Las actuales autoridades municipales han de pensar que viven en reinados y que su autonomía es un salvoconducto para hacer lo que quieran, cuando quieran y como quieran, sin que nadie ni nada se los impida. Pero se les olvida que hay leyes a las que se comprometieron cumplir y hacer cumplir, solo que esa parte solo ha sido en lo dicho, porque en los hechos, son un verdadero fiasco.
Resulta que 39 ayuntamientos se les olvidó remitir y en su caso, aprobar ante el cabildo sus respectivos planes municipales de desarrollo. Es decir, que casi dos de cada tres municipios carecen de un programa que guié las acciones de sus autoridades para encauzar las políticas públicas que resuelva la problemática de cada demarcación.
A pesar de que tuvieron 120 días para la elaboración de esos documentos rectores, lo cierto es que solo 21 ayuntamientos cumplieron con esa obligación, lo cual, además de convertirse en una acción que trastoca o contraviene los mandatos legales, es una afrenta para los gobernantes de esas demarcaciones, porque sus munícipes no saben qué harán en los más de cuatro años y cuatro meses que todavía les queda en el cargo.
Se trata de los ayuntamientos de Amaxac, San José Teacalco, Ixtenco, Huactzinco, Nativítas, Tocatlán, Tetlanohcan, Mazatechochco, Santa Cruz Tlaxcala, Zacualpan, Totolac, Zacatelco, Teolocholco, Lázaro Cárdenas, Apizaco, Atlangatepec, Tlaxcala, Tlaxco, Contla, Tetlatlahuca y Quilehtla.
De acuerdo con la Ley Municipal, establece la obligación para que los Ayuntamientos planeen sus actividades en el Plan Municipal de Desarrollo, que se elaborará, aprobará y publicará en un plazo no mayor a cuatro meses a partir de la instalación del Ayuntamiento.
La vigencia del plan no excederá del período constitucional que le corresponda; este programa será congruente con el Plan Estatal de Desarrollo. Este plan se evaluará y se dará seguimiento por el cabildo al final de cada ejercicio y podrá ser adecuado por el mismo, con los resultados de cada informe anual de gobierno.
Para ello, los Ayuntamientos convocarán a foros de consulta popular y, tomando en consideración sus resultados, propondrán al Ejecutivo del Estado, los objetivos y prioridades municipales que deberán incorporarse al Plan Estatal de Desarrollo.
En contra parte, son 39 municipios los que se pasaron esa disposición por el arco del triunfo.
Entre éstas destacan Huamantla, Calpulalpan, San Pablo del Monte, Chiautempan, San Pablo Apetatitlán, Panotla, Tetla, Santa Apolonia Teacalco, Texóloc, Muñoz de Domingo Arenas, Hueyotlipan, Tenancingo, entre otros.
La omisión de estas autoridades es delicada, por no decir que grave, ya que las acciones que han hecho y harán, al no contar con lineamientos especiales en la materia, serán a tontas y a locas, con pragmatismo puro y reaccionario.
Muchas de las autoridades omisas con la elaboración de este plan son las mismas que tampoco cumplieron con la entrega de sus cuentas públicas correspondientes al primer trimestre de sus respectivos mandatos constitucionales.
Con ello queda claro que el arranque de sus gobiernos no ha sido lo prometido en campaña y mucho menos, lo esperado por sus gobernantes. Pero lo peor de este asunto es que si así inician, con tantas y tan vitales omisiones, qué nos esperará al finalizar su gobierno de cuatro años y ocho meses.
Esperemos que no sean de suplicios, pero lo que mal empieza, por lo general, mal acaba.
























































