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El PRI en el pecado y soberbia, llevaría la penitencia

La avaricia y el desprecio  a los aliados nunca será la mejor forma de llegar acuerdos con los socios y eso le está pasando al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que busca quedarse con la mayoría de las 15 candidaturas a diputados locales que están en dispuesta en el presente proceso comicial.

Con ello, el riesgo de que el tricolor pudiera quedarse solo en esta contienda es real; aunque su contraparte, a fuerza de ser realistas, los mueve también el mismo sino, solo que inverso, no quieren quedarse solos y sin el impulso procesal electoral que dan las mieles de ser gobierno.

El trato desigual que sienten tener los líderes de al menos dos fuerzas políticas de parte del PRI y desde luego, del gobierno estatal, han frenado y complicado las negociaciones para la conformación de una alianza con los mismos partidos que llevaron a Marco Antonio Mena Rodríguez a la primera magistratura del estado.

Dicen que la atención que ha recibido la militancia y los liderazgos del PVEM y Socialista de parte del PRI ha sido de desprecio; aseguran que en las mesas que han llevado a cabo, las cuales “son de café”, solo han sido de escarceos porque priva la falta de acuerdos, ya que la visión priista es la de llevar subordinados y no aliados.

Y ese ha sido el trato, pues el PRI se muestra reacio a compartir el poder, y aunque está dispuesto a ceder candidaturas, éstas serían en aquellos distritos en donde tienen pocas posibilidades de ganar y esas las ofrece a sus aliados, como Nueva Alianza, PVEM y PS.

Aunque todos deben cumplir con el principio de paridad de género, el PRI quiere decidir y palomear qué hombre y mujer debe postular y dónde hacerlo, lo cual dejaría maniatado a sus aliados.

Por ello, prácticamente las tres dirigencias de los partidos aliados, aunque el Panal con menos fuerza, ya que su líder, Humberto Hernández,  pare ser de membrete, han querido estirar la liga de los acuerdos a fin de negociar.

Ellos coinciden que “el pastel” para lograr los acuerdos es amplio –no solo político, está la administración estatal- y el PRI debe mostrar voluntad para ello, y en su lógica para sacar dividendos es que el más interesado en ganar los comicios locales debería ser el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, ya que quienes le fiscalizarían y aprobarían el gasto de la recta final de su administración serán los que integrarán la LXIII Legislatura local.

Bajo este panorama hacen votos para que en los próximos 20 días, ya que el 23 de enero vence el plazo para el registro de alianzas o frentes, la mentalidad y el trato cambie, pues si bien podrían acceder a los designios e imposiciones priistas, el PRI y el gobernador corren el riesgo que sus aliados se conformen con lo ganado en la negociación, al fijarse el porcentaje de votación que les correspondería, y al final, hacer como que hacen campañas para los candidatos aliados sin importarles los resultados finales.

Y el PRI y el mandatario, en el pecado y soberbia, llevarían la penitencia.

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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