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Tlaxcala cumplió el pasado miércoles 19 años de haber vivido su primera alternancia política, aunque con un grano de la misma mazorca de la clase política priista, esa que a pesar del cambio de partidos en el Poder Ejecutivo local, ha mantenido su control, ya que los ex gobernadores han salido del PRI.

El pasado 8 de noviembre se cumplió un aniversario más de aquella contienda electoral, la cual se gestó desde el mes febrero de ese añejo 1998, cuando en el Congreso del estado se aprobó, entre otros aspectos, la reforma electoral que permitió la candidatura común –con la suma de votos de cada partido para el mismo candidato que postularan- y se instauró la autonomía y ciudadanización del otrora Instituto Electoral de Tlaxcala (ITE), además de que estuvo precedida de la creación de 16 nuevos municipios.

Hoy hace 19 años, Tlaxcala era un hervidero, de la frase “modera está en el aire” del ex gobernador priista José Antonio Álvarez Lima”, se pasó las mentadas de madre en contra de éste de parte de cientos de priistas, como el conejo Javier García González. Las huestes del tricolor se negaban a reconocer la derrota, la primera de su historia del gobierno estatal; la mayoría quería salir a las calles para negarse a entregar la silla de Palacio de Gobierno y en especial, dejar de mamar de la ubre gubernamental, aunque a algunos les fue muy bien como oposición.

En ese año, el PRI estatal vivió un proceso interno para la gubernatura marcado por divisiones y fracturas tanto a nivel de su dirigencia como de su militancia. Alfonso Abraham Sánchez Anaya y Joaquín Cisneros Fernández contendieron en el proceso interno del partido por la postulación de candidato a gobernador, siendo Cisneros quien se alzó con el triunfo.

Poco después, descontento, Sánchez Anaya renunció al partido y aceptó participar en el proceso interno por postulación como candidato a gobernador por la llamada Coalición Opositora, integrada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y un partido en ese momento sin registro, fundado por el ex priista-ex perredista, y ex aspirante presidencial, hoy finado,  Manuel Camacho Solís, denominado Partido del Centro Democrático (PCD).

En ese proceso interno, con el carácter de mixto, ya que participaron aspirantes internos y ciudadanos externos a esos institutos políticos, Sánchez Anaya derrotó a Manuel Campos Bárcenas, dirigente del Movimiento de Bases Magisteriales  y a José Vicente Saiz Tejero, entonces suegro de Porfirio Muñoz Ledo.

La contienda estuvo aderezada por varias condiciones. Como nunca, las descalificaciones y guerra de ataques e imputaciones personales en contra Joaquín Cisneros arreciaron, más sus demonios y el dios Baco que lo persiguieron, propiciaron la debacle priista. Además de la soberbia e inoperatividad de su entonces dirigente, Salvador Mata Primo. También lo hizo la distancia de un ex gobernador, como José Antonio Álvarez Lima, quien no tenía vida institucional en el PRI de Tlaxcala.

Ello lo aquilató Sánchez Anaya y los entonces dirigentes del PRD, PVEM, PT y PCD, Eustolio Flores Conde, Francisco Javier Reséndiz, Rosalía Peredo Aguilar y los hermanos Ángel Luciano y Esteban (ya fallecido) Santacruz Carro, respectivamente, porque se alzaron con la victoria. De un total de 331 mil 912 votos emitidos, la coalición obtuvo 150 mil 36 votos –hay que recordar que entonces se sumaron los votos de cada partido de esta coalición al candidato común-, mientras que el PRI  casi 8 mil votos menos.

Así pues, la elección para gobernador en ese año, con una alta participación del electorado, fue también altamente competida: la diferencia porcentual entre la votación obtenida por la Coalición con 45.2 por ciento y la votación obtenida por el PRI con 43 por ciento fue apenas del 2.2 por ciento.

En este mismo proceso, el candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Moreno Durán, quien tuvo como coordinador de campaña al ahora diputado local, Carlos Morales Badillo, pasó casi inadvertido, con una captación casi marginal de apenas 8.4 por ciento de los votos.

De entonces a la fecha, han pasado muchas cosas, nada ha sido igual y los comicios cada vez son distintos, disímbolos, aunque prevalece algo que aprendió el PRI y que sus adversarios –que si salieron buenos para copiar las malas prácticas y que hasta potencializaron- no han sabido imitar, como es la disciplina y la institucionalidad, esa que les ha permitido regresar formalmente al poder –que nunca perdieron- y que ahora claman como baluarte para los próximos comicios.

Mientras que los otros, los que impulsaron desde la oposición esa alternancia, no se mantuvieron juntos y ahora de muchos de ellos no sabemos dónde están.

Mujeres y hombres como Gisela Santacruz, Narciso Xicohténcatl, Fabián Pérez Flores, Hugo Mexicano Salvador, Perfecto Barrales, Minerva Hernández, Víctor Briones, Vicente Castellanos Villa, Ángel Santacruz, Francisco Reséndiz, Rosalía Peredo, Víctor Morales, Manuel Campos Bárcenas, Tomás Degante y el propio beneficiado de esa contienda, Alfonso Sánchez Anaya, cambiaron de colores partidistas y hasta de ideología, lo que demuestra que en política se cumple aquello de que nada es para siempre y el pragmatismo gana las conciencias de muchos.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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