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Invisibilizadas desde las instituciones otras formas de trata de personas

Elizabeth Muñoz Vásquez *

El pasado 30 de julio se conmemoró el Día Mundial contra la Trata de Personas, ¿Usted qué se imagina cuando escucha hablar de trata?

Tal vez a su mente lleguen imágenes de mujeres que se dedican al sexo servicio en un lugar establecido, como table dance, bares o antros; o bien se imagina a mujeres paradas en la calle o en la carretera, vestidas exóticamente o tal vez de manera más discreta, pero que están largas horas en ese lugar.

Ambos escenarios que le comento, los hemos naturalizado, es decir los vemos tan normal que ya ni siquiera llaman la atención, son parte del escenario que día a día observamos en las ciudades o en las carreteras, como sucede en Tlaxcala en la vía corta Santa Ana-Puebla,  hacia Huamantla, Calpulalpan y Tequexquitla, donde además funcionan demasiados moteles, -si fuera servicio de hospedaje para turistas, estarían en una situación muy crítica debido a la contingencia sanitaria-; así mismo y a pesar de que nos causa pena, es sabido que nuestra entidad se le conoce en el ámbito internacional, como un estado de origen, tránsito y destino del delito de trata de mujeres con fines de explotación sexual.

Sin embargo, le quiero comentar que no solo la explotación sexual tiene que ver con el delito de trata de personas, hay por lo menos 10 tipos más de delitos de trata que se cometen en nuestro país.

Usted se ha preguntado si el niño o la niña que se acerca a su auto a vender dulces u otros artículos, puede estar siendo objeto de trata con fines de explotación laboral.

O la mujer, muchas de ellas provenientes de pueblos originarios -mujeres indígenas-, con un bebe a sus espaldas y que vende bolsas, flores, dulces o incluso que pide dinero con una receta en la que se indican medicamentos -difícil de leer mientras dura el alto del semáforo- puede estar siendo objeto de trata con fines de explotación laboral.

O los menores de edad, niñas o niños, adultos mayores que piden dinero en las calles, y justo pueden estar siendo explotados con fines de mendicidad, e incluso hasta aquellas personas en condición de discapacidad con muletas o andaderas; así también personas con enfermedades crónicas que expresamente con sus bolsas de diálisis deambulan en cruceros y avenidas, y se acercan a nosotros a pedir un apoyo, cuando el semáforo está en alto, ¡Estas personas pueden estar siendo explotadas!

Si nos vamos a las cifras, de acuerdo al diagnóstico de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sobre el delito de trata de personas en México -hasta el momento el más completo-, se señala que del 2012 al 2017, se identificaron 5 mil 245 víctimas de trata, de las cuales el 85% fueron reportadas por estados y 15 % por el gobierno federal.  

Del total de las víctimas, 796 fueron identificadas por la PGR -ahora FGR-, 587 por Fevimtra, 209 por SEIDO y 4 mil 449 por las procuradurías estatales y fiscalías, específicamente de 9 estados del país.

Estas cifras fueron analizadas el 30 de julio, pasado en el conversatorio “La Trata de Personas en México en tiempos de pandemia” que organizó la Red Rahamim México y Talitha Kum, al respecto, Héctor Salvador, Coordinador de la Clínica de Interés Público contra la Trata de Personas del ITAM, evidenció  la disparidad que existe en las cifras de las víctimas de trata con fines de explotación sexual, y la trata de personas de explotación laboral y explotación biológica (refiriéndose al alquiler de vientres).

El académico ahí lamentó la falta de investigación proactiva de parte de las instituciones y que en el imaginario colectivo la trata esté asociada solo con prostitución,  “cómo es posible que las autoridades de la Fiscalía General de la República (FGR) y las fiscalías estatales, identifiquen muy pocos casos en México, de trabajos y mendicidad forzada, practicas análogas a la esclavitud, trabajos serviles, explotación laboral a grande escala, en la minería, en la industria agrícola, y ya no digamos con casos de explotación biológica, las cuales  son acciones ilegales y son invisibilizadas desde las instituciones, porque no se actúa para contrarrestarlas”.

En ese mismo evento, Teresa Ulloa Ziáurris, Directora de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas para América Latina y El Caribe (CATWLAC por sus siglas en inglés), advirtió que es preocupante que ante la recesión económica que amenaza a México y al mundo, en la post pandemia, decenas de mujeres jóvenes van a estar en una situación de mucha pobreza y ante ello pueden ser atraídas a practicar la maternidad o gestación subrogada, la cual es otra forma de explotación para las mujeres.

Como ve, la trata de personas tiene muchas caras, y en estos tiempos de pandemia el problema se agrava, porque las víctimas no están denunciando, y tan solo en la FGR en junio y julio de este 2020 ya no recibieron denuncias y la pregunta es en dónde están las víctimas, quién las atiende, a dónde acuden, o tal vez ya no piden ayuda porque piensan que ese es su destino.

Si usted piensa que la ayuda económica que da a algún menor de edad, a una mujer con un hijo en brazos o una persona adulta es para que sobrevivan y es para ellos, no, no siempre es así, tal vez sin querer estamos contribuyendo a fortalecer el delito de trata de personas y beneficiamos únicamente a los y las delincuentes.

  • Red Nacional de Periodistas
Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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