El modelo y las políticas públicas puestas en marcha por los gobiernos en el estado a favor de la igualdad y la equidad, además del combate a la violencia en contra de las mujeres, han fracasado, al menos eso revelan las cifras de diversas agrupaciones y estudios de organizaciones.
La desigualdad persiste como también la violencia en contra de las mujeres. No lo digo yo, ahí están los datos, por ejemplo, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que dan cuenta que el Índice de Desarrollo relativo al Género en el estado de Tlaxcala implica una merma en desarrollo humano de las mujeres.
Por ejemplo, afirma que las mujeres en Tlaxcala tienen un trato asimétrico que redunda en la restricción de sus libertades y en el ejercicio de sus derechos.
La tasa de alfabetización es de 91.2 por ciento para las mujeres y de 95.3 por ciento para los hombres; la tasa de matriculación de primaria a licenciatura es para las mujeres de 66.3 por ciento y para hombres es de 66.6 por ciento.
Pero la brecha más importante en uno de los componentes del índice se aprecia en la referente a ingresos provenientes del trabajo: las mujeres ganan alrededor del 40 por ciento de lo que ganan los hombres.
En conjunto, estos indicadores sintetizados en el Índice de Desarrollo relativo al Género colocan a la a Tlaxcala en el lugar número 24 en relación al conjunto de entidades del país, ligeramente arriba de Zacatecas, Puebla e Hidalgo.
Estas cifras dan cuenta que a pesar de la inversión oficial y de las presuntas acciones gubernamentales para generar equidad entre hombres y mujeres, no inciden en la realidad.
Y más aún cuando se trata de combatir la violencia en contra de las mujeres.
De acuerdo con el observatorio de violencia de género y trata de personas, el índice de violencia se ha incrementado.
En cinco años registraron en la entidad al menos 18 mil 723 casos de violencia en contra de las mujeres, según el citado observatorio, con la acotación de que la cifra podría ser mayor ante la falta de denuncias y hasta la violencia institucional que existe por no atender este tipo de querellas.
La violencia en las mujeres representa un conjunto de violaciones a sus derechos humanos, que perpetúa la desigualdad en la que vive, permitiendo que el ejercicio de esta violencia se naturalice, se tolere y se justifique, por la sociedad y las autoridades estatales.
Pero qué ha hecho el Estado para atender y erradicar esta realidad lacerante. Poco o mejor dicho, casi nada.
De qué ha servido tener el Instituto Estatal de la Mujer que en su misión tiene coordinar y promover acciones y políticas públicas encaminadas a mejorar las condiciones de vida y la igualdad de oportunidades para las mujeres de todas las edades y niveles socioeconómicos que habitan en estado de Tlaxcala, si éstas no se reflejan en mejores condiciones para este sector.
En el pasado gobierno estatal no hubo seguimiento a las acciones ni políticas públicas para las mujeres, ejemplo de ello es que el Instituto careció de continuidad, al tener en seis años, a cuatro titulares como fueron las ahora diputadas locales Guadalupe Sánchez Santiago y Eréndira Cova Brindis, también cobró en esa dependencia Maricela Cuapio y ahora sigue en esa posición Elda García Gómez.
Por ello, de verdad, más allá de la celebración del Día Internacional de la Mujer, hago votos para que el penúltimo foro para la integración del Plan Estatal de Desarrollo, denominado “igualdad de género para ser más justos” que se realizará este miércoles en Nativítas, más allá de un muro de lamentaciones y de pasarela de buscadores de empleo, en realidad sirva para generar de una vez por todas, políticas públicas y acciones de gobierno que abatan los flagelos que aquejan a este sector y de ser posible, erradiquen el pensamiento misógino y el actuar machista de muchos de nosotros.
























































