Sin equipamiento adecuado, ni médicos en la totalidad de los centros de salud, ni abasto de medicinas es a lo que se enfrentan la mayoría de los más de 600 mil tlaxcaltecas que carecen de seguridad social y son atendidos por el sistema Salud de Tlaxcala.
Pero también está la deshumanización del servicio y la ausencia de coordinación como otros de los principales problemas que han propiciado que el sector salud de la entidad se encuentre en una condición difícil.
Siete de cada 10 tlaxcaltecas carecen de seguridad social, un amplio margen de la población que requieren de acciones y políticas públicas para enfrentar la realidad, esa que nos da cuenta que el sistema de prevención de enfermedades ha fallado y ahora, prácticamente tiene en crisis al sector.
Pero eso no es de este gobierno. Al menos los cuatro últimos sexenios, dos del PRI, uno del PRD y otro más del PAN, priorizaron la construcción de hospitales, pero se les olvida que la infraestructura por sí sola ni funciona ni cura, solo ayuda a paliar las necesidad de los habitantes.
Una queja común en el sector es la ausencia de personal médico en los centros de salud comunitarios. La población entonces solo pude o debe enfermarse en horario de oficinas y en días hábiles, porque de lo contrario, su suerte pende de un hilo, porque no hay galenos que los atienda en la mayoría de las comunidades.
Por la noche, en la mayoría de esos centros de salud de primer contacto con la población no hay personal que atienda una urgencia; todo debe ocurrir en horarios y días determinados.
Pero tampoco hay abasto de medicamentos. De acuerdo con el propio secretario del ramo, Alberto Jonguitud Falcón, el abasto de medicamentos en Tlaxcala es del 80 u 85 por ciento en las diferentes unidades médicas. Es decir, que del cuadro básico de medicamento no hay uno de cada cinco medicamentos que requiere la salud de la población, aspecto que por las condiciones de comunicación y cercanía entre poblaciones y la capital del estado es más que grave.
Pero lo que es aún más grave, al menos así lo denunció la presidenta de la Comisión de Salud del Congreso local, Floria María Hernández, es que en Tlaxcala, durante la pasada administración, se hayan inaugurado hospitales sin el debido y correcto equipamiento.
Es el caso del hospital general de San Pablo del Monte, inaugurado en el ocaso de la pasada administración por el presidente Enrique Peña Nieto y al cual le destinaron 352 millones de pesos. En el acto de inauguración, el ex mandatario Mariano González Zarur presumió que el nosocomio contaba con 34 camas y 15 consultorios para trabajo social, cirugía general, psicología, tamiz auditivo, tamiz metabólico, gíneco–obstetricia, planificación familiar, nutrición, medicina preventiva, medicina intermedia, pediatría e inmunizaciones.
Además de dos quirófanos, salas de recuperación y terapia intermedia; espacios para la preparación y convalecencia de cirugías ambulatorias y que para estos servicios hay 30 camas no censables.
Sin embargo, a decir de la legisladora Floria Hernández, ese hospital no funciona, porque carece de equipo tecnológico y humano, e incluso, está a punto de cerrar sus puertas.
Aunque hay logros en la materia, en lo que va del año 17 niños tlaxcaltecas fueron beneficiados con implantes cocleares para promover su integración social y ya implementan en 178 unidades de salud el estudio para la detección oportuna de diabetes, sobrepeso, obesidad, hipertensión, alteraciones de la memoria de manera gratuita, mediante el Programa de Salud en el Adulto y Anciano, lo cierto es que falta un mundo de acciones para lograr que Tlaxcala tenga acciones y políticas públicas integrales para asegurar el mayor grado de salud entre sus pobladores.
También funciona ya una clínica del dolor y de cuidados paliativos; la mejor y única en la zona del altiplano de nuestro país.
.Pero no ha sido suficiente, el sector salud también está enfermo y no ha encontrado la cura o el mecanismo para extirpar ese maligno tumor que es el sindicalismo, ese que tanto daño le hace y afecta el cuidado de la sociedad.
Es tiempo de que nuestras autoridades se decidan a construir acciones y políticas públicas a favor de la población a fin de generar una sociedad sana, a recuperar la salud y no solo a cuidar enfermos.
























































