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De la parálisis gubernamental en obra pública al caos vial carretero

Es necesario hablar de lo que hemos sufrido en los últimos días cientos de automovilistas con la obra de la carretera que van a construir.

En lo que va de la administración estatal, ya casi dos años, mucho se ha señalado de la parálisis gubernamental que en materia de obra pública existía, y de pronto, en menos de una semana estamos viviendo un caos en las carreteras.

Las principales arterias que atraviesan Tlaxcala están en reparación o en construcción –tramos de la carretera a Calpulalpan o la vía que conduce a Huamantla los están reparando-, como es la tan esperada obra de la carretera Apizaco-Tlaxcala, que ha puesto de cabeza a la ciudadanía, principalmente a los automovilistas, ¡todos, queremos llegar a tiempo a nuestro destino!

Indudablemente las obras hacen falta, todas las carreteras en Tlaxcala, son un punto neurálgico para el transporte particular, de carga y transporte público, no solo para quienes vivimos en Tlaxcala, sino para habitantes de los estados circunvecinos, como Puebla, Estado de México, Hidalgo y Veracruz, inicialmente, pues nos queda claro que nuestra entidad es paso obligado a diferentes puntos del país.

El problema no son las obras que hace la autoridad, el problema es la planeación para ejecutarlas, la obra de la carretera Apizaco-Tlaxcala, ha puesto en evidencia una serie de deficiencias en cuanto a alternativas de vialidad y la presunta “coordinación” entre autoridades de todos los niveles.

Aquí detallo parte de esas deficiencias:

1.- Evidentemente no hubo planeación en cuanto a vialidades alternas, principalmente con las autoridades de Apetatitlán, Chiautempan, Contla y Tlaxcala, las calles de estos municipios que servirían de desfogue vehicular, solo se han convertido en cuellos de botella, en los que para entrar o salir una puede estar hasta más de una hora y no avanzar nada.

2.- Qué papel están jugando las autoridades municipales y sus presidentes o presidentas de comunidad en cuanto a la logística y la eficiencia de las vialidades, porque en casi una semana que arrancó la obra, a pesar de que se anunció desde hace varios meses y yo creo que hubo tiempo para planear, se aprecia que las autoridades locales, no saben, no quieren o no entienden que responsabilidad les toca asumir, y ante ello no encontramos policías de vialidad o personal civil que dé información sobre cómo salir a tal o cual lugar, o cómo incorporarse de nuevo a la autopista, sorprendidos están las y los vecinos de esa calles aledañas que de vivir en la tranquilidad y sin sobresaltos por tránsito vehicular, ahora se quedan atónitos por la cantidad de autos que ahora transitan en su espacio.

3.- No hay señalamientos suficientes que indiquen cómo llegar a Tlaxcala o a Apizaco y qué creé? A pesar de que somos de Tlaxcala y vivimos en Tlaxcala, no conocemos nuestras comunidades, y los letreros que existen son pequeños y se nos aparecen de bote pronto, pues no están colocados estratégicamente para irse guiando con anticipación.

4.- Al transitar por esa vías alternas, se aprecia que estaban en condiciones no transitables o eran caminos vecinales y justo cuando arranca la mega obra, también componen las vías alternas, y le pongo un ejemplo, en la zona de hospitales, si usted quiere ir a Xaltocan o salir para Calpulalpan, lo idóneo es ir precisamente por San Matías, llegar a La Asunción, pasar por San Simón y salir a la carretera a Calpulalpan, pues le tengo una noticia, ¡ese tramo está siendo reparado!

5.- Justo cuando las vías alternas deberían estar libres y en condiciones de transitarse, no, hay obras que se ejecutan, un ejemplo es que están reconstruyendo las banquetas y guarniciones del ITAES y además nos topamos con la obra de lo que será el próximo Hospital General, y hay mucho tránsito de camiones de carga, que trasladan tierra y estas unidades sin precaución alguna se paran a donde se les da la gana, sin luces o personal que avise que se atravesará, y obliga a quienes vamos atrás de ellos a detenernos imprevistamente y pese a esto, no existe ni un elemento de vialidad de Apetatitlán o de la corporación estatal dando indicaciones.

6.- La policía estatal y federal está concentrada en el tramo de la carretera Apizaco-Tlaxcala que van a construir -y que ahora están deconstruyendo-, pero en las vías alternas no existe ni un solo elemento, y yo pregunto ¿Si a alguien se le descompone su auto, se queda sin gasolina o se accidenta, a quién le pide ayuda? Y más si esto sucede en la noche.

¿Los elementos de vialidad estatales o municipales no podrían ser asignados a esos tramos?

7.- Así mismo viniendo de Apizaco y tomar la ruta en los puentes que van hacia Hospitales, para llegar a Tizatlan, se recorre en 12 minutos y es excelente –además se aprecia una vista espectacular de la Malinche-, pero de nada sirve ahorrarnos ese tiempo, porque quienes entramos necesariamente otra vez a la ciudad de Tlaxcala, al llegar a la avenida Juárez de Tizatlán, se hace un espantoso cuello de botella, -y el tiempo ganado entonces se convierte en tiempo perdido-, y el semáforo de La Garita, es fatal, se convierte en el obstáculo principal para ir hacia el boulevard Guillermo Valle con dirección al centro de la ciudad o bien dirigirse hacia Santa Ana.

En ese semáforo, la luz verde solo dura de 35 a 40 segundos y alcanzan a pasar 8 autos -o diez y eso ya con todo el riesgo posible-, en tanto la luz roja dura más de un minuto, y ante ello otra vez preguntamos ¿Dónde está la planeación y la lógica? La autoridad de Tlaxcala municipio, ha puestos nuevos semáforos como los del hospital del ISSTE, que han sido caóticos, y cambiado otros, como los del centro, ojala y reconsidere la autoridad el funcionamiento de los semáforos nuevos, pues justo ahora con lo tardado que implica llegar a Tlaxcala y se suma a ello lo difícil que es la vialidad interna de la ciudad, a qué hora vamos a llegar a nuestros destinos.

8.- Sabemos que debemos los automovilistas colaborar, no hablar por celular y manejar, salir con anticipación, buscar otras vías además de las que nos indican, y ser prudentes y pacientes –demasiado-, pero es obligación de las autoridades informar bien y con tiempo, la ruta de las vías alternas la dieron a conocer apenas con una semana de anticipación, en medios impresos y digitales ¿De verdad fue funcional y efectiva esa forma de comunicar.

10.- No sabemos si la autoridad correspondiente ya se coordinó con las empresas de transporte colectivo de pasajeros, ¡Pero parece que NO! pues vemos que no han cambiado su logística en los tiempos de recorrido de las unidades en las diferentes rutas, y sus horarios, porque tanto los de la empresa ATAH, como el resto de las concesionarias, a fuerza quieren ser los primeros, y llegar a tiempo a su destino, y no les importa rebasar por la derecha, hacer dos o tres filas, o pasar por baches brincando estrepitosamente, los mismo son combis, microbuses, autobuses u otro tipo de unidades, todas corren y rebasan, y al parecer no les importa que llevan personas bajo su responsabilidad.

¿Y la autoridad qué espera para actuar?

¡Ojalá todas y todos asumamos con responsabilidad el papel que nos toca hacer y estos 14 meses transcurran sin hechos que lamentar!

 

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