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Para qué sirve la paridad  de género

Hoy vamos a hablar de la paridad de género. Un tema que ha estado presente en todo lo que fue el reciente proceso electoral y ahora que rindieron protesta las legisladoras y legisladores en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República, así como en los Congresos Locales, ayuntamientos y en la renovación de gubernaturas.

Ya hemos señalado en otro momento de cómo quedaron las mujeres representadas, por ejemplo en el Congreso de Tlaxcala,  de las 25 diputaciones, 15 serán para mujeres y 10 para hombres, en tanto en la Cámara de Diputados federal serán 241  mujeres y en el Senado serán 63, y esa tendencia va en el mismo sentido, en los congresos locales.

Qué es la paridad de género?

Es la participación equilibrada  de mujeres y hombres en las posiciones de poder y de toma de decisiones  en todas las esferas de la vida (políticas, económicas y sociales, constituye una condición destacada para la igualdad entre los sexos

Para qué nos sirve?

Nos sirve para lograr una presencia equilibrada de hombres y mujeres, se da una mejor composición de la sociedad y se garantizan los intereses de las mujeres en la elaboración de las políticas públicas, además de que se contribuye a eliminar la percepción de que la política es cosa de hombres.

Es importante precisar que el principio de presencia equilibrada  establece que del conjunto de posiciones a repartir, ya sea en una lista electoral, en un consejo de administración o en un órgano de gobierno colegiado, ninguno de los dos sexos tendría que tener una proporción inferior  del 40% , ni superior al del 60%.

 

¿Qué avances tenemos en materia de paridad de género?

El camino por el cual hemos transitado las mujeres para lograr un ejercicio y respeto integro a nuestros derechos –en este caso políticos-electorales- no ha sido sencillo.

Decenas de mujeres se han dedicado en cuerpo y alma para lograr la paridad, y han transcurrido  65 años –el próximo 17 de octubre se cumplen-, de que se obtuvo el derecho al voto y a ser electas.

De esa fecha para acá, indudablemente el avance más representativo que se ha registrado son las reformas a las leyes en el 2014 para impulsar la paridad en México y ahí están los resultados que se obtuvieron el pasado 1 de julio.

Le explico como quedaron las mujeres.

En el Senado, antes de las elecciones la presencia de mujeres era del 32.8 %, después del 1 de julio quedó en 49.2; en diputaciones federales la presencia de mujeres pasó de 42.6 % a 48.2 %; en gubernaturas de 3.1 a 9.3%; en diputaciones locales de 41.7% a 48.7 % y en presidencias municipales  la presencia de mujeres pasó de 14. 3 % a 27.2 %, registrándose el mayor crecimiento en lo que respecta al Senado y con un menor crecimiento en las presidencias municipales..

¿Qué retos enfrentan las mujeres que fueron electas?

  • Inicialmente las mujeres electas, y que ya la mayoría ha rendido protesta a su cargo, deben de reconocer que su participación y el gran numero de mujeres propuestas, son resultado del movimiento feminista que ha sido  impulsado desde la sociedad civil, no lo pueden y deben de olvidar; y por lo tanto deberán de trabajar arduamente para que lo obtenido el pasado 1 de julio se repita. Los espacios ganados, no se pueden perder por desconocimiento, indiferencia, apatía o cerrazón.
  • Están obligadas desde mi punto de vista a conocer y a entender el

tema de género, es fundamental para el trabajo que van a desempeñar, desde el senado, cámara de diputados, congresos locales, ayuntamientos, sindicaturas y regidurías. Eso no las hace feministas, si es el miedo que tienen, y ser feminista tampoco es cosa del mal, al contrario les permite ver a realidad en la que viven las mujeres desde otra perspectiva.

  • Así mismo un reto fundamental es el combate a la violencia por razón de género, al respecto el propio INE ha creado un espacio de comunicación entre las mujeres electas para que identifiquen situaciones de violencia y las puedan denunciar.
  • De igual manera deberán exigir a los partidos políticos, el cumplimiento al ejercicio del 3 % del financiamiento que reciben, para empoderamiento de las mujeres militantes interesadas en ejercer cargos públicos de elección.
  • Y un reto más, es que las cifras obtenidas el 1 de julio, se deben traducir en un real ejercicio de poder y toma de decisiones para las mujeres que ganaron, pues de acuerdo a diversas publicaciones en medios de comunicación, las mujeres que ganaron están relegadas a un segundo plano y los puestos de mayor importancia en la toma de decisiones están siendo reservados para los hombres, entonces ante ello tenemos una paridad engañosa.

Al respecto mucho llamó la atención, que siendo las mujeres casi el 50% las integrantes de la cámara, las coordinaciones parlamentarias hayan quedado en los hombres. En tanto en Tlaxcala, aun cuando la mesa directiva que rindió protesta hace unos días, es integrada por mujeres, la presidencia de la Junta de Coordinación Política se quedó en manos de un hombre.

Ante esta situación pareciera que hay violencia política simbólica de no reconocimiento del papel de las mujeres en los congresos y tampoco hay cuestionamientos al respecto de los legisladores y de los partidos políticos, lo que nos indica que falta una real distribución del poder y el camino por transitar, insisto, aún es muy largo y sinuoso.

 

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