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Los retos de la #ParidadEnTodo

Elizabeth Muñoz Vásquez*

De histórica fue calificada la aprobación que hizo el Senado de la República hace una semana al aprobar por unanimidad -con 120 votos a favor, ninguno en contra y cero abstenciones-, reformas a 9 artículos de la Constitución en las que se establece la paridad de género en los tres poderes de la Unión (Legislativo, Ejecutivo y Judicial); en los tres niveles de gobierno (Federal, Estatal y Municipal);  en los órganos autónomos y en municipios de población indígena.

Esto es el resultado de un largo camino andado por decenas de mujeres en nuestro país,  que para lograr la igualdad de las mujeres han tenido (o hemos tenido) que derribar barreras ideológicas, sortear  diferentes tipos de violencia o incluso hasta perder la vida en la lucha por defender los derechos humanos de mujeres y niñas.

Como se señala en el dictamen de la iniciativa recién aprobada, “en México, la reforma constitucional de diciembre de 2013, que incorporó en el artículo 41 la obligación de los partidos de garantizar la paridad de género en las candidaturas al Poder Legislativo federal y local, representó un cambio de paradigma que sentó las bases para continuar con el desarrollo progresivo de los derechos políticos de las mujeres”, lo cual permitió que en la elección concurrente del 2018, el 50 % de las candidaturas a todos los puestos de elección popular que se postularon fueran para mujeres y eso promovió  que en el Congreso de la Unión y en los Congresos estatales haya legislaturas paritarias.

Sin embargo el reto que prevalecía era alcanzar  la paridad de género en el Poder Ejecutivo federal y en las entidades federativas,  en el Poder Judicial federal y en los Tribunales de Justicia de los estados, así como en los órganos autónomos y en los ayuntamientos.

Pues de acuerdo también al dictamen de la misma iniciativa, “En la historia de nuestro país, sólo han sido electas 8 mujeres como gobernadoras; en  los gabinetes de las entidades federativas sólo se encuentran integrados por un 15% de mujeres; la conformación de las cámaras bajas de las legislaturas estatales cuenta sólo con un 28% de mujeres entre sus integrantes; -y eso que esta cifra se modificó con la elección del pasado 2 de julio-, y en los ayuntamientos sólo el 12% está conformado por alcaldesas. En cuanto al Poder Judicial de la Federación, en el caso del Pleno de la SCJN, las mujeres representan el 18%; en la Sala Superior del Tribunal Electoral, el porcentaje de mujeres magistradas corresponde al 28%; mientras que en el Consejo de la Judicatura Federal, las consejeras suman el 28.5% del total de quienes integran el Consejo.”

Y ya ni hablamos de los organismos autónomos en donde la desigualdad ha prevalecido por siempre.

Con la reciente reforma de paridad en todo, efectivamente las mujeres vamos a ocupar el 50% de cargos públicos, y eso nos pone enfrente mayores retos, pues la violencia política por razones de género sigue prevaleciendo, los partidos políticos se resisten a ejercer cabalmente el 3% del financiamiento público que reciben para empoderamiento de las mujeres; la responsabilidad del cuidado de las y los hijos, así como de las personas de la tercera edad y en condición de discapacidad sigue siendo de  las mujeres; la educación sexual para mujeres y hombres adolescentes deberá fortalecerse para detener y disminuir el alto índice de embarazos en niñas y adolescentes.

La violencia familiar no puede ser la constante en la vida diaria de miles de mujeres que sin importar su nivel socio económico son victimas de agresiones lo mismo psicológicas, físicas, económicas y sexuales; hasta llegar al feminicidio, además de la violencia que se vive en las calles, en las escuelas y en las instituciones públicas.

Un reto más está en nuestra preparación, adquirir la experiencia y habilidad con ética y profesionalismo para desempeñar un cargo público, pues la sociedad sigue justificando las deficiencias en los hombres y la crítica sigue siendo más fuerte y cruel para las mujeres que ocupan actualmente cargos de toma de decisiones.

Ante este panorama, las mujeres tenemos que estar conscientes que la transición no será tersa, al contrario debemos fortalecer y buscar estrategias que nos permitan equilibrar la vida personal, con la vida pública, ayudarnos entre las mujeres, ser solidarias, sororarias y promover el affidamento entre nosotras, que significa confiar y reconocer las capacidades de quienes nos representan y ocupan un cargo público.

Que la paridad en todo nos signifique un verdadero avance a las mujeres y no el encono entre nosotras mismas, o bien no seamos objeto de mayores violencias, no solo de los hombres, sino de las mismas mujeres.

  • Red Nacional de Periodistas
Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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