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Las trabajadoras del hogar ahora con mayores prestaciones laborales

ESeguro en muchas ocasiones hemos buscado a alguien que “nos ayude” para los quehaceres del hogar, o si las condiciones económicas lo permiten, “tenemos en casa” a alguien que a diario realiza ese trabajo que solo se ve cuando no se hace y me refiero al trabajo doméstico o como ahora se le denomina “trabajo del hogar”.

Al respecto el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) utiliza el término trabajo del hogar por dos razones: en primer lugar, es una reivindicación que las personas trabajadoras del hogar han hecho en México y, en segundo lugar, porque el término trabajo doméstico, utilizado a nivel internacional, tiene una carga negativa o valoración despectiva en nuestro país.

Lavar trastes y ropa, planchar, cocinar, limpiar pisos, vidrios y muebles, cuidar a niñas y niños y además llevarlos a la escuela, así como alimentarlos, hacer la despensa,  preparar comida para toda la familia e incluso hasta cuidar a personas de la tercera edad o en condición de discapacidad,  son actividades  que hace una persona cuando se le contrata y a quien despectivamente – aún la sociedad-  le llaman sirvienta, criada, chacha o simplemente “la muchacha que ayuda”, términos que son totalmente discriminatorios, despectivos  y que deben dejar de usarse.

El trabajo del hogar es muy pesado e implica una gran responsabilidad, solo se ve cuando no se hace y desafortunadamente nunca se termina y a quien lo realiza difícilmente se le da las gracias y menos les  pagamos,  por ejemplo a nuestras madres.

Todo lo que comprende el trabajo del hogar, es un rol que se sigue asignando a las mujeres de cualquier edad y ha costado mucho que los hombres lo desempeñen, porque erróneamente se piensa que somos las mujeres las únicas responsables de hacerlo e incluso se argumenta y justifica que tenemos “mayores habilidades” para realizarlo, lo cual no es así.

Datos que evidencian la desigualdad para los y las trabajadoras del hogar: Conapred

Si realizar el trabajo doméstico en casa resulta inequitativo para las mujeres, una situación también de desigualdad se presenta para aquellas  que realizan trabajo doméstico y por el cual reciben un pago, que siempre es regateado y la mayoría de las veces no es el justo, pues quien contrata casi siempre busca a “alguien que cobre barato, pero eso sí que haga bien el trabajo”.

Observemos los siguientes datos:

  • De acuerdo con información  de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Latinoamérica existen casi 20 millones de personas trabajadoras del hogar y 77.5% de esta población labora en condiciones de informalidad.
  • En México existen alrededor de 2.4 millones de personas trabajadoras del hogar, de las que sólo 61 mil 283 tienen un trabajo formal; esto es, 2.6% del total de este colectivo, es decir, únicamente 2.6 de cada 100 personas trabajadoras del hogar cuentan con derecho al sistema de salud público y al sistema de ahorro para el retiro. La persona trabajadora informal no tiene ninguna garantía de estabilidad en su puesto de trabajo ni de indemnización en caso de despido.
  • La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo para el primer trimestre de 2018 señala que en México 2.3 millones de personas se dedican al trabajo del hogar remunerado. En total, 92% es mujer (INEGI 2018).
  • El promedio de escolaridad de la población ocupada de México con 15 y más años equivale a 10 años. Para los hombres trabajadores del hogar, el promedio disminuye a ocho; para las mujeres del mismo oficio, a siete (STPS 2016).
  •  Los hombres que se dedican al trabajo del hogar remunerado gozan de mejores condiciones laborales que sus contrapartes mujeres. Por ejemplo, tres de cada diez (29.3%) hombres trabajadores del hogar percibe hasta dos salarios mínimos; entre las mujeres, la proporción aumenta a cuatro de cada diez (41.8%) (STPS 2016). Y mientras que 83.2% de los hombres en esta ocupación no tiene acceso a servicios de salud, la proporción entre las mujeres aumenta a 98.1% (STPS 2016).
  •  Entre las trabajadoras que participaron en una encuesta del Conapred, un tercio (36%) comenzó a trabajar siendo menor de edad; de hecho, una de cada cinco (21%) lo hizo entre los 10 y los 15 años, edades en las cuales el trabajo es ilegal (Conapred 2015).
  • El  96% de las trabajadoras del hogar encuestadas en el mismo estudio no contaba con un contrato escrito que especificara sus actividades (Conapred 2015).
  • Los resultados de dicho estudio también muestran que cuatro de cada cinco (81%) de las trabajadoras encuestadas se emplean en el trabajo doméstico por razones de necesidad económica y por factores asociados a la marginación y la pobreza, como escaso logro educativo y falta de oportunidades (Conapred 2015).

Para  evitar que continúen este  tipo de vulneraciones que suceden en diversos países del mundo –entre ellos México-, y luego de arduas luchas principalmente de las mujeres trabajadoras del hogar, la OIT  aprobó en 2011 el Convenio 189, sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos. En el artículo 14 de este Convenio se pide a los países que adopten medidas que aseguren a las personas trabajadoras del hogar las mismas condiciones aplicables a los trabajadores en general con respecto a la protección de la seguridad social, inclusive en lo relativo a la maternidad.

Se trata de la primera norma internacional con medidas específicas para mejorar las condiciones de vida de las trabajadoras del hogar. El documento ha sido ratificado por un total de 25 países; en América Latina, está en vigor en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guyana, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Uruguay. En enero de 2019, entró en vigor también en Brasil.

La inclusión de las personas trabajadoras del hogar en los sistemas nacionales públicos de seguridad social es posible, ahí están los ejemplos  de Argentina y Uruguay que demuestran como el cambio en la ley, en favor de los derechos laborales de este colectivo, ha permitido su incorporación a la economía laboral formal.

¿Cuál es el avance en México para el ejercicio de los derechos laborales de  las empleadas del hogar?

El exceso de trabajo, los bajos sueldos y la dificultad de acceso a prestaciones,  han sido los principales problemas de las trabajadoras del hogar, equivocadamente siempre se pensó nunca tendrían derecho a recibir prestaciones laborales, sin embargo su lucha les ha generado resultados positivos, pues el primer sindicato de trabajadoras y trabajadores del hogar en la historia de México quedó legalmente constituido en febrero de 2016, luego de que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México otorgara el registro a sus dirigentes.

Dicho sindicato elaboró un contrato colectivo que presentó en Conapred en diciembre del mismo año. El documento contempla de manera clara derechos y obligaciones como el acceso a seguridad social, un salario con base en horas laboradas, vacaciones y aguinaldo.

Así mismo, el pasado mes de diciembre de 2018 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) aprobó que los y las trabajadoras del hogar,  tengan  acceso al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y en el fallo se estableció que se deben proporcionar los seguros de: riesgos de trabajo; de enfermedades; maternidad; invalidez y vida; y retiro, cesantía en edad avanzada y vejez.

Las  personas trabajadoras del hogar podrán afiliarse a partir del 1 de abril al IMSS para en un mes después recibir los beneficios del servicio, como se informó el pasado 21 de febrero por el director General del Seguro Social, Germán Martínez Cázares.

El próximo 31 de marzo iniciará el programa piloto, con el cual, las y los empleados recibirán atención médica y hospitalaria, medicamentos, atención obstétrica, incapacidades, pensión por invalidez y vida, fondo para el retiro, entre otras prestaciones.

Quienes paguen entre el 1 y el 20 de abril la cuota correspondiente al IMSS, para asegurar a la persona trabajadora del hogar, a partir del 1 de mayo podrán gozar de los servicios que brinda el Seguro Social. El arranque de este esquema se dará en el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar.

Es importante señalar que la afiliación de las trabajadoras del hogar es obligatoria, no queda a voluntad de las y los empleadores, pues al haberla dictado la SCJN, se convierte en una obligación, y además  el Poder Legislativo ya trabaja en las reformas necesarias a la Ley del Seguro Social y la Ley Federal del Trabajo; pues la SCJN también señaló que el Seguro Social  deberá suprimir la excepción que marca la afiliación a las trabajadoras en el régimen voluntario, pues esto se considera un trato discriminatorio.

Es importante resaltar que una vez aprobadas dichas reformas, el Estado Mexicano deberá crear los incentivos necesarios para que los y las empleadoras cumplan con las mismas obligaciones que se establecen en otras profesiones.

Les invito a reflexionar sobre este tema, a revalorar el trabajo de la persona que realiza el trabajo del hogar en su casa, a no usar el termino sirvienta, criada o la “muchacha que ayuda”; a conocer qué prestaciones laborales ahora tiene  y además a no regatearle el pago que se otorga por el trabajo realizado.

Coincido con la investigadora Marta Cebollada Gay cuando señala que “cuando se mira desde la perspectiva de la no discriminación, se reconoce que el trabajo del hogar es una actividad digna, necesaria, que facilita el cuidado y permite que muchas personas puedan al mismo tiempo desarrollarse en la arena laboral y sostener una familia. La discriminación hacia las personas trabajadoras del hogar ocurre cotidianamente, a la vista de nuestros hijos e hijas, en el corazón de nuestras casas, y sin embargo no hemos aprendido a verla y reconocerla como un problema serio”.

Y  cuestiona “¿Por qué seguimos  pensando que estas personas no requieren de la misma seguridad social, del mismo salario justo, de la misma jornada acotada, del mismo aguinaldo y del mismo trato digno que reciben quienes se desempeñan en el resto de los empleos?”

Y finalmente yo agregaría lo que una y otra vez se ha dicho,  los derechos humanos son garantías para todas las personas, sin importar sexo, edad, raza, nacionalidad y el  trabajo que  se desempeñe.

*Red Nacional de Periodistas

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