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Evaluación de campañas electorales

Elizabeth Muñoz Vásquez

¡Por fin las campañas terminarán el próximo 2 de junio!

Todas las actividades proselitistas de carácter público concluyen, pero bien sabemos que los acuerdos, las negociaciones, “los amarres” -como se dice en el ambiente político-, los golpes bajos y hasta los planfletos se hacen presentes desde el primer minuto que cierra la campaña e incluso el mismo  día de la elección.

¿Qué hemos visto en este proceso electoral?

De inicio, una intensa participación de hombres y mujeres que buscaron obtener una candidatura al Gobierno del Estado, a la Cámara de Diputados Federal, al Congreso Local, a las presidencias municipales, a los cabildos y a las presidencias de comunidad.

Y luego de tanto, estira y afloja al final quedaron registrados en Tlaxcala poco más de 18 mil personas, que contenderán por 794 cargos públicos de elección ¡Imagine a esa cantidad de personas dispuestas a invertir su tiempo, su esfuerzo y hasta su dinero por algo que no es seguro obtener!

Mucha la demanda, pocos quienes resultarán electos o electas. La cifra se va a reducir más, ya que en Tlaxcala solo se va a elegir a una persona para la gubernatura, solo 3 como diputados federales, 25 más para el Congreso Local, únicamente 60 para las alcaldías, 60 para la sindicaturas, 299 para presidencias de comunidad y 420 personas para las regidurías -recuerde que el promedio de regidores por municipio es entre 6 ó 7 y son 60 demarcaciones en Tlaxcala.

Y para el domingo 6 de junio por la noche sabremos quiénes ocuparán dichos lugares, se acabará la incertidumbre.

Vimos, plazo más amplio para precampañas y un periodo más reducido para las campañas, conocimos decenas y decenas de buenas intenciones (propuestas de campaña dicen las y los candidatos), pero nunca nos dijeron cómo van a lograr sus propósitos, cuando hay un escenario de pandemia y una situación económica apremiante.

Esta ha sido la campaña electoral, en la cual las traiciones estuvieron a la orden del día y lo que ha prevalecido es la competencia de quién declina por quién, y a qué grupo político se adhieren.

Observamos falta de institucionalidad partidista, candidatos y candidatas que terminaron manifestando su apoyo a un partido político diferente al que representarán en la boleta, pues éstas ya están impresas o en proceso de, y ya no se permiten cambios.

Nos enteramos de acciones abusivas de dirigentes partidistas, pues tan sólo líderes de partidos se -agandallaron- apropiaron  de los primeros lugares de las listas plurinominales y lo mismo  se “propusieron” como candidatos/as a diputados locales o bien colocaron a sus familiares muy cercanos en esas posiciones y entonces vimos como esposas, esposos, nueras, sobrinos, hijos e  hijas rápidamente y sin obstáculos que sortear serán diputados/as locales plurinominales, es decir el proceso electoral 2020-2021 fue el momento adecuado para que los partidos políticos se consolidaran como empresas familiares, y qué decir de la desfachatez de políticas o políticos, que sin resultados contundentes en el papel que desempeñaron van en busca del cargo que dejan sus familiares, ¡Si el poder se heredara, seguro estas personas se verían como las primeras beneficiadas!

Otra vez -como en la campaña anterior-, las y los diputados de Tlaxcala que salieron -ambiciosamente- a reelegirse o bien en busca de una alcaldía, se niegan a perder los beneficios de sus cargos, y se fueron a hacer campaña sin renunciar e impidiendo que los suplentes asumieran la diputación -aunque sea sólo por unas semanas-, y eso ya causó más división en varios partidos políticos.

Corroboramos la falta de formación de cuadros políticos, principalmente en mujeres, y como pudieron, en los partidos políticos trataron de cumplir con el principio constitucional de paridad y con acciones afirmativas -designación de jóvenes, personas indígenas y de la comunidad de diversidad sexual-, y en este último sector los “viejos lobos de mar” en la política, se les hizo muy fácil cumplir con la paridad, registrando a hombres como personas trans, y ahí hay todo un reto pendiente de legislar.

Ratificamos las inequidades entre quienes contienden, principalmente en  las mujeres, porque no es lo mismo las candidatas de las zonas urbanas –que tienen más redes de apoyo-, que las candidatas de zonas rurales, que luego de luchar por esa designación las abandonaron a su suerte en plena campaña, y además de contar con pocos recursos económicos, no contaron incluso con apoyo de recursos materiales, principalmente los tecnológicos, que eran indispensables en la campaña, ante la pandemia por COVID-19.

Lamentamos que al igual que en otras campañas, para candidatas y candidatos a todos los puestos de elección popular, las mujeres  del padrón electoral son consideradas números, de ellas solo quieren su voto el día de la elección, -principalmente las que están en condiciones de vulnerabilidad-, no las ven como sujetas de derechos, ni como ciudadanas con posibilidades de vivir dignamente y las propuestas -salvo honrosas excepciones-, que les hicieron son de carácter asistencialista, no políticas públicas con perspectiva de género y de derechos humanos.

Así mismo comprobamos que las y los candidatos viven en dos realidades, una es imaginaria, la que desean, y otra, es la cruel, la real y que incluso desconocen, y duele ver que no saben ni el terreno que están pisando.

¿Qué nos resta?

Analizar por quién votar.

Honestamente las y los ciudadanos de a píe estamos en un punto de quiebre, ir a votar en varios cargos, significa más de lo mismo; no ir a votar significa que las y los mismos siempre ganen.

Nos alienta un poco que en este proceso vemos nuevos rostros, principalmente de mujeres, y están para todos los cargos de elección,  démosles nuestra confianza a ellas y si no ganan no importa, en otro proceso sí lo lograrán, pero mandemos el mensaje que estamos hartas y decepcionadas de las y los mismos de siempre, que ya tuvieron muchas oportunidades de demostrar su capacidad de actuar y no han sido contundentes en sus logros, porque siguen pensando que con asistencialismo y  ocurrencias  se puede gobernar.

  • Red Nacional de Periodistas
Noemí Carmona
Noemí Carmona
Egresada de la Universidad del Altiplano, dedicada al quehacer periodístico desde el año 1998, con participación en medios impresos y electrónicos en Tlaxcala y Puebla. Apasionada de la radiodifusión y del trabajo social.

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