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Presupuesto 2018; despegue de la administración de Marco Mena

El proyecto de paquete económico del próximo año para Tlaxcala debe ser cuidado hasta el mínimo detalle por el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, porque es sin lugar a dudas el punto de despegue de su administración. Pero también será, su validación, la principal batalla legal y política que haya sostenido con sus adversarios declarados y con aquellos, que soterrados en una presunta afinidad, verán la ocasión de hacerlo trastabillar. Por eso debe cuidar hasta el último detalle.

Este miércoles vence el plazo constitucional que tiene el titular del Ejecutivo local  para remitir al Congreso del estado los proyectos de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos que habrán de regir en el año siguiente, según lo establecido en el artículo 70 fracción VIII de la Constitución Política local.

Por ello, las áreas de su administración todavía ajustaban ayer las cifras y las proyecciones que presentarían al Congreso local, en donde no se descarta una posible modificación –de forma- al Código Financiero del estado de Tlaxcala y sus municipios. La tarea es hacer de esa distribución un proyecto de gasto “equilibrado y razonado, hecho a conciencia y cuidado”.

Pero esos toques deben ser para que el presupuesto de egresos sea la punta de lanza de su proyecto de gobierno, porque el paquete económico de 2018 debe tener ya su mano, su toque distintivo y en él deberá plasmar las proyecciones de su Plan Estatal de Desarrollo y sobre todo, dar esos tiros de precisión en los temas que serán el sino de su gobierno.

Para nadie es desconocido que el proyecto de gasto que ejerció en su primer año de gobierno fue herencia de su antecesor, Mariano González Zarur y aunque nunca lo dijo, en varios aspectos llegó más que acotado.

Es el momento preciso de romper con esas condiciones y generar, a partir del incremento de los ingresos propios, que tanto se requiere, mayores asignaciones de las participaciones federales para nuestra entidad y hacer de su distribución una estrategia y herramienta para incidir en la construcción y el crecimiento de Tlaxcala.

Ayer, el propio mandatario adelantaba que Tlaxcala tendría un gasto superior en 4 por ciento con respecto a lo previsto para el presente año y que superaría los 18 mil millones de pesos, cifra que sin echar las campanas al vuelo, estimó, suficientes para impulsar acciones y rubros como salud, educación e infraestructura ya que, confirmó que en este último rubro “queremos que marquen el arranque de inversiones del gobierno estatal, para hacer de Tlaxcala más competitivo y referencia nacional”.

Tiene varias obligaciones también que saldar, porque deberá emprender acciones para cumplir con sus proyectos y propuestas de campaña, como aquella de crear el programa más ambicioso de becas que Tlaxcala jamás haya tenido y también estará la operatividad del Instituto de Profesionalización Docente para el Estado de Tlaxcala, que tendrá como objetivo la capacitación y actualización de los más de 20 mil profesores que laboran en los niveles de educación básica, media superior y superior de la entidad.

Pero también deberá hacer frente a las exigencias –algunas más que desmedidas- de poderes y organismos autónomos para elevar su presupuesto. Marco Mena deberá cuidar la integración de esas demandas a la propuesta general, porque no hay que olvidar que de acuerdo con una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), al resolver una controversia constitucional sobre Tlaxcala, determinó que el gobernador no puede reducir las propuestas de gastos de otros poderes ni organismos, eso corresponde hacer al Legislativo.

Hace casi 11 años, Tlaxcala vivió ese episodio, cuando el entonces gobernador y hoy diputado, Héctor Ortiz Ortiz modificó de mutuo propio la propuesta de gasto del Poder Judicial y la presentó de esa forma al Legislativo en el proyecto de presupuesto de  2007. La medida generó  la posterior anulación de dos artículos del decreto de presupuesto.

Por tal razón, Marco Mena debe ser cuidadoso también para evitar cualquier litigio con poderes y organismos autónomos, porque algunos de sus otrora aliados ya no están con él de cara a 2018, un año con una carga electoral inusual y también debe  usar el presupuesto de egresos como el despegue de su administración.

Al margen

Los diputados federales del PAN, Minerva Hernández Ramos y Juan Corral Mier se auto evidenciaron como viles “levanta dedos” en el Congreso de la Unión. Los dos, por separado, dieron distintas cifras del presunto gasto que ejercerá Tlaxcala en 2018. Ávidos de reflectores, Hernández y Corral trataron de ganar espacios en medios al erigirse como los gestores de miles de millones de pesos para la entidad. Pero fue triste ver que de un mismo hecho, insisto, dieron cifras muy pero muy distintas, y terminaron por reconocer, que ni ellos mismos sabían con certeza cuánto llegaría a la entidad. Se evidenciaron por ejercer un cargo y cobrar por éste sin saber a ciencia cierta lo que hacen y votan. Y peor, ambos quieren brincar a la Cámara de Senadores del Congreso de la Unión.

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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