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Karla, un grito desesperado ante la indiferencia institucional

Un grito desesperado pero que no encuentra oídos. Tampoco hay una mirada para la exigencia del matrimonio Romero Tezmol, que tiene casi dos años buscando  a su pequeña hija Karla, acción que ha sido en solitario, sin apoyo ni respaldo gubernamental.

Hace casi dos años –se cumplen el próximo sábado 13 de enero- empezó el peregrinar que mantienen en permanente victimización a los cuatro integrantes de esta familia que, pese a la sordera gubernamental que han enfrentado, siguen gritando para encontrar a Karla.

Este 13 de enero se cumplen dos años de que su hija –entonces de 11 años- desapareció de su domicilio en San Pablo del Monte, Tlaxcala, y la única pista que tuvieron fue una llamada de que fue vista en un hotel del Centro Histórico de Puebla.

Durante estos dos años, la familia clamó, rogó y peleó para que los estados de Puebla y Tlaxcala, y después la Federación, buscará a la niña que desapareció cuando iba camino a su escuela. Muestra de ello es que tuvo que intervenir el Poder Judicial de la Federación, que a través de un amparo, ordenó que su caso no fuera archivado y dejado en el olvido, luego de que el Ministerio Público de Tlaxcala se negó a iniciar una averiguación previa.

Todo ha sido un martirio para esta familia. Desde la primera vez que los padres de la menor interpusieron la denuncia,  la Procuraduría General de Justicia, entonces en manos de la Dama de Hierro y ex magistrada,  Alicia Fragoso Sánchez, catalogó el hecho como “ausencia de la menor” y solo abrió el caso como una acta circunstanciada, sosteniendo la hipótesis de que Karla se “fugó con el novio”.

Por esa visión mezquina, las entonces autoridades de Tlaxcala  tardaron 21 días para acceder y hacer el favor a la lastimada familia para emitir la alerta Amber, además de cometer otras irregularidades como la destrucción de evidencias.

Todo ello ha generado dolor y más dolor a los padres y familiares de Karla, y muy en especial a su familia, que está casi “destruida”. Sus hermanos,  una de ellas un bebé y el otro hijo de 11 años, siguen sin recuperarse del choque. No saben qué pasa, qué ha sucedido, solo que todo les cambió y peor, que los gritos y el clamor de ayuda, sigue sin respuesta.

Y las cosas no han sido distintas con la actual administración estatal. Ayer mismo, la madre de Karla, doña Olga, daba cuenta de ello: “No he recibido informes sobre los avances de las investigaciones, solo que hay líneas y que siguen abiertas, pero en el expediente no hay nada relevante, sigue como al principio”.

El actual Procurador, Tito Cervantes Zepeda y la Secretaria de Gobierno, Anabel Alvarado Varela, pese a su ofrecimiento de apoyo; éste duerme…el silencio –dice- se repite haciendo que su dolor aumente.

El caso de Karla y de sus padres es el ejemplo claro del peregrinar institucional de las familias de desaparecidos; la impunidad, las deficiencias en las investigaciones y la falta de capacidad de servidores públicos para desempeñar sus cargos con apego a los derechos humanos, la debida diligencia y constitucionalidad son los aderezos de este lamentable y nefasto actuar. Ojalá, ellos nunca, pero nunca vivan en carne propia esta situación, porque hasta entonces entenderían. Fuerza Karla, y fuerzas a sus padres y familia

 

Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz
Juan Luis Cruz Pérez. Originario de Teziutlán, Puebla. Egresado de la Universidad del Altiplano, ha laborado en diversos medios de comunicación impresos y electrónicos. En dos periodos ha sido presidente de la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala.

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