reportó el IMSS como salario base promedio de cotización mensual de los trabajadores afiliados a diciembre de 2014. Está claro que las diferencias de remuneraciones entre los trabajadores de uno y otro ámbito son abismales.
Con las mismas fuentes de información estadística, para 2015 las diferencias se ampliaron con todo y que en ese año el gobierno federal anunció recortes al gasto público, que las cifras no validan. La remuneración media mensual en términos corrientes de los trabajadores del sector público creció 5.41 por ciento a 29 mil 478 pesos; mientras que el salario base mensual de cotización de un afiliado al IMSS creció sólo 3.96 por ciento a 8 mil 762 pesos. Es decir, la gran brecha entre unos y otros no solo no se mantuvo, sino que se amplió.
Los altos sueldos, las jugosas prestaciones económicas, sociales, culturales y recreativas, la seguridad social y la estabilidad laboral que ofrecen los gobiernos, los organismos y las empresas públicas, hacen que trabajar en la burocracia mexicana se haya convertido en una aspiración para millones de mexicanos.
Pero ese dinero pudiera ser mal invertido, cuando los funcionarios federales se niegan a trabajar con el gobierno estatal. Y eso hemos padecido no solo al inicio de esta administración estatal, sino de meses anteriores, que ya es digno de terminar.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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