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La decisión dolió; solo un milagro los haría candidato

La definición de las candidaturas al Congreso de la Unión de la coalición por México al Frente y su revelación en este espacio, generó muchas molestias, resquemores y ardores hasta de cuerpo, pues algunos actores buscan estirar hasta el último momento tanto sus posibilidades o negociaciones.

Y esas molestias fueron más que evidentes en el partido de las tribus y las corrientes políticas como está constituido el PRD. Los molestos e iracundos, nos dicen, Gelacio Montiel Fuentes y Santiago Sesín Maldonado, arremetieron en contra de la cúpula de su partido respecto a la información dada a conocer.

Les molestó, sobremanera, que la fórmula ya esté prácticamente integrada con Alberto Amaro Corona como la propuesta perredista y Minerva Hernández Ramos como segunda en esta apuesta por ganar las elecciones a la Cámara Alta del Congreso de la Unión.

Entiendo y comprendo que ambos quieran aparecer en la boleta y más en la posición que les ofrece la repartición de las candidaturas que le dio al PRD en la coalición por México al Frente, la posibilidad de encabezar la fórmula, aspecto que prácticamente le asegura a quien ostente esa posición más de medio cuerpo en la curul del Senado de la República.

Montiel Fuentes cambió, en esta elección, su postura. Hace cinco años desdeñó la postulación que le ofrecieron para integrar la fórmula al Senado. Él se sintió que debía ocupar el número uno de la propuesta electoral y como sería relegado a la segunda posición, porque habían priorizado a Lorena Cuéllar Cisneros, al final, decidió bajarse de la contienda.

En el pecado llevó la penitencia. Su espacio lo ocupó –para desgracia de Tlaxcala-, Martha Palafox Gutiérrez, quien desde el 1 de enero de 2012 saborea las miles del poder y los jugosos beneficios para ella y sus pequeños –ya no tanto- vástagos.

Ahora, insisto, el ex edil de Tetla, ex Secretario de Gobierno, ex legislador federal y ex diputado local, sabe que colarse en las preferencias cupulares para obtener esa candidatura le permitiría llegar no solo al Senado, sino desde ahí recuperar su sueño y proyecto, viable y hasta respaldable, para buscar la titularidad del Ejecutivo estatal.

Del otro aspirante, “ahí la lleva el joven” y en su pugna, podría conformarse con la promesa y seguridad de regresar a despachar en el edificio que ocupa el Palacio Legislativo, allá en la calle Allende de la capital del estado, porque podría negociar la posición número uno del listado plurinominal a diputados locales.

Ambos, tienen claro que la designación del candidato del PRD a la Senaduría no se decide en Tlaxcala y mucho menos a brincos y gritos. Y aunque hayan obligado al presidente del sol azteca, Juan Manuel Cambrón Soria, a salir a los medios de comunicación para asegurar que no existe definición en las candidaturas, saben que sus posibilidades cada vez están más que acotadas. Son casi inexistentes.

Ellos necesitan que sus respectivos referentes nacionales los prioricen en la negociación y quizá solo Gelacio Montiel, tenga el respaldo real de su referente  Alternativa Democrática Nacional (ADN) y en especial, de su dirigente Héctor Bautista.

Del otro muchacho las cosas están más complicadas; él no tiene madre ni padre ya en el PRD, pues sus pastores, Dolores Padierna y René Bejarano, el señor de las ligas, migraron a Morena con Andrés Manuel López Obrador y no hay quien lo ponga como prioridad en la negociación.

Así que no se molesten mis cuasi candidatos, salvo que un milagro los acompañe, las candidaturas están dadas.

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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